DE limites y ConvergenciasLa relación palabra / imagen en la literatura y el arte latinoamericanos, desde una perspectiva centrada en las tensiones y contactos entre representación verbal y visual y en los modos de relacionarse entre ellas, son los ejes centrales del fundamental estudio[1] de Mario Boido.

Boido, doctorado en la Universidad de Toronto y profesor del Departamento de Español y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Waterloo, hace galas en este tomo de su especialización en Cultura Visual y Estudios de palabra/imagen.

Con una valiosa introducción, cuatro capítulos, epílogo e importantes anexos donde aparecen reproducciones de algunas de las obras estudiadas, el autor cumple su itinerario. El viaje comienza con una historización de las caracterizaciones y gradaciones vertidas, a lo largo del tiempo, en torno a la relación palabra/imagen. Una nómina que va de Gotthold Lessing a Da Vinci, visitando a Simónides de Ceos y sus metáforas sensoriales, apunta hacia el debate que estas representaciones y la relación entre ellas ha suscitado. La inmersión del autor en la crítica contemporánea evidencia el énfasis en la diferencia, en lo que no tienen en común palabra e imagen; aunque también estudia el significado de algunas similitudes, apoyándose en valoraciones de Jacqueline Lichtentein. Boido referencia las motivaciones y objetivos de una investigación teórica sobre esas disparidades y semejanzas y registra la necesidad de un modelo alternativo que evalúe la problemática en el campo de una crítica filosófica, centrada en el análisis de imágenes visuales y verbales.

En un comienzo, el volumen estudia la obra del pintor argentino Xul Solar, en la cual la expresión verbal es formulada  a través de modos de lenguajes creados por él. Solar, quien comienza su investigación sobre palabra/imagen a finales de 1910, llegó hasta la creación de una codificación plástica de representación verbal en su proyecto más importante: sus grafías; trabajo que desarrolla hasta el final de su vida. El artista argentino, creador de una panalengua (para usos universales) y un neocriollo (basado en el portugués y el castellano), se suma a la tradición que también integra el grupo Martín Fierro, lidereado por Borges cuya premisa fundamental fuera la renovación y la recuperación de la lengua.

Solar dota a su creación de un aliento de integración universal al insertar el universo precolombino en su trabajo. De 1910 son sus “Pinturas verbales” en las que incorpora breves textos escritos en un embrionario neocriollo. Boido investiga y demuestra como este artista, al yuxtaponer sistemas de significación diferentes, genera nuevos niveles de significados. Las palabras que Solar pinta, abren la posibilidad de una doble y enriquecedora lectura. Al ser apreciados como caracteres linguísticos aparece una significación verbal a la par que no dejan de pertenecer a un conjunto de representación visual; posibilidades ambas que precisan, sin lugar a dudas, de una relación dialéctica gestora y propiciatoria de los dos niveles presentes: el linguístico discursivo y el de acción plástica.

Los proyectos de renovación del lenguaje de Xul Solar, así como las nuevas voces que incorpora el pintor al idioma y su afán de encontrar remedio a los “males que padece el español” y que lo hicieron enfocarse en numerosos proyectos aquí son documentados. El panajedrez es uno de ellos (modificación de este juego ciencia al que adiciona piezas y le integra referentes astrológicos y musicales). La utilización de elementos verbales en su pintura, la combinación de pinturas verbales y poemas visuales y sus grafías, son el camino para una nueva y novedosa versión de imágenes dentro de la imagen.

Espacio nada desdeñable concede el investigador en estas páginas a las representaciones del Quijote en las obras de José Guadalupe Posada y Alfredo Zalce en el mundo pictórico mexicano. La apropiación cervantina trasladada  a las artes visuales pero situada y adaptada a las diferentes coordenadas tiempo/espacio/contexto cultural y nuevo medio de representación es estudiada señalando la reactualización del texto en los afanes pictóricos. Para estos apuntes Boido se apoya en el concepto de esquema representativo al que incorpora luego nociones de la teoría de la metáfora.

En el capítulo dedicado a estos menesteres, el crítico esboza una historia de la influencia y apropiaciones de la novela de Cervantes, a la par que comenta el ejercicio creativo de Posada y Zalce. Son vértebras fundamentales en esta sección las miradas hacia las calaveras de Posada dentro de la tradición de las representaciones de la muerte en el arte mexicano y el idealismo quijotesco en la obra de Zalce, quien fundara junto a Frida Khalo, Orozco y Diego Rivera, entre otros, la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios.

Las ideas sobre la imagen visual como complemento de la representación verbal ocupa todo el tercer capítulo, dedicado al estudio de Los cuadernos de don Rigoberto, de Mario Vargas Llosa, donde la dinámica palabra/imagen juega un rol esencial. Piensa Boido que “las palabras del texto de Vargas Llosa se saben incompletas y buscan en la imagen aquello que les falta, su complemento”. De ahí la presencia de fantasías desdobladas en obras de arte, manipulaciones de la obra y biografía de Egon Schiele y la certeza de uno de los personajes de que “todo lo que realmente importa es, a la corta o a la larga, estético”. Consideraciones sobre erotismo y pornografía enunciadas en esta novela del narrador peruano son estudiadas en el volumen sobre palabra/imagen, apoyándose en las nociones de temporalidad y auxiliándose en Heidegger y su teoría sobre el proceso de hacer presente. Según Mario Boido, “en Los Cuadernos de don Rigoberto, el arte permite a los personajes alcanzar siquiera por unos minutos, un estado más completo”, reflejo de cómo la imagen puede llegar a complementar la representación verbal.

El último capítulo, titulado “Poéticas de lo imposible: Jorge Luis Borges y Maurits Cornelis Escher”, gira en torno al punto (no a los modos) de contacto, a partir del cual es posible trazar una ontología de palabra/imagen. Se examinan los borgeanos cuentos “El jardín de senderos que se bifurcan” y “El Aleph” y cuatro grabados de Maurits C. Escher, quienes a pesar de haber coincidido en un común tiempo histórico de ejercicio creativo no hay la más absoluta evidencia de que hayan sabido de sus mutuas existencias. Dueños ambos de obsesiones comunes –para Escher, “abarcar el infinito en el arte”, para Borges “la convicción de que el mundo es un caos imposible de reducir a ninguna ley humana”– aparecen en estas páginas bajo la lupa interesada en analizar las herramientas a las que ambos artistas echaron mano para “representar lo irrepresentable, aquello que no puede ser y que finalmente supera nuestras capacidades cognoscitivas”.

El volumen de Mario Boido es abierto y plural, en tanto reconoce la diversidad de opiniones críticas sobre palabra/imagen. A todas ellas, el crítico responde con una convincente frase que funciona como pórtico y a la vez como cierre del libro y que define su posición especializada: “Palabra e imagen operan exactamente del mismo modo: totalmente distinto”.


Por: Laura Ruiz Montes



[1] Mario Boido: De límites y convergencias: la relación palabra/imagen en la cultura visual latinoamericana del siglo XX. Iberoamericana/Vervuert, Madrid/Frankfurt, 2012.