Cartel expo Pintores ConcretosPretender abordar la evolución de esta institución desde su génesis hasta la actualidad es tarea que ocuparía varias jornadas. En todo caso nos remitiremos a la primera etapa de su evolución. Para ello contamos con una bibliografía escasa, pero significativa. Es importante citar en primer término el texto de Leonel Capote HernándezLa pintura y la escultura en la Escuela Provincial de Artes Plásticas “Tarascó” (1940-1950), investigación, que, por su rigor y afán abarcador constituye un titulo de referencia para cualquier estudio que sobre el plantel se emprenda.
 
Además de este, debe tenerse en cuenta la labor indagatoria de un conjunto de especialistas del Consejo Provincial de las Artes Plásticas y de profesores procedentes del actual claustro de la escuela, quienes desde sus respectivas miradas han contribuido a cubrir espacios en relación con la institución y con los creadores ligados a su desarrollo (Tatiana Corría, Ramón López y fundamentalmente Yamila Gordillo). De suma utilidad resultaron los documentos atesorados por el Centro de Documentación del citado consejo y un grupo de álbumes realizados por José Felipe Núñez Booth, escultor y profesor. 

Propiedad de los fondos del Museo Provincial, éstos poseen gran valor por haber sido conformados a partir de material documental (cartas, invitaciones, programas y fotos) y del boletín de la escuela. De igual manera la cooperación del escultor Agustín Drake Aldama, fue altamente valiosa para identificar los documentos y fotografías contentivos en los anteriores
  
Antecedentes

 
Las referencias en torno a la enseñanza de las artes plásticas en todo el siglo XIX son aisladas. Durante esta centuria el arte realizado en Matanzas, así como su enseñanza procedían de creadores en su mayor parte extranjeros, con excepciones muy contadas como las de Esteban Chartrand, figura máxima del paisajismo romántico en Cuba, Alejandro Odero y Pio Alejandro Dubrocq. No será hasta inicios de la centuria siguiente que la enseñanza artística cobre fuerza a través de la figura del español Alberto Tarascó Martínez (Cataluña, España, 6.2.1891 - La Habana, 13.6.1952), quien funda en la localidad una academia de enseñanza pictórica.
 
No existen evidencias documentales acerca de la formación artística de Tarascó, aunque contemporáneos como el médico y pedagogo Mario Dihigo, afirman que recibió clases en la Academia de Bellas Artes de Barcelona. El catalán tenía un hermano en México, país en el que residió un tiempo y tras el cual visitará los Estados Unidos. Entre 1914 y 1915 pasa a La Habana, y allí se dedica a restaurar muebles de lujo. Hacia 1916, ya establecido en Matanzas, organiza la academia que radicó en el inmueble de Tello Lamar (Río) No. 27, donde comienza a enseñar Pintura y Dibujo. Una parte de los artistas matanceros con una obra legitimada en la primera mitad de la pasada centuria egresaron de las aulas de este plantel, que formó profesionales hasta la década de los treinta, época por la que asume además, la Cátedra de Dibujo de la Escuela Normal. 
 
 Además de este precedente fundamental en la historia de la futura Escuela de Artes Plásticas, hay que connotar el rol de aquellas instituciones culturales, nacidas en la década del treinta y que desde sus espacios contribuyeron a fomentar la creación artística en Matanzas. Así, el 3 de marzo de 1935, queda fundado, con la presencia tutelar del Poeta Nacional Bonifacio Byrne, el Grupo Índice. Nacida por la iniciativa del abogado, poeta y publicista Américo Alvarado Sicilia (Matanzas, 25.7.1907- Ídem, 11.10.2003) figura fundamental de la cultura matancera en la época, esta asociación se propuso como objetivo primordial el fomento de las ciencias y el arte. Serán miembros de Índice el escritor y crítico de arte José Gómez Sicre (representante del grupo en La Habana), los referidos Mario E. Dihigo y Alberto Tarascó, entre muchos otros.
 
Entre las actividades que auspicia se destacan exposiciones de artes plásticas, como la exhibida del 7 al 14 de abril de 1935 en los  salones del Círculo de Bellas Artes de La Habana, con esculturas, pinturas y dibujos ejecutados por artistas matanceros. Formaron parte de la nómina de expositores los escultores Manuel Rodulfo Tardo, Juan Esnard, José Felipe Núñez Booth y los pintores José Arteaga, Alberto Ania, Julio de la Tejera, René Saavedra y José Garrot. Israel Moliner comentó al respecto: “Es doloroso hacer constar que esa juventud matancera, por abandono e incomprensión del Gobierno Provincial de Matanzas y por el Ayuntamiento de la propia ciudad no encuentre cauce propicio para emprender estudios necesarios a sus naturales aptitudes” (1) Otro suceso plástico a significar fue la inauguración en el Liceo (finales de noviembre de 1935) de la exposición de Fabiola Caldevilla Cabarrocas (2), pintora matancera, cuya trayectoria es hoy desconocida. Por la trascendencia intelectual de su labor, algunos autores consideran que con la aparición del Grupo Índice en el contexto de los tumultuosos años treinta se inaugura una etapa de “renacimiento cultural” para Matanzas. 
 
Desintegrado por falta de apoyo oficial en 1938, será sucedida por la Asociación de Artistas y Escritores Matanceros (ADAYEM), inaugurada el 2 de julio y conformada por ex miembros del Grupo Índice, entre otros. Sintomáticamente la inauguración tiene lugar en la Academia de Pintura de Alberto Tarascó. El filósofo y escritor Fernando Llés presidió el acto y dio a conocer el programa de la nueva asociación. Al enunciar los objetivos de ADAYEM, subrayó algunos de particular interés como el encaminado a dar a conocer en todo el territorio de la Repú­blica las obras originales de artistas yumurinos. Para apoyar tal finalidad, la asociación proyectó la celebración periódica de exposiciones y certámenes regionales y na­cionales, la realización en distintas ciudades del país exposiciones de ar­tistas locales, así como la creación de escuelas de pintura, escultura, declamación, baile, pinacotecas, discotecas y demás centros de divulga­ción y enseñanza. En su empeño por instruir a los ar­tistas en potencia, llegaría a donar becas en la referida Academia de Ar­tes Plásticas de Tarascó, a jóvenes de precaria situación eco­nómica.
 
Se destacan en esta labor promocional, concursos y exposiciones que organiza la asociación y entre los cuales habría que mencionar el Primer Salón de Pintura, Dibujo y Escultura de Matanzas (10 de octubre de 1938). De 1940 datan el Primer Concurso de Fotografías y la convocatoria al Segundo Salón de Pintura, Dibujo y Escultura de Matanzas.
 
En 1935 se había sumado a estos empeños culturales la Asociación de Amigos de la Cultura Cubana,sociedad corporativa que llegó a contar con más de mil miembros, cifra considerable para la época. Durante más de tres décadas y, a semejanza del legendario Ateneo de Matanzas, auspició exposiciones, conferencias, espectáculos danzarios y conciertos, atrayendo a la ciudad a artistas de la dimensión de Alicia Alonso.
 

Inauguración de la Escuela Provincial de Artes Plásticas Tarascó

Contextualmente las artes visuales en Cuba, ya habían experimentado momentos relevantes en su evolución con el acaecimiento de las promociones vanguardistas de 1925 y 1937. “Es un momento de introspección y de frustraciones por el fracaso de la Revolución de 1933. Se busca con el estudio y revalorización de lo más depurado del lenguaje decimonónico, imponer una resistencia a los males imperantes, al mismo tiempo que se evidencia un interés sostenido por compartir pintores, músicos, escultores y escritores incluso por divulgar sus credos estéticos y publicarlos en revistas.”(3)

Resulta evidente que el contexto regional y nacional favoreció la fundación de la Escuela Provincial de Artes Plásticas. En su materialización, hay que connotar las gestiones mancomunadas del Alberto Tarascó y Américo Alvarado. Según Capote Hernández fue en el espacio de creación de la ADAYEM que Tarascó propuso a Alvarado la ampliación de la academia particular de pintura fundada por él en 1916. (4) Tras varios intercambios al respecto e incitado por las pérdidas que estaba generando la academia, Tarascó decide pasar la futura escuela a manos de Alvarado, quien se encargó de seleccionar el claustro.

Aunque la escuela ya funcionaba desde inicios del curso escolar, en el año 1940, la inauguración oficial tuvo lugar el 3 de marzo de 1941 (fecha que marca el onomástico de quien fuera nuestro Poeta Nacional y la fundación del Grupo Índice). Al acto asisten el gobernador provincial Santiago Álvarez, el Ministro de Educación Juan J. Remos, Eduardo Abela, entonces presidente del Instituto Nacional de Artes Plásticas y Joaquín Rodríguez Lanza, director de la Academia Nacional de Bellas Artes, entre otras autoridades civiles y militares. La institución iniciaba su labor con igual categoría que la Escuela de San Alejandro, estando facultada para expedir el título de Profesor de Pintura y Escultura, con el que los graduados podían ser empleados en cualquier centro oficial del país.
 
La primera reunión profesoral se había efectuado el 2 marzo en la otrora sede de la Academia Tarascó. La escuela se instaló, poco después, en una casa de la calle Matanzas, entre Milanés y Contreras, si bien en su evolución de setenta años ocupó disimiles locales, hasta que se estableciera en el actual, también en la citada calle de Río, hacia el 2005. Defendido particularmente por José Felipe Núñez- Booth, el nombre de Tarascó, se le adjudicó a la escuela en reconocimiento a la labor fundacional de aquel dentro del campo de la enseñanza artística en Matanzas.
 
El pintor español no logró armonizar su poética, de inspiración academicista con las ideas renovadoras que los jóvenes profesores - la mayoría graduados de su academia y de la Escuela Nacional de Bellas Artes de “San Alejandro”- pretendían divulgar a tono con el nivel alcanzado por la vanguardia cubana, en relación con los temas, los códigos estéticos y las nuevas tendencias artísticas. El claustro inicial de profesores lo integraron Américo Alvarado –autor del Reglamento y profesor de Historia del Arte- el médico Mario E. Dihigo (Anatomía Artística), así como los escultores Juan Esnard Heydrich (Talla y Modelado de Estatuaria), Manuel Rodulfo Tardo (Dibujo de Estatuaria y Ropaje y director de la institución durante gran parte de la década) y José Felipe Núñez-Booth (Modelado del natural y Composición). Los dos últimos redactaron el plan de estudios.
 
 Entre los fundadores se destaca, además, la presencia femenina de Hilda Aguiar, pintora de singular cromatismo y sensibilidad creativa. El propio 1941, se incorpora al claustro el diplomático Guy Pérez Cisneros considerado el crítico de arte cubano más importante del periodo, quien asume las disciplinas de Filosofía de la Historia del Arte y Estética. Por su parte, Domingo Ravenet (5), también relacionado tempranamente con la escuela, se incorpora a ella con la finalidad de impartir las asignaturas de Pintura mural al fresco y Arte decorativo. Estas personalidades serán cruciales para la evolución de la escuela. Su bien cimentada cultura y el conocimiento de las tendencias contemporáneas del arte, colocaran a la misma en una posición privilegiada. 
 

Evolución

La escuela, en sus inicios, no contó con sostén económico alguno y funcionó en medida considerable gracias a sus maestros honorarios. En ese curso inicial (1940-1941) se matricularon más de 400 alumnos, si bien sólo llegaron a concluir, un número menor de ellos. A las materias impartidas en primer año, en los niveles posteriores se sumarían Dibujo de Composición, Paisaje, Grabado, Pintura de composición, Pintura decorativa y en Escultura, Dibujo de Composición, Talla de composición, Nociones de estética, Barro cocido y fundición de metales, entre otras. El examen de grado para ambas especialidades consistía en la realización de una escultura, un dibujo y una tesis sobre un tema de arte. Una de las primeras actividades que auspició la escuela fue la celebración del Salón de Pintura, Escultura y Dibujo, inaugurado, en agosto de 1942 en un espacio del Gobierno Provincial.
 
Con la ampliación del claustro, a finales de febrero de 1941, la escuela incorporará sucesivamente a profesores cuyas inquietudes diversas conducen a modificaciones importantes en el plan de estudios y que, en su generalidad, habían egresado de las aulas de San Alejandro. Entre ellos se encontraban Armando Cartaya Nodarse, Ismael Fernández (ambos en 1942), Olga Braun y Rafael Soriano, en 1943, Juan López Conde (1944), Félix Casas Lima (1945), Francisco Coro Marrodán y Roberto Diago Querol (1946) y Margarita Cáceres, en 1946. En el propio 1946 Amelia Peláez solicita la entrada al claustro. Paradójicamente, sin embargo, no se aprueba su admisión, perdiendo la escuela la oportunidad única de recibir la savia de esta grande de la vanguardia plástica cubana. Al iniciarse el segundo lustro se introducen en el programa de estudios otras disciplinas: Colorido del natural, Talla, Modelado de estatuaria y paisaje y Grabado. En la poética de estos hombres se manifestarán, con mayor o menor fuerza, las nuevas propuestas de la vanguardia cubana, a lo que se unía un respeto por lo más depurado de la tradición plástica insular.     


Roberto Diago Querol

A los avisados Ravenet y Pérez-Cisneros se sumará Roberto Diago Querol (La Habana 1920- Madrid, 1955), que se vincula al plantel, desde 1945 y cuyo nombre prestigia, desde 1992, la institución. Graduado de la Escuela de Artes Plásticas de San Alejandro, fue de los primeros pintores que exploraron el grabado en Cuba. Su entrada a la escuela estuvo respaldada por el patronato de la misma y por las sociedades negras de Cuba, dedicándose primordialmente a la cátedra de Paisaje y Colorido. De manifiesta filiación con la vanguardia, su poética se define por un tratamiento de los temas afrocubanos. Su paso por la escuela fue fundamental, gracias a su vasta cultura y a sus enseñanzas de los nuevos códigos plásticos. Fue uno de los directores de Boletín de la escuela y legó a Matanzas importantes trabajos, tales como las ilustraciones para la primera edición de Al sur de mi garganta (1949), de Carilda Oliver Labra. Su obra se halla en importantes colecciones como la del Museo de Arte Moderno de Nueva York y el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba.
 
En septiembre de 1944 se había iniciado una campaña dirigida a obtener créditos para el adecuado funcionamiento de la escuela. La misma recibió el apoyo de varios voceros, entre otros La prensa, El Republicano, El Mundo y Hoy, así como de los directores de importantes planteles de la ciudad como el Colegio La Luz y la Escuela Profesional de Comercio, el Sagrado Corazón y otros. Como resultado de esta campaña se crea el Patronato de la Escuela Provincial de Artes Plásticas, que es aprobado, según decreto del gobernador provincial, el 5 de octubre del propio año. La función principal de esta entidad fue la reorganización de la institución. En este mes se inicia además el traslado de los muebles de la escuela a un nuevo local que se construyó en el edificio Bea, sito en Matanzas, entre Medio y Río, donde aún se conserva, en el suelo, el monograma de la institución. Esta sede se mantuvo hasta 1968, aproximadamente.
 
En noviembre de 1945, por Decreto Presidencial No. 1670, la escuela quedó reconocida oficialmente, se organizó el plan de estudios y se adoptó el que regía en la Escuela Nacional de Bellas Artes San Alejandro. Al año siguiente, el 11 de febrero de 1946, por iniciativa de Alvarado se instituye la celebración deun Concurso Anual de trabajos artísticos de los alumnos, que debía celebrarse cada 23 de abril, “Día del Idioma”, a manera de homenaje a Miguel de Cervantes Saavedra.En el evento se entregaba diploma y premio en metálico al alumno, cuyo trabajo fuera el más destacado y la obra premiada era distribuía en los periódicos de la localidad, además de exhibiese una copia fotográfica de la misma en la escuela. Ello incentivaba la labor creativa del alumnado. También en 1946, se exhibe, en la misma sede, una magnífica colección de copias los creadores universales de la antigüedad clásica y del Renacimiento. Estas pudieron ser admiradas y reproducidas por varias generaciones de alumnos, pues la colección fue adquirida por Manuel Rodulfo, entonces Director, a través de un crédito de 25 000 pesos concedidos por el gobierno
 
En 1949 la mayoría de los profesores celebran su primera Exposición de Pintura, Escultura y Artes Aplicadas y durante el periodo se inauguran otras exhibiciones, destacándose las inauguradas por Coro Marrodán en el Lyceum de la Habana y en el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional, en 1949 y 1950 respectivamente. Este pintor de dotes excelentes, se distinguió en la realización de retratos, en los que predominaban las texturas, el colorido y claras referencias de la estética impresionista. Su obra más personal está impregnada también de ciertos rasgos de la estética surrealista.  

La década de 1950.

Durante esta década la escuela acrecienta su prestigio. Lo demuestra el hecho de su interacción con instituciones de otras partes de la Isla y en particular dos sucesos que habrían de respaldar su consolidación. Ellos son la fundación del Boletín de la Escuela de Artes Plásticas y la creación de la Galería de Matanzas, ambos sucesos protagonizados por el profesorado de la escuela.

Por otra parte, varios profesores consolidaron sus conocimientos en viajes de estudios que realizaron a países como México o Estados Unidos. Algunos de ellos asimilan en Norteamérica los códigos del arte abstracto, otros se especializaron en diversas técnicas como la cerámica (en México), el silk screen (en New York) o la fundición en bronce, además de aprender a trabajar nuevos materiales; entre otros el duco, el serach board, el cemento directo, el estaño y la piedra artificial. Ello hizo posible que además del programa oficial, los alumnos recibieran, por parte de aquellos, cursillos de Confección de carteles, Repujado en metales y cuero, Nuevas técnicas de reproducción como la citada del silk screen, Construcción de maquetas para monumentos y casas, entre otros. 

Boletín de la Escuela de Artes Plásticas


En noviembre de 1950 se publica el primer número del Boletín de la Escuela de Artes Plásticas. La tirada de este era de más de 1000 ejemplares mensuales, que se distribuían gratuitamente a conocedores e interesados no solo en Cuba, sino en México Argentina y Estados Unidos. Lo dirigían Manuel Rodulfo Tardo, Américo Alvarado, Roberto Diago Querol y José Felipe Núñez Booth, que se encargaba de la sección de Noticias. A través de esta informaba al lector, en torno al universo de las artes visuales en toda Cuba y en el extranjero. Constituye asimismo una fuente fundamental para el estudio de la escuela, en tanto en él se recogen todos aquellos sucesos plásticos (exposiciones, concursos, distinciones, y otros) vinculados al quehacer diario de la misma

 
Alvarado, por su parte, solía publicar en cada número del Boletín un artículo o un breve ensayo sobre diversos temas artísticos, ya fueran de otros periodos históricos o de la contemporaneidad cubana y universal. Una labor semejante desarrolló José Gómez Sicre, cuyo avisado criterio enriqueció el contenido de la publicación, desde su número inicial, en el cual insertó la reseña Una revisión de Matisse. Coincidió la salida de este boletín con la llegada a la ciudad de Hilda Aguiar, después de un viaje nutricio por Europa y con la ejecución de un mural, en la iglesia de la Cumbre, por parte de Francisco Coro Marrodán. El influjo del quehacer de los artistas vinculados a la escuela, dentro y fuera de ella se refleja, de igual forma, en la visita que realizan a la misma paradigmas del arte cubano como Wilfredo Lam, Juan José Sicre y Ramón Blanco, todo lo cual es referido en el mencionado Boletín.
 
A través de los boletines, alumnos y profesores se mantenían actualizados en relación con las tendencias del arte del momento y se informaban acerca de las principales exposiciones inauguradas en diferentes espacios galerísticos de Cuba y el mundo. Esta intención de mantener informados a los interesados se reforzaba con las referencias a artículos sobre arte incluidos en otras publicaciones como Carteles, Diario de la Marina y Alerta. El Boletín solía reproducir en cada número obras de distintos creadores. Así, los matanceros pudieron aproximarse a las poéticas vanguardistas de hombres como Matisse, Enrique Caravia, Luis Peñalver, Sandú Darié, Wilfredo Lam, Roberto Diago, René Portocarrero, Mariano Rodríguez, Carmelo González, Felipe Orlando, Cabrera Moreno y otros.
 
A partir del número 12 y coincidiendo con el primer aniversario de la publicación, el Boletín redujo su formato y aumentó el número de páginas, hasta 20 aproximadamente. A los cambios formales se suman algunos en el contenido, pretendiendo el cuerpo de redactores dedicar periódicamente un número a un artista cubano, en particular. Vale como ejemplo el ejemplar monográfico destinado a homenajear a Leopoldo Romañach y en el cual se incluyeron reseñas de Enrique Caravia, Salvador Bueno, Ramón Loy, Gastón Baquero, Loló de la Torriente, Marcelo Pogolotti y otros artistas e intelectuales. 

La Galería de Matanzas

El 20 de septiembre de 1950, se habían reunido, en el Salón de Profesores de la escuelalos principales miembros del plantel con el objeto de crear una asociación con fines exclusivamente artísticos y culturales y que proseguiría los trabajos de orientación artística y de superación cultural que los allí reunidos habían venido realizando desde hace algún tiempo. Queda así fundada la Galería Matanzas. En la elección realizada el propio día, la dirección de la nueva institución quedó estructurada de la siguiente forma: Presidente: Manuel Rodulfo Tardo Vice Presidente: Juan López Conde, Tesorero: Hilda Aguiar, Vice Tesorero: Ismael Fernández, Secretario de Actas: Américo Alvarado, Secretario de Correspondencia: Francisco Coro Marrodán, Vicesecretario de Correspondencia: Armando Cartaya, Secretario de Propaganda: Rafael Soriano, Vice Secretario de Propaganda: Juan Esnard, Secretario de Publicaciones: Roberto Diago y Vice Secretario de Publicaciones: Félix Casas.
 
El 27 de enero de 1951 la galería es inaugurada oficialmente en los bajos del Palacio de Gobierno. Asisten al acto Pedro H. Uría Luis, Alcalde de la ciudad e importantes personalidades de la cultura nacional. En la ocasión se exponen obras, propiedad del estado cubano y que antes habían sido exhibidas en diferentes salones nacionales. De esta manera los matanceros tuvieron oportunidad de admirar piezas originales de los pintores Víctor Manuel, Carlos Enríquez, Eduardo Abela, Ramón Loy, Jorge Arche, René Portocarrero, Armando Maribona, Fidelio Ponce, Antonio Gattorno, Mariano Rodríguez, Mirta Serra, de los escultores Alfredo Lozano, Rita Longa, Teodoro Ramos Blanco, Manuel Rodulfo Tardo y de los grabadores Carmelo González y Jorge Rigol.
 
A esta exposición primigenia le sucedieron muchas otras. La galería devino todo un centro de referencia plástica para la ciudad. Las paredes de los bajos de Palacio se prestigiaron con obras de nuestros mejores creadores nacionales y provinciales. Entre las inauguraciones más sustanciales no pueden obviarse, en 1951 las siguientes: Xilografias cubanas (24 de febrero), Obras de artistas locales (18 de marzo), Grabados de Caravia (29 de abril), Humoristas cubanos (10 de junio), Carteles del Congreso Eucarístico (13 de agosto), Esculturas (25 de octubre), Tarjetas de Navidad (22de noviembre), II Exposición de los profesores de la Escuela de Artes Plásticas de Matanzas (8 de diciembre).
 
En 1952 se destacan Exposición de Reproducciones de obras maestras de la escultura (6 de abril), Grabados de Mariano Paredes (5 de mayo), Raúl Martínez (28 de junio), Esculturas recientes, de Juan López Conde (26 de octubre) y Cleto Sánchez Falcón (14 de diciembre). En los años sucesivos 4 nuevos valores de la plástica, de Juan Luis Blanco López, José Ramón Fundora, Agustín Drake y Reynaldo López (6 de septiembre de 1953), Cleto Sánchez e Ismael Fernández (30 de enero de 1955), Aguafuertes (20 de junio de 1959), Fayad Jamís (11 de julio de 1959) y 10 pintores concretos (9 de enero de 1960). Esta última contó entre los participantes con Sandú Darié, quien además ofreció una charla inaugural sobre pintura contemporánea.
 
 En relación con la presencia del género femenino en la evolución del plantel y del arte matancero habría que señalar que:  

En este período se contacta la presencia de la mujer como sujeto creador, interpretando mayoritariamente la realidad; no hay conciencia de legitimar su experiencia vital desde la creación, pero van penetrando la periferia cultural y colocando su punto de vista. Como estereotipos están presentes el casamiento, la maternidad y la relación de pareja. La enseñanza artística sensibilizó el corazón de la mujer, con amor se entrega al magisterio y a la formación vocacional de sus estudiantes, para emprender el camino de la creación. (7)

   En el ejercicio del magisterio de arte y de la propia obra creativa se destacaron, entre otras Margot Colosía, Hilda Aguiar, Irene Ojeda, Gisela Hernández, Loló Soldevilla, Ana Sofía García y Concepción Sánchez. Ellas aportaron su sensibilidad y sus respectivos imaginarios a la colosal proyección de la escuela, que después de 1959 continuaría su obra de formación de artistas, aportando nuevos nombres y poéticas a la historia del arte cubano contemporáneo.
 
 
Citas y notas
 

1. Israel M. Moliner. En: Anales del Grupo Índice. (marzo de 1935 a marzo de 1936). Matanzas. s.p.i 1936. p.7-8

2.   Retratista   por excelencia, Fabiola Caldevilla, quien realizara estudios de arte en La Habana, con la profesora María Teresa Ginerés de Villageliú,  se presenta con más de treinta retratos, la mayoría realizados en la técnica del pastel. Alternan en el conjunto figuras nacionales como José Ángel Buesa, el escritor y crítico “Pepe” Gómez Sicre y Bola de Nieve, con un sinnúmero de personalidades matanceras. El total de 44 piezas lo completan otros géneros, como el paisaje.

3. Leonel Capote Hernández. La pintura y la escultura en la Escuela Provincial de Artes Plásticas “Tarascó” (1940-1950). Matanzas. Museo Provincial Palacio de Junco. s.a pp. 15-164.     

4. Leonel Capote Hernández. Ob. Cit.p.35

5. Domingo Ravenet (Valencia, 1905-La Habana, 1969), dominó variadas técnicas y géneros artísticos. Como creador de vanguardia ejerció con igual éxito el dibujo, el grabado y la pintura, destacándose significativamente sus murales al fresco. Es considerado uno de nuestros primeros grandes curadores. Junto a Guy Pérez Cisneros organizó exposiciones antológicas como El arte en Cuba y 300 años de arte en Cuba, no superada hasta hoy.     

6.      José Núñez Booth. “Las artes aplicadas en la Escuela de Artes Plásticas”. En: El Imparcial. Matanzas, 29

7. Gordillo, Yamila. Consejo Provincial de las Artes Visuales. Matanzas. Trabajo inédito. pp 59-61

 

Fuentes.

-          Anales del Grupo Índice. (marzo de 1935 a marzo de 1936). Matanzas. s.p.i 1936.

-          Capote Hernández, Leonel. La pintura y la escultura en la Escuela Provincial de Artes Plásticas “Tarascó” (1940-1950). Matanzas. Museo Provincial Palacio de Junco. s.a

-          Fernández Seoane, Antonio. “Ravenet: una huella imborrable para el arte cubano”. En: www.opushabana.com  (5 de marzo de 2011)

-          Núñez Booth, José. “Las artes aplicadas en la Escuela de Artes Plásticas”. En: El Imparcial. Matanzas, 29 de septiembre de 1960.

-          Moliner Rendón, Israel M. En: Anales del Grupo Índice. (marzo de 1935 a marzo de 1936). Matanzas. s.p.i 1936.

Documentos

-Museo Provincial de Matanzas. Almacén de piezas museables. Álbumes confeccionados por José Felipe Núñez Booth con invitaciones, fotos y programas pertenecientes a la Escuela.

Periódica

-         Boletín de la Escuela de Artes Plásticas. Matanzas, 1950, 1951.

Entrevista

-             Drake Aldama, Agustín. Entrevista. Por Mireya Cabrera Galán. Matanzas, 15 de marzo del 2011.

 


 Por: Mireya Cabrera Galán