Flor Loynaz
En cuanto a Flor, pudieramos decir que en sus versos, si bien parecen a veces prenetados de la fina ironía de las poetisas suramericanas (¿Alfonsina Storni?), ella prefiere centrar su inspiración  en temas humildes: simples criaturas (un perro, un papalote o un cometa, y hasta el motor de su propio automovil); la mueven a dejar en limpios versos las emociones del instante...                         

                         Dulce María Loynaz
                        Habana, 25 de febrero de 1992
                      - Fragmento de la introducción del libro "
                       Alas en la sombra, Hermanos Loynaz"

 

A Gabriel Castaño

  Castaño: Tú eres como un ombligo enorme y siniestro.
Tú eres como el ombligo de un gigante muerto...
¡Gloria de todas las desintegraciones! Tú eres eso.
Tú eres grande y terrible más que la muerte misma
¡Más que el vacio entero...!
Más que la fosa eres profundo... y en tu hueco
se arrastran los gusanos de todas las putrefacciones del
mundo.
¡Ombligo trágico del universo.

                               1935


A la «Bovina»

                (agradedeciéndole su valiosa
      colaboración en los momentos difíciles)

El motor suena
bajo y hueco:
es raro que el motor de la máquina
suene a mar.
¡A mar! A ola suena el hierro.
Las gomas están tensas,
las ruedas comienzan a girar en silencio;
y luego gira todo el paisaje
al soplo del viento.
El asfalto de la calle
ha robado al amanecer un gris ligero.
¡Asfalto de la calle, roto a trechos!
Tú llevas tus faroles encendidos
y yo los ojos desmesuradamente abiertos...
¡ El agua de los charcos mira arriba
extasiada en espejos!
Y tú y yo saltamos sobre ellos,
¡ropiendo charcas y rompiendo cielos!

                               1935


Trenino

Trenino, hijo mío, mi perro:
quisiera tener tu corazón
tanto como quisiera tu cerebro;
un corazón humilde y un cerebro sencillo
que llevar dentro del cuerpo.
Y un cuerpo como el cuerpo tuyo: fuerte,
ágil, rudo a la vez ¡eso yo quiero!
Odio el hablar, que es privilegio triste,
prefiero tu ladrido: es más sincero
y más nobre y más claro que la inútil palabra
con que hablo y con que pienso.
La burra de Balaam quedó asombrada
al hablar - y aunque fue sin entenderlo -
con la palabra le brotó una lágrima
que hocico abajo le rodó hasta el suelo.
Trenino, mi perro, mi hijo:
tú eres el mundo todo entero
puesto que eres inocente y fuerte
como el mundo en que creo.
Como el mundo ue Adán no hubo manchado
con el pecado y con el sufrimiento.

Para ti -Dios lo sabe- son inútiles
el Infierno y el Cielo.
Por eso cuando mueras es posible
que te tome en sus manos un momento
y quede pensativo... Sin saber
cuál es tu sitio en todo el Universo.

                               1936
.


Después de una radiografía, E.L.

... Que no pudo morder tu pulmón joven
y está sedienta.
Ten siempre miedo de la sed...
te abrazaras con ella
te encenderas de ella
-tiene ojos de águila
y boca de mujer.

Le retorciste el cuello
y te clavó la garra
¡hasta donde no has de saber!
¡Que no pudo morder tu pulmón joven!

                                1941
 


Drama medioeval relatado
en diez versos de ocho sílabas

La noche pasó callada
¿a dónde fue la canción?
Tras la ventana ojival
hay un ligero temblor

Los cristales están fríos
aunque ya calienta el sol;
y tras ellos una dama
- o una sombra - ¡sabe Dios!
Pues el vitral de colores
no deja ver lo interior.

                                1935
 


La vida es quien me mata:
parece que conmigo
el Amor y la Muerte
se han dado por vencidos.

                                1946


- Tomado del libro "Alas en la sombra, Hermanos Loynaz" Letras Cubanas. 1992

Flor Loynaz (La Habana 1908 - 1985)