Por: Daniel Cruz Bermúdez

Presentar un libro de alguien al que considero como un padre en la literatura se torna bien difícil. Aún recuerdo las primeras páginas del libro Aguas tributarias, que me sirvió para ganar en claridad acerca del acto poético, luego vinieron las lecturas de Narciso, las aguas y el espejo, un libro muy joven donde se hace una radiografía del arte poético. Pero no es hasta las lecturas de La décima constante, donde se exponen 50 tesis acerca de la décima, La décima renacentista y barroca y Métrica, verso libre y poesía experimental de la lengua española, donde encuentro la savia necesaria para levantar mi corpus literario. Allí encontré la clave de la décima, con sus diferentes acentos ritmáticos, con sus orígenes tan necesarios, y aprendí también a respetar e irrespetar su  estructura.

Donde ha caído el ángel. Virgilio López Lemus

Con un leve golpe de aldaba, conocí una poesía lírica, sin artificios, que apela a diferentes formas métricas, desde la décima, el soneto, hasta el verso libre, con los que se establece un interesante diálogo con el lector: luego vino El peldaño, con un tono elegíaco, con los que establece mecanismos de comunicación que permitan al lector sensibilizarse con la historia que nos está contando, al parecer El peldaño es posterior a Donde ha caído el ángel.

Ahora ¿qué me sucede con este libro Donde ha caído el ángel? A pesar de existir vasos comunicantes entre El Peldaño y Con un leve golpe de aldaba, siento que el creador se aparta del crítico que es, mira con ojos cuestionadores a ese crítico y le dice: escucha, pero no opines nada. Es un libro que escapa a la poética de Virgilio, con versos donde la ironía se convierte en música de fondo y fluyen como un torrente, discursando con temas como el futuro, el poder, la frustración, donde los estados de ánimo van marcando la pauta de un sujeto lírico que arremete contra la realidad.

Sin embargo, a pesar que sus versos son más certeros, testimoniadores de la realidad, con un coloquialismo que no había enseñado del todo en sus anteriores libros, se resiente al tono áspero de la caída. Es un libro escrito desde la opacidad, donde juega constantemente con las sombras. Hace referencia a un verso suyo contenido en el libro Con un leve golpe de aldaba Siempre es bueno ser un poco de sombra, donde luego de jugar con la luz parodia con la sombra.

Después del último reparto del mundo//la polución aumenta//infantes de marina desembarcan en los sueños//ocupan utopías//y el planeta completo se refracta.//La política como centro de la teología//decide que el poema verse sobre algún dictado//o la consigna diaria.//Comienza una era en la que el alma//es una metáfora//y en la poesía de masas cada cual//pueda sentirse centro del mundo.//Al final del poema se hace silencio//o se lanzan gritos a favor.

Es en su poema POBLACIÓN / POLUCIÓN, donde el autor refleja con desenfado esos estados de ánimo que tanto lo agobian, donde el silencio es la realidad que expresa su propia irrealidad, pero que a la vez nos hace sentir cómplices.

¿Qué es lo que salva a este libro? Desde el propio diseño de cubierta basada en The first morning, de William Boguerau, 1899, está anunciando a un ser que busca su caída hacia el vacío, solo que no logra caer en él; cae una vez más en la poesía y resucita  para establecer esperanzados puentes con los demás hombres, como sentencia en los versos finales: Donde ha caído el ángel también está la dicha prometida.