Pequeña, frágil como un gorrión, con el corazón roto muchas veces, pero dueña de una voz poderosa que, capaz de encerrar todos los matices de la nostalgia, la llevó a la gloria. A 101 años de su nacimiento, la presencia de Edith Piaf, intérprete francesa y eterna, ocupó el Museo Farmacéutico de Matanzas. Posibilitó el recuerdo Suite para voz y corazón en traje negro, poema de Rolando Estévez, que en el formato de libro arte alcanza su tercera entrega; esta vez por intermedio de Ediciones El Fortín.

Edith Piaf en el Museo Farmacéutico de Matanzas

Lincoln Capote, a cargo de la presentación, destacó la forma en que el sujeto lírico se acerca a un complejo fenómeno de masas, como fue la Piaf; y afirmó que el discurso se debate entre lo interior y lo exterior; “la vehemencia y pasión del autor llegan casi al delirio”. En esta edición bilingüe, a cargo de Laura Ruiz y con traducción al francés de Guadalupe Vento, sobresalen la cuidadosa manufactura y el original diseño, que se sirvió de numerosos símbolos alegóricos a la magnética cantante.

Fragmentos del poema, escrito hace 30 años,fueron interpretados en un perfomance que protagonizaron el propio Estévez, Premio Nacional de Diseño del Libro, actualmente al frente de El Fortín, y la bailarina, coreógrafa y directora de Danza Espiral, Liliam Padrón.  A su vez, Luis Pérez Martinto leyó en francés partes del texto; y La vida en rosa inundó la Botica Francesa Triolet, gracias a la maestría de la pianista Hilda Elvira Santiago.

Audiovisuales que muestran a Edith y su último amante Theo Sarapo constituyeron el primer cierre de la tarde de remembranza, que culminó con la ofrenda de 101 rosas al río San Juan.


Por: Yeilén Delgado Calvo
Foto:Yeilén Delgado Calvo