Cachiporra pura fue la última entrega de Teatro de Las Estaciones con el estreno de “Retablillo de Don Cristóbal y la Señá Rosita”, con puesta en escena de Rubén Darío Salazar y diseño de Zenén Calero Medina.Partiendo de la tradición y del legado de la cachiporra, en una orgánica fusión con Federico García Lorca, en su más auténtica manera de asumir el títere; autor que en la trayectoria del colectivo constituye un referente desde sus inicios, con “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”.

Cachiporra pura para disfrutar

Pero “Retablillo de Don Cristóbal…” es otra cosa, lo que importa es provocar la diversión desde el absurdo y lo sensual, desde el disparate en el diálogo y las situaciones.

La técnica del títere de guante, permitió a los actores Karen Sotolongo, María Laura Germán e Iván García, experimentar esa conexión espiritual de cerebro, corazón y mano, los tres logran dar vida a sus personajes, todos transgresores de las reglas idiomáticas y morales; desparpajo teatral que sintetiza la tradición con la indagación en códigos contemporáneos, afines a la estética propuesta.

Resumen de delicadeza, detalles, síntesis dramática, consigue el diseño de vestuario marcado por óvalos, incluidos el director artístico y el propio diseñador, afín con la cultura gitana, presente además en el trabajo corporal, en el uso de la voz, acentos, tonos, ritmo y unos personajes creados con la poética de Calero Medina, pero con una referencialidad contemporánea, en el cromatismo, los recursos expresivos utilizados, y el diseño de rostros, escenografía, objetos, y vestuarios, donde encuentro líneas,  contrastes de colores que alcanzan efectos con otras señales cercanas a Lorca, al teatro bufo cubano, al musical y a ciertos guiños con el cabaret.

En escena vemos actores entrenados en el baile y el canto, que demuestran esa sedimentación que debe conseguir todo profesional que ha madurado, con una integración orgánica que combina la actuación en vivo  con la animación de títeres, mezcla que el trío de histriones resuelve con eficacia, dinamismo y precisión, especialmente en algo que parece fácil, pero no lo es: el uso de la cachiporra.

María Laura Germán demuestra su excelencia como actriz a partir de su presencia en escena, caracterización de personajes, más el trabajo corporal y vocal.

Cachiporra pura para disfrutar

Elvira Santiago demuestra la capacidad de conocer que partitura musical necesita cada espectáculo, y lo resuelve siempre con maestría. En “Retablillo…” encontramos esa fusión de contrastes sonoros que mezclan tradición y modernidad, potenciando referencias sutiles, de agudezas intelectuales dentro del más puro relajo.

Igual de efectiva resulta la labor coreográfica de Liliam Padrón Chávez. Todo esto, a lo que se integra el diseño gráfico de Abdel de La Campa, consigue que salgamos de la Sala Pepe Camejo con el espíritu de jolgorio que Teatro de Las Estaciones propone, con un inteligente manejo del original lorquiano para ofrecernos una irreverente lectura, particular, entretenida y auténticamente titiritera.


Por: Ulises Rodríguez Febles

Tomado del Semanario Girón, Matanzas, 17 de noviembre de 2016