Por Norge Céspedes

“No me interesa un acercamiento frontal de la realidad, ese que muchos dirían que nos aporta el panorama más científico, más objetivo, más comprobable; me motivan otras maneras de ir hacia nuestras circunstancias, brechas que dan paso a elementos más controvertidos, más inexplicables”, afirmó Félix Sánchez, autor del libro de cuentos La mirada oblicua, que será presentado dentro de la jornada cultural del Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2017 que desde este miércoles 11 de octubre y hasta el viernes 13tiene lugar en esta localidad occidental de la Isla.

Félix Sánchez: “No me interesa un acercamiento frontal a la realidad”

“No me interesa lanzarme directamente hacia una literatura del dramatismo de la realidad, siempre busco que ese dramatismo esté tocado con una carga de humor, que logre ser desentrañado desde las claves del absurdo que inobjetablemente lo conforman”, añade Félix en declaraciones a este sitio digital

“Considero que solo así puede enfrentar el ser humano su compleja realidad; aun cuando no logre transformar cuanto le rodea, comprendiéndolo desde esta otra mirada, esta mirada oblicua que profundiza como ninguna, al menos se siente aliviado y con una sonrisa socarrona puede coexistir con su circunstancia, puede seguir adelante, sin sentirse abrumado ni aplastado, siendo entonces un vencedor”.

Justamente desde esos preceptos, tal y como el propio título lo indica, La mirada oblicua, libro con el que Félix Sánchez ganó el Premio Fundación de la Ciudad 2016, aborda múltiples aspectos de nuestra existencia cotidiana en las nueve narraciones reunidas en sus páginas.

Insólitas pero también muy ilustrativas, muy iluminadoras de cuanto nos acontece, son las visiones que nos proporciona esta perspectiva oblicua del autor, tal y como puede apreciarse en las propias historias que aborda, entre otras: una pareja de ancianos que termina viviendo en el patio tras alquilar el resto de la casa; un hombre que para subsistir es empujado por su mujer a ejercer como traductor de perros; un payaso terapéutico con ciertas manías; padres que pierden su hijo tras dejarlo en una especie de guardaniños a la entrada de una tienda; un furibundo lector que devora libros en el local del Correo, donde puede disfrutar de aire acondicionado…

El también destacado narrador cubano Pedro de Jesús López ha entendido a la perfección el espíritu y el mecanismo que dan cuerpo a este libro que destaca, según él, por “la coherencia con que fragua y sostiene, a través de anécdotas disímiles, un tono en el que se entreveran, con gracia y oficio, la ironía, ciertos recursos de la literatura fantástica y absurda, así como  una estrategia de desdramatización en el trazo de personajes y conflictos, que los hace aparecer casi desdibujados y sin énfasis, al tiempo que, tras esas veladuras, se acomete una ejemplar indagación en los costados más oscuros de la realidad cubana contemporánea”.

La mirada oblicua se presentará en la gala de clausura del Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas, que se desarrollará el viernes 13, en horas de la mañana, en la Ermita de Monserrate. Serán presentados asimismo los otros libros ganadores de este concurso el pasado año, también publicados por Ediciones Matanzas: Zona (teatro), de Atilio Caballero; y Permiso para decir, de Olga Montes.

Narrador, ensayista, escritor para niños, Félix Sánchez Rodríguez  (Ceballos, Ciego de Ávila, 1955) es Licenciado en Ciencias Sociales, Máster en Cultura Latinoamericana y Doctor en Ciencias Pedagógicas.

Es autor de las novelas Juegos de diciembre (Ácana, 2001), La estación perpetua (Ediciones Ávila, 2004), Zugzwang (Unión, 2005), Tulio y los elefantes verdes (Oriente, 2009) y Las ruedas de la fortuna (Unión, 2011). Ha dado a conocer  más de una decena de cuadernos de cuentos, entre los cuales los más recientes son Detrás de las palabras (Ediciones Matanzas, 2012), El árbol del caos (El Mar y la Montaña, 2013) y Figuras contra el viento (Unión, 2014). También es autor de varios libros para niños y jóvenes y de la biografía deportiva Marisel Ramírez: la pequeña estrella (Ediciones Ávila, 2009). Sus cuentos aparecen en numerosas e importantes antologías nacionales y extranjeras.

Ha sido merecedor de una veintena de significativos reconocimientos literarios por su obra narrativa, entre ellos: Cirilo Villaverde (Uneac) 2004, Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2005, La Gaceta de Cuba 2006 (accésit), Guillermo Vidal 2009, Premio Iberoamericano de Cuentos Julio Cortázar 2010, y José Jacinto Milanés 2011.