(unas pinceladas con el artista de la plástica Jesús Alberto Mederos)

Por: Maylan Álvarez

Cuando en el 2013 desmantelaba sus andamios y daba las últimas pinceladas en uno de los murales de mayores dimensiones que ha contemplado la ciudad de Matanzas (sito en la calle Contreras), el artista de la plástica Jesús Alberto Mederos, o Mederos, como todos le llaman, redireccionaba a la par su impronta creativa: a partir de ese momento comenzaría a percibir la urbe de una forma mucho más efectista y efectiva.

Acostumbrados a apreciar su labor como paisajista en sus propuestas desde los noventas (tanto al óleo o en otros formatos de los que de manera tan coherente ha asumido Mederos), los matanceros supieron reconocer en este pintor la valía de incorporar pintura mural a la arquitectura, con la novedad de elementos en tres dimensiones. Generó determinados efectos ópticos que hicieron del parque de la esquina de Ayllón un lugar de casi obligatoria visita para tomar fotos y dispensar con ellas un pedacito de Matanzas al resto de las ciudades cubanas y también a otros países.

El color espiritual de esta ciudad

Cinco años después, Mederos se une con dos proyectos personales a las acciones que desarrolla el gobierno local a propósito de las celebraciones por el 325 aniversario de la fundación de San Carlos y San Severino de Matanzas. También en esta oportunidad la ciudad es parte indisoluble de su devenir artístico.

Junto a su equipo de trabajo intervendrá en la calle Narváez, en una de las márgenes del río San Juan. Justo en las paredes exteriores del Museo de los Bomberos, aledañas al afluente, perpetuará uno de los dos murales, que incluye motivos matanceros.

El pintor asevera que su objetivo mayor es dar vida a las paredes fundacionales, con la ayuda de jóvenes, niños, ancianos que deseen trabajar, de transeúntes que quieran apoyar en su intento por ir cambiando, junto a otros creadores, la faz a una Matanzas que en ocasiones pareciera hacer honor a su nombre.

Un segundo mural se podrá apreciar en el parque de la calle Contreras, esquina a la calle América, al costado del conocido Instituto de Matanzas. En esta oportunidad la fórmula se repite con el trabajo visual en tres dimensiones y sobre todo, con las ganas de que el pueblo participe, según las palabras de Mederos, de que sea protagonista de todo esfuerzo y pueda crear un frente común para que el sobrenombre de la Atenas de Cuba no pierda su lustre.

Este creador, con más de treinta años dedicados al arte, asegura que a la preciosa ciudad de Milanés, Plácido, Bonifacio Byrne; a esta tierra que vio morir a Guiteras y asaltar el cuartel Goicuría, pero que ha escuchado leer a Carilda Oliver y pintar a Cobo, pareciera no necesitar una paleta convencional de colores. Casi al cumplir sus primeros 325 años, Matanzas precisa de colores espirituales, que bien pueden nacer en iniciativas como estas desde sus paredes fundacionales y que urgen del esfuerzo de cada ciudadano para acometerlas y más que ello, preservarlas.