Si fuera hablar de un caso que considero esencial a la historia de la literatura de nuestro país, hablaría de la presencia del recién fallecido Lorenzo García Vega, figura controvertida y no obstante, a mi juicio, ineludible a la hora de cartografiar nuestra escritura: un escritor para mí de los grandes, de los que en vida se vieron más abandonados. Por razones complejas y que no vienen al caso, o sí, pero que no tengo fuerzas ni tiempo en este momento para elaborar.

José Kozer
Ave atque vale, entrevistas a José Kozer   

Lorenzo García Vega. Poesía

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Tú miras los cometas rotos, en esa esquina quedos !tantas luces! Mañana es
temprano.
La sombra, un manoteo, un borrón: pero la historia queda ausente.
Tu mirada, oh lo fijo, inmediato guiño
y despertar monstruosamente abiertos ante la noche.
¿Quién habla de la ausencia, de las largas cornisas o chirridos?
Frentes, frentes: tempranamente pardas.
y el desprecio hacia el mármol inicia,
inacabada, la metáfora…
!Oh mi inútil poema: ven, salta y canta esta triste balada de las astas del frío!

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Necesidad de lo Práctico

Listo, dentro.
Disponer de una ratonera,
dentro de nosotros.

Para que cace -caiga-
lo negativo que viene de afuera,
uniéndose a lo negativo que nos viene de dentro.

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Duelas
Muescas

Sin saber si podré resistir. Todo se alarga. Se estiliza todo.
Y, sobre todo, inmóvil todo, se mueve.

Increíblemente, vuelve ese pensamiento con: la vehemencia
Inaceptable del país de los tigres. ¿El país de los tigres?
Pero, ¿qué tienen que ver los tigres con la tecnificación?

Yo estoy usando un bastón que me sirve bastante. Y yo
sigo, con el árbol frente a mi ventana, llevando una vida
extremadamente absurda.

A menudo, me sobreviene un terror pánico. Después de
un día lluvioso, el sol ahora, a las seis de la tarde, está
asomando. Asomando para desaparecer.

Mañana será otro día.

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Esto, casi insoportable

Bajas las persianas del cuarto, y ¿qué hace mancha de tinta sobre la desvaída cartulina de esta noche? Recuadrería con: voces, cercanías. Si en otra ocasión la lección hubiese podido decir de un murciélago, o... Pero lejanamente solo / traduzco, o identifico, un garabato.

¿Qué más hay?, ¿un álamo? No importa. Nada importa.

Y el garabato --contraseña-- que quizá como la contrahecha sombra --¿fingida contrahecha sombra?-- de una de mis dos manos.

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Conquistadores a zancadas en los almohadones
En Lima
los galápagos jardineros Verlaine las trompetas
lagrimosas
los suburbios de naranja las pirámides de sal
para trinchar la luna
las polvorientas mesoneras a trompicones en el caracol
desnudan sus cabezas piden lila hasta el columpio
de Júpiter
las liebres en incienso de gaseosa a fecha de libro roto
en remiendo de algodonoso indio
los aviones de cartón César Vallejo
los cuentos "Simón Bolívar" en caja de sorpresa
del pez en el estambre de la abuela
los abruptos camafeos en la montaña
los roncos gañanes musitando las endechas del periodista
en las banderas acuáticas
los guerreros del rey Don Juan acampados
en la lluvia como una niña sibilina como un agorero
cowboy
En Lima

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(Suite para la espera)

El dios indio porta el tirabuzón en las fiestas del arroz
Arrojan las salinas portuarias al octaedro
para doscientos guerreros en llamas columpios
zigzagueantes
Así a barlovento los barcos de papel en el busto de Bach
Como un cancerbero misántropo asoma en la palabra
ciclón

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Lo escatológico es un haikú

 

Cápsula 1

Viajemos como un zapato / en otra época (¿aquello se llamó la infancia?), fuimos / teníamos un revólver de lata.

Cabinas, la zeta, nombres: eso fue así / Un disparate donde me resguardaba, cuando tenía fiebre.

Me meo a la ligera, ahora / Ahora estoy también cansado de mear.

Como es que, cuando puedo, me pongo a ver una película silente.

Esto que estoy diciendo acabará, en algún momento, por significar algo / No lo dudo, asomará por los bolsillos de los lectores: mis futuros lectores / En ese momento del más allá en que yo estaré absolutamente curado de la próstata / Bendito sea el Culo, y su hijo Jesús / Todo lo demás, hasta la muerte que se aproxima, puede ser que no valga la pena.

Cápsula 2

Me visto y peino a la perfección (o, al menos, eso es lo que imagino).

También el glande, los pendejos, el culo. Todo eso que pudiera llevar a la perfección (es un decir).

A mí me resulta un poco jodido contarme este mini-cuento que ahora me estoy contando.

Los disparates (Dios también puede hacerlos) se pueden diseñar para el mal olor de ciertas noches. / Todo encuero, todo nalgas abiertas, para esta procesión que ya no sólo va por dentro, sino que también va por fuera.

La ropa interior de un loco es ese tejido ontológico que requiere una preciosa elaboración.

Cápsula 3

Puedes lamer toda la mierda que quieras, puedes ver el culo que quieras. Al fin y al cabo, tampoco, ningún espejo implica ningún compromiso.

O eso que digo se diría, si es que, un poco más, se pudieran limar las nociones ontológicas.

Llegaron (oh dulce canción de los locos) a pura prueba de chaleco de bala. O, si se quiere, a prueba de Oxímoron.

No hay duda que los Padres fueron la autoridad, aunque después, cuando quedó el desierto (pero ¿cómo uno va a explicar eso?), parece que la candela quedó para ser contada (?).

Pero ¿por qué no dejo de cruzar por ese río de disparates? No debo de seguir cruzándolo, y más sabiendo, como efectivamente lo sé, que ese río no existe.

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Lorenzo García Vega nació en Jagüey Grande, provincia de Matanzas, Cuba, en 1926 y falleció en Miami, en 2012. Se doctoró en Derecho, Filosofía y Letras por la Universidad de La Habana. En 1952 recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba. Entre sus libros se encuentran: Poemas para penúltima vez 1948-1989 (1991), Collages de un notario (1992), Espacios para lo huyuyo (1993), Variaciones o como veredicto para sol de otras dudas (1993), Palíndromo en otra cerradura (1999), El oficio de perder (2004) y Cuerdas para Aleister (2005). Residió en EUA desde finales de la década de 1960. Fue representante del Grupo Orígenes, fundado por José Lezama Lima. Escribió en casi todos los géneros literarios, aunque la base de su escritura sea la constante ruptura de las formas y conceptos. Su ensayo autobiográfico Los años de Orígenes (1979) es uno de los libros más polémicos de la literatura cubana. De su autoría son, también, Espirales del Cuje (1952), Ritmos acribillados (1972),  Vilis (1998), No mueras sin laberinto (2005) y Devastación del Hotel San Luis (2007).