Miguel FaíldeMulato, músico, matancero: así se define la esencia de Miguel Faílde, creador del danzón, cuya vida comenzara el 3 de diciembre de 1852 en un rinconcito de Limonar, en esta provincia de Matanzas. Precoz, el joven intérprete del cornetín tocaba además el contrabajo y la viola y, aunque no era pianista, podía interpretar piezas difíciles al piano. Fue, además de músico, editor del semanario literario Ideas Nuevas.

Una pequeña tarja, colocada en 1921 en la fachada de su modesta casa, alerta al viandante de su paso por esta ciudad.Faílde murió en la madrugada del lunes 26 de diciembre de 1921 y sus funerales fueron, según cuenta la memoria popular, una inusual tertulia de la ciudad toda, reunida para despedir al creador del baile nacional junto a los músicos que interpretaban, con cadencia melancólica, el célebre danzón “Las alturas de Simpson”.

Una pequeña tarja, colocada en 1921 en la fachada de su modesta casa, alerta al viandante de su paso por esta ciudad, de cuya vida social y cultural fuese anfitrión y guía.

Pero acaso al pasar lentamente, con el ánimo de quien quisiera aprehender el alma de la villa, puedan escucharse unos compases que, aún hoy, harían mover los pies a los más reacios:

“Ya me parece escuchar
Este placentero grito
¡Oh, qué bien voy a bailar
El danzón del Mondonguito!”


Por: Darlenys Amaro Ochoa