Tejido      Las costureras
      pueden hacer con poca
      tela una isla.
           Leymen Pérez

 

        
Un buen vino ameniza el encuentro de tarde. Esas manos que escancian tan torpemente en mi copa, pienso, tejen dificilísimos puntos o dibujan propuestas a la altura de las más reconocidas pasarelas en el mundo de la moda. No es el vino, reconozco, sino la curiosidad quien empuja al diálogo.
 
¿Cuál es la diferencia entre una mujer policía y un hombre que teje?
 
Ambas son profesiones estereotipadas.
 
Alexander Rodríguez Castellanos, diseñador y artesano textil en el taller El Quitrín de Varadero, sí que puede responder a la provocación encubierta.
 
Tejer, diseñar, poner multas, nada tiene que ver con las debilidades o fortalezas de un sexo u otro. Como en la vida misma, lo genuino es proponerse o hacer las cosas lo mejor posible.

 
Punto inicial: la cadeneta.
 
Yo te puedo decir cómo empezó todo y también dónde. Esa «maldita bendición» de estar rodeados por agua, allá en la Isla de la Juventud, me acercó mucho en la niñez a mi abuela paterna. Le encantaba el mar como a mí, y el laboreo en actividades de la FMC. En la casa siempre se hablaba de bordados, tejidos, y alguna que otra vez dibujé trajes para vestir a las muñecas que después se repartían por el barrio.
Ahora que me dedico profesionalmente al diseño, admito que lo llevo en sangre.
 
¿Y la Psicología?
 
Esa es una historia paralela. Viviendo en Matanzas, estudié en la escuela pedagógica René Fraga Moreno para maestro de primaria. Como terminé muy bien, me propusieron una carrera en la Universidad de La Habana. Opté por la Psicología. Así, en el 94, ya trabajaba en la Vicedirección de Educación y Promoción para la Salud aquí en Matanzas.
 
¿Dónde guardabas la aguja para entonces?
 
¿No te comenté que era una historia paralela? Te hablo de los años más difíciles del Período Especial. Un amigo de la casa se propuso enseñarme a tejer para que pudiéramos comerciar con ropa de mujer. ¡Imagínate qué combinación! Por el día psicólogo, promotor de salud y en la noche, hombre araña.
 
Feminismos a un lado: ¿Un hombre, una aguja y la historia del elefante en la cristalería?
 
Puedo conversar, incluso ver la TV y sólo por momentos miro para corregir algún punto en la aplicación. En los inicios me herí la mano izquierda y hasta tiré la aguja para el patio. Pero quien nace para tejedor, del cielo le caen los hilos. No podría vivir sin tejer. Conozco personas que no pueden estar sin leer o fumar… a mí me sucede igual con la aguja. En FIART 2007, obtuve el Premio a la Maestría Artesanal por el Fondo Cubano de Bienes Culturales, con un vestido de novia en la técnica del crochet. Fueron ocho meses ininterrumpidos de trabajo, y si es cierto que los dedos me dolían, jamás me quejé. Disfruté muchísimo de este proyecto (uno de los más difíciles que he emprendido) y te digo que la inversión de tiempo valió la pena.
 
Como valió también mi trabajo en Salud Pública. Pero el arte es así, que te atrapa y ya. Después fui para el Consejo Provincial de las Artes Escénicas aquí en la ciudad, como especialista de promoción. En aquella etapa diseñé el vestuario para la gala del Premio White de Música de la UNEAC en Matanzas.
Creo que aquí se cierra el ciclo del promotor para dar paso al creador que habita en mí. Me refiero al 2000, cuando realicé la primera expo personal Defendiendo lo Nuestro, y me graduaba como artesano de la ACAA.
 
Un año antes, junto a mi amigo Antonio (Tony) Álvarez, había empezado a tomarme lo de la aguja muy en serio. Tanto es así, que nos presentamos de atrevidos en el Pabellón Cuba y terminamos finalistas en el V Festival Nacional Para un Diseñador Desconocido, auspiciado por la UJC. Proponíamos una colección para hombre y mujer a crochet. Fuimos por una noche y a petición del jurado y el público desfilamos los cinco días que duró el evento.
 
Entonces hablamos del apogeo de la moda cubana.
 
¿Moda cubana? Estoy de acuerdo con los comentarios de la mayoría de los diseñadores en el país: aquí no existe una moda como tal. Hablamos de modos de asumir las tendencias estéticas foráneas. En materia de novedades, somos una nación joven, me atrevo a afirmar incluso, que una nación de tránsito. Para que prevalezca una moda, no debe faltar una base tecnológica lo suficientemente eficaz como para permitir una mínima variación en las telas y hechuras.
 
Por eso, cuando me preguntan, siempre confieso que la moda es un atributo de poder. Quien esté al día en cuanto a lo que se usa, «al último grito», marca la diferencia. Por supuesto, dentro del rango del buen gusto. Una minoría en el mundo rige la moda.
 
Y eso que vestir surgió como una necesidad mágico – religiosa…
 
Ciertamente. Hoy, como nos vestimos, comunicamos. Aunque el patrón sigue siendo el mismo: el cuerpo humano.
 
¿Por ello en tus diseños prefieres viajar a los orígenes de las tradiciones cubanas?
 
Yo voto por el rescate de las labores manuales. Es imprescindible revalorizar el crochet, el deshilado, el miñardi, frivolité, canevá, tricot. Son técnicas que han prevalecido en Cuba por más de cuatro siglos. En ocasiones pienso que actúo como hereje cuando añado elementos de mi cosecha a los puntos clásicos.
 
Esas manualidades de origen español y francés no pueden quedar en el olvido. La historia de una patria no solo incluye sus tradiciones de lucha, también debe añadírsele el día a día: los elementos de la cotidianeidad. Y dentro de lo cotidiano está el vestirnos. En diferentes épocas no lo hemos hecho de la misma forma. Por ello digo que no debe perderse la historia de la moda, o de los modos de vestir en Cuba.”
 
¿La preferencia por el crochet es un golpe de suerte para con los premios o una técnica que te reta?
 
¿Tú sabías que esta manualidad tiene que ver con las matemáticas? Hay que contar, es pura proporción: las mismas barretas base, a partir de la cadeneta se hacen los motivos o aplicaciones. ¡Ah!, tejo con una sola hebra. Es cierto que me demoro el doble de tiempo, pero se logra una textura suave y la prenda resulta más cómoda, más ligera. Me gusta sentirme confortable al vestir, y trato de transmitir ese efecto en la ropa que tejo, no importa lo complejo del diseño.
 
Me parece que las personas que gustan de mis proyectos reconocen todo esto. Agradezco los estímulos como un homenaje a mi desvelo por intentar llevar el crochet a las dimensiones de una obra de arte. El primer premio lo recibí en mi provincia, en el IX Salón de Artesanía de la ACAA en Matanzas, en el 2001, el periódico Girón me distinguió por un vestido de tornaboda tejido.
 
En el 2004 inicié la saga con los eventos Puro Arte. Pasión por la Artesanía, auspiciados por la ACAA yumurina. En ese año, en el 2007, y ahora en el 2008, he obtenido los primeros lugares con diseños de vestuarios de fantasía. Aunque me alejé un poco del tejido, creo que lo abigarrado de cada traje se asemeja un poco a los dibujos del crochet.
 
Más de veinte presentaciones, expos personales, miembro de jurados, director artístico, ¿le ganas tiempo al tiempo destejiendo como en el mito de Penélope?
 
Ojalá pudiera disponer todavía de más tiempo para crear. No es que quiera imponerme a los públicos. Intento promover esa técnica antigua en esta sociedad transformista en cuanto al vestir, pero que reconoce en la moda las nostalgias del pasado. 
 
Trato de permearme de lo «añejo». Creo que ese es el aire de Orishas a Crochet, una colección que estrené en la III Feria Internacional de Belleza Havanabel 2002, auspiciada por el Ministerio de Comercio Exterior. O la principal motivación en los diseños del vestuario para las Galas de Clausura y Premiación de los Primeros Juegos Deportivos del ALBA, en su subsede matancera.
 
La diversidad de los encargos me ha demandado mucho tiempo de preparación. Por días me volví como loco entre los dibujos, la aguja y el tiempo de entrega de los materiales… Pero el crochet exige una cuota de renuncias personales que yo creo saber pagar”.
 
La Novia del Tabaco, Inspiración, La Musa del Habano, La Emperatriz del Tabaco, Glamor vitólico…trajes de fantasía galardonados en los eventos Puro Arte. Todos coquetean a partir de la iconografía del tabaco en una expresión puramente femenina.
 
La mujer es el leitmotiv de toda mi obra. Desde el punto de vista temático resulta más atrayente trabajar para «ellas» que para «ellos», sobre todo en el crochet. El crochet te invita. En su esencia es femenino y feminista. Tanto es así, que surge por y para mujeres…El diseño del hombre no exige accesorios, es un trabajo de exigencias minimales, diría incluso que elemental.
 
Aunque conozco el desempeño de otros diseñadores que ahora están incorporando el tejido, de forma regular, en sus confecciones masculinas.
 
¿Y tú?
 
No lo suficiente, y creo que es una ausencia importante en el contexto de mi labor y en el de otras casas de moda en Cuba: sobreabundan las propuestas para mujeres y en cambio el trabajo para los hombres puede ser hasta repetitivo. Estamos insistiendo sobre esto, pero solo el tiempo y los modistas dirán «la última palabra».
 
Hablando de ausencias, ¿quedan lugares, centros habilitados o academias para el aprendizaje de estas artes manuales como el crochet y las otras que mencionabas?
 
Décadas atrás existían las escuelas del hogar donde se aprendía sobre las manualidades de este tipo. Hoy solo es una trasmisión generacional: las nietas heredan estos saberes de sus abuelas (yo casi me salgo de la regla). El gusto por la ropa industrial echa por tierra cualquier intento social de reafirmar las tradiciones. Fíjate que ya ni se editan textos especializados en el tema. Antes, las revistas Mujeres y Muchacha sí que dedicaban amplios espacios a la moda, al vestir y las sugerencias para tejer con una o dos agujas.
 
¿Qué valoras más: la insatisfacción por lo que no has hecho aún o la satisfacción de la obra conclusa?
 
Ver en un cuerpo algo hecho por mí es una idea materializada, apenas con una hebra y una aguja. Es algo así como soñar para un cuerpo toda una «República del Crochet». Yo estoy por entero a merced de la creación y lo que sí me dejaría siempre insatisfecho es no cumplir las expectativas de quienes reconocen y esperan más de mi pasión por el tejido. 
 
Esta entrevista pertenece al libro en preparación ¿Me permite una pregunta?


 
Por: Maylan Álvarez
Poeta, periodista, promotora cultural de la Casa de las Letras Digdora Alonso en la provincia de Matanzas.