Por: Norge Céspedes

La crisis existencial que lleva al desesperado ser humano contemporáneo a confiar su destino al azar,  es reflejada por el pintor cubano Carlos Miguel Oliva en la exposición personal “La rueda de la fortuna”, que durante mayo permaneció a disposición del público en la galería de arte José Miguel González, de Colón, Matanzas, auspiciada por esta propia galería y el Comité Municipal de la Uneac de Colón.

Carlos Miguel Oliva

La muestra reunió quince cuadros, los cuales, concebidos desde la técnica de lavado sobre cartulina, se enfocan en los dramáticos procesos de emigración que en todo el mundo conducen a tantas personas a lanzarse a mar, en una peligrosa apuesta —donde lo que se juega es la vida— que Oliva estima relacionada con los juegos del azar.

“Ambos hechos —comenta el pintor— resultan terribles en el fondo, son testimonio de un desespero, de una impotencia. Fue eso lo que me propuse hacer sentir. Esos estados de ánimos. No me quise fijar en los naufragios exteriores, de los que a diario nos llegan noticias por la televisión, sino en los desastres que llevan dentro esas personas que optan por el azar. Debo además aclarar que a pesar de referirme a estas duras realidades trato de no dejar un sabor pesimista, creo que debemos pensar que todo puede ser mejor, debemos luchar por eso.”

Cargada de simbolismo en ese sentido —desde la representación de La fortuna hasta los propios títulos de las obras—, la exposición  parte de un concepto figurativo, enriquecido con el empleo de la mancha, la degradación de colores, la textura y otros elementos que aportan profundidad al discurso que, a pesar de contener esta multiplicidad de resonancias, no se aparta en ningún momento de la sobriedad.

 

Roberto Capote Peón, curador de la exposición y director de la galería colombina, comentó que “en la muestra se percibió la destreza y profundidad conceptual de un creador de mucho pensamiento, que trata de situar al hombre en su crisis existencial actual y, sin dejar lugar a la pasividad, invita a desentrañar, a partir de la reflexión desde sí, desde las propias pinturas, desde sus conexiones con su tiempo y con la historia, con la cultura toda”.

Nacido en la ciudad de Matanzas en 1964, Oliva ha protagonizado exposiciones personales y colectivas a lo largo de una sostenida y fructífera carrera, que, entre otros reconocimientos, fue merecedora del Premio Provincial de las Artes Plásticas 2013.