Jesús David Curbelo1

Treintitrés. La edad de Cristo
tengo. Y pena. Una alegría
escasa. La angustia mía
radica en saber que existo.
Aunque roto, no desisto
de un viaje libertador
que limpie tanto esplendor
en busca de una salida:
de la palabra a la vida,
del egoísmo al amor.

2

Salir. Salir. Siempre salgo
de mí para hundirme en otros
y dañar ese nosotros
que finjo cuando no valgo.

Si valgo soy ese algo
soberbio que da el placer:
un cuerpo, un goce, un querer
redimirme a toda prisa
huyendo de la precisa
disciplina del crecer.

49

Nosotros ya no es la treta
de ese Ellos que eran los Otros.
Cuando hoy pronuncio nosotros
estoy pensando en la meta
adonde va la saeta
que anula todo egoísmo:
ese Dios que soy yo mismo,
pues formo parte de un Él
que me invita a serle fiel
dándome Amor por abismo.

50

Salir. Salir. Salgo ahora
al crisol del universo
con el gozo del converso
a una fe que no demora
en obrar. Si dije otrora:
“Me angustio, por tanto, existo”,
hoy digo: “Señor, insisto
en cumplir tu voluntad.
Premia con ello a mi edad:
treintitrés: la edad de Cristo”.

Décimas incluidas en “Lamentaciones”, una de las secciones de su libro Éxodo (Letras Cubanas, 2004).


Jesús David Curbelo
(Camagüey, Cuba, 1965) es poeta, narrador, ensayista, crítico y traductor literario. Licenciado en Filología, actualmente labora como Jefe de la Redacción de Poesía en Ediciones Unión.


Tomado de: http://www.lajiribilla.co.cu/index.html