Maité Hernández LorenzoComo un ejercicio de expiación espiritual, calificó Maité Hernández Lorenzo su volumen de cuentos Las memorias vacías de Solange Bañuelos, recientemente publicado por Ediciones Vigía, en la ciudad de Matanzas.

“Este libro fue escrito con ese sentido, es un ejercicio de expiación, una limpieza que yo necesitaba, una acumulación de mucho tiempo que me sobrecargaba espiritualmente y de la que debía deshacerme: deshacerme de tanta angustia”, confesó la autora.

La profesora y escritora Mabel Cuesta, a cargo del prólogo de este volumen, señala que el mismo “convoca desde una alternancia equilibrada entre lo íntimo y lo público y también entre lo citadino concreto y el interior atemporal; a un mundo en donde varios iconos caen dejando tras de sí el vacío, en un registro que insiste en recrear lo íntimo en contraste con lo costumbrista urbano”.

“Con un registro temático —valora Cuesta— que insiste en recrear lo íntimo en contraste con lo costumbrista urbano, la apuesta de Hernández Lorenzo pareciera enfocarse en una disección de la cosmología femenina: saberes heredados, arqueologías de ese saber, praxis, defunción y recuperación del mundo mariano. La idea del sujeto mujer —siempre extrañada de sí misma— se materializa en la ficción de varas formas; pero es sin dudas el oxímoron una de sus más acertadas variantes.”

Las memorias vacías de Solange Bañuelos cuenta con edición de Laura Ruiz, en tanto el diseño y los dibujos que contiene estuvieron a cargo de Mayra Alpízar, quien, según Hernández Lorenzo, supo captar la esencia de los textos, la angustia que ronda el libro.Directora de Comunicación e Imagen de Casa de las Américas, reconocida con importantes premios por su quehacer periodístico, y coautora junto a Omar Valiño del libro Vicente Revuelta: monólogo, Maité Hernández Lorenzo se manifiesta como una inquietante narradora en Las memorias vacías de Solange Bañuelos.

“Es mi primera incursión en la narrativa, durante mucho tiempo este libro no fue otra cosa que unos textos de Word escondidos con pudor en la computadora, hasta que me decidí a publicarlos; lo presenté a cierta editorial pero me dijeron que estaba muy corto, que le añadiera otros cuentos, y yo dije que no, lo sentía completo así como estaba, creía que no necesitaba una línea más, y fue entonces cuando Zaida Capote y Jorge Fornet me sugirieron entregarlo a Vigía, que sí me lo aceptó tal cual.”

La propia Zaida Capote fue quien presentó Las memorias vacías de Solange Bañuelos en Vigía, en abril de este año, durante las celebraciones por las tres décadas de existencia de esta casa editorial.

En esa oportunidad, Capote, quien advierte sobre el lenguaje notarial, aparentemente desapasionado de estos cuentos, dice que los “breves cuadros de costumbres” que pudieran ser los mismos “ilustran una subjetividad, unas subjetividades donde lo cotidiano se vive casi todo el tiempo como opresión”.

“Por eso no hay muchas más voces que aquella con la cual parecen dialogar sus protagonistas, ese hablar consigo misma que parece ser el recurso habitual de quienes, bordeando la madurez, descubren que su vida no vale mucho la pena, que la familia a la cual le han entregado su vida y su aliento no tiene idea de cuánto ha dejado atrás (o fuera) de sus días, para proveer cariño, cuidados, alimentos (...)”


Por: Norge Céspedes