FantasiaUn espectáculo de Teatro de Las Estaciones que abre la puertas a la celebración del centenario de Dora Alonso (1910-2010)

                            Fantasía de una niña con alas
                            Por las mañanas mi pequeñuelo
                            Me despertaba con un gran beso

                                  José  Martí

Teatro de Las Estaciones está cumpliendo en este 2009 sus quince años. Como parte de las celebraciones por el aniversario, se ha propuesto como colectivo, preparar una trilogía de obras dedicadas a homenajear niños especiales de la cultura universal y cubana. Recuérdese Federico de noche, y los últimos dos estrenos Una niña con alas y Por el monte Carulé, que abordan la vida y obra de Federico García Lorca, Dora Alonso y Bola de Nieve respectivamente. De esa manera es que llega como parte de la nueva temporada del grupo matancero en la sala capitalina Hubert de Blanck, Una niña con alas.

Basado en poemas y canciones, así como en la biografía de Dora Alonso, el director del grupo Rubén Darío Salazar realiza una puesta en escena atípica: un paseo escénico por la poesía para niños de la escritora matancera, creadora del títere cubano Pelusín.

Refiero distinta porque no hay en esta puesta una historia a la usanza tradicional, las escenas devienen en estampas de situaciones que evocan los propios versos, adivinanzas, canciones de la poetiza; así tampoco hay en esta propuesta un protagonismo de los títeres, característica fundamental de este colectivo.

La estructura del espectáculo parte básicamente del juego como motivo impulsor. Tres actores como niños se han reunido para jugar, pero falta un integrante del equipo: la niña Doralina. De esa manera en la medida que suceden las distintas actividades de diversión: la gallinita ciega,pintar, adivinar flores con las cartas de la semana, payasos en el circo, descubrir un caballito enano, probar frutas, los niños esperan a su compañera.

Una niña con alas, deviene en un encantador ejercicio de creación para los actores que se inician en el grupo Teatro de Las Estaciones: Iván García, Aniel Horta, Yaitma González o María Laura Germán. Jóvenes que retornan para esta ocasión, a los recuerdos de la infancia. En la escena vemos no actores noveles, sino  a niños que se disgustan entre sí, se aprecian, se ayudan y mueven el mundo de la imaginación; donde es posible que una pelota amarilla sea un sol, el mar un barco azul, y el viento un papalote rojo, un universo donde puede existir una niña con alas, un caballito enano dentro de un sombrero de cumpleaños, y un caja mágica.

Vale destacar también la distinción de este espectáculo dentro de las propuestas de Teatro de Las Estaciones por el trabajo de Zenén Calero en el diseño. Si en Federico de noche y Por el monte Carulé, la espectacularidad de la imagen plástica es profusa por las distintas técnicas empleadas, aquí en Una niña con alas se redimensiona hacia lo artesanal y lo sencillo. Predominan en el escenario los colores pasteles y la manipulación de objetos. Esto es otro aspecto que recalca el trabajo de los actores con respecto a su papel en la tarea de erigir sobre el
escenario un cosmos fantástico.

Desde la presencia en el escenario de una niña traviesa  y con alas, Teatro de Las Estaciones invita con dulzura y jolgorio a participar en la fantasía del juego de actores como infantes. Seduce con esta propuesta a esperar en las  horas tempranas de cualquier mañana, los bríos de una pequeña que encanta y retorna a través de su propia obra.
 


Por Maira Almarales Monier.  (Estudiante de 5to año de Teatrología en el ISA)

Foto: Juan José Palma