Una profunda indagación en nuestra memoria histórica suscitan las páginas de Corrientes coloniales, poemario de Leymen Pérez García, que bajo el sello de Aldabón, casa editora de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia de Matanzas, ha sido reeditado, y saldrá en breve a las librerías cubanas.

 profunda indagación en nuestra memoria histórica

“Esta es una obra que reinterpreta algunos de los sucesos más emblemáticos de nuestra memoria histórica, desde el bojeo de Sebastián Ocampo hasta ciertos guiños intertextuales con figuras del Romanticismo y el Modernismo literario, hasta proponer –si así pudiera llamarla– una tesis poética que sostiene que las corrientes coloniales están presentes en nuestra vida diaria en el campo cultural y político”, comenta el autor.

“Para esta segunda edición he incorporado diez textos que tienen el mismo espíritu y que dialogan armónicamente con el resto de los poemas. Creo que dentro de otra década haré lo posible por volver a publicar este libro porque es sencillamente una corriente que no se pueda cerrar, que no puedo cerrar.”

Acogido favorablemente por los lectores y la crítica literaria de la Isla, este cuaderno de versos mereció el Premio Calendario 2006, de la AHS, y un año después fue dado a conocer, en su primera salida, por la Casa Editora Abril.

En la nota de contracubierta de esta reedición, Boris Badía, filólogo, profesor y editor de poesía de Letras Cubanas, afirma que “Corrientes coloniales indaga en determinadas zonas de nuestra memoria histórica, en ciertos tópicos identitarios, para, desde una sobria extrañeza, reconstruir un posible mapa ontológico del ser nacional, despojado ya de la ilusión unitaria, de la desesperada e insostenible complacencia”.

“La heterodoxa visión de Leymen no se sostiene en la emergencia gratuita de alteridades, ni en el gesto impreciso del iconoclasta, sino en el rescate raigal de cada uno de los restos que vagamente esbozan la imagen esencial del hombre, antes que la del endeble arquetipo.”

Poeta y editor, Leymen Pérez García (Matanzas, 1976) ha publicado, entre otros, los libros Transiciones (2006), Los altos reinos (2014), El libro de Heráclito (2014) y Fátigas del trópico (2015). Su poesía aparece recogida en más de una veintena de antologías y revistas de Cuba, España, México, Colombia, Ecuador, Uruguay, Estados Unidos y Sudáfrica. Ha merecido premios como Hermanos Loynaz, José Jacinto Milanés, América Bobia, Farraluque, Cauce, Regino Pedroso, Calendario y La gaceta de Cuba.


Por: Norge Céspedes


 

De Corrientes coloniales (Ediciones Aldabón, 2016)

En el trapiche

Entre el doloroso sonido
del trapiche
la sangre seca
de los esclavos.

Siete gotas de mi sangre,
retoños, bosques creciendo…

Y entre el doloroso sonido
de los cuerpos que se arrastran,
la carne pudriéndose…

Azotar, enterrar, azotar;
la voz del paisaje
también esclaviza.

Siete gotas de un sol muerto
caen
en mi garganta.

Soy un esclavo más
bajo un país de hierro.


PROPIEDAD DE…

Adoloridos los huesos
rotos
como la tierra
como las ideas
que apenas avanzan
carro sin ruedas
sucio
aire sucio
que respiramos por obligación
respiramos
aun cuando están quemados los pulmones
y nos doblegan la voluntad
paredes acurradas sin libertad
óxido
enjambre de muertos
que aun sueñan
perros (humanizados)
raspando con las uñas
y con los dientes el suelo
que una vez fue
propiedad de la colonia
que es propiedad de otra colonia
donde los muertos
       (deshumanizados y vejados)
ya no son hermosos
ya no son hermosos
nuestros poemas
esclavos y libres
están en el matorral
matando a los rancheadores
o bajo el cepo
bocabajo o bocarriba
como la patria oscura
que el sol oculta
caminan arrastrando hierros
aguas inmóviles
invisibles


EL PENSAMIENTO DOMINANTE

El esclavo era naturalmente inferior al hombre
según la justificación de Aristóteles
La servidumbre no estaba sujeta al mismo orden
según la justificación de Juan de Salisbury 
Sin orden ni concierto y sin seres inferiores o superiores
estaba el nuevo colonizador ordenándome
que limpiara la suciedad que iba produciendo.
El esclavo era naturalmente inferior al hombre
según la justificación de Aristóteles
La servidumbre no estaba sujeta al mismo orden
según la justificación de Juan de Salisbury
Con orden y concierto seres inferiores están
ordenándome que limpie la suciedad de los sistemas.
La suciedad que han creado.


Leymen Pérez