Los pájaros en la nocheBalada Jake y Mai Britt, de Yerandy Fleites esta inspirada en Pájaros de la noche, de Tormod Hauguen y acaba de obtener el Premio La Edad de Oro de teatro para niños y títeres, 2014.

La manera en que el autor traspola argumento, situaciones, personajes, del texto fuente es algo que muestra la sensibilidad y originalidad con que el dramaturgo reinterpreta la esencia de lo narrado, en su libertad para romper los paradigmas que el texto inspirador le impone y del cual él escapa, buscándose en otro espejo.

La recreación de Fleites nos entrega una obra compleja en su estructura, en el uso y recreación del lenguaje y especialmente desde el punto de vista temático. Este texto, junto a otros, destruye las convenciones y estereotipos sobre la temática infantil en la dramaturgia cubana. Maneja una estructura abierta a numerosas interpretaciones, con códigos que juegan entre el universo infantil y el adulto, al que no ofrece concesiones y esa es una manera de subvertir los tabúes estéticos, que la propia realidad escénica de la nación le impone.

Aunque sucede en un contexto y con una atmósfera ajena a nuestra realidad, en esencia son situaciones que pueden acontecer entre niños de cualquier latitud y es en este aspecto, donde el olfato autoral de Fleites se hace visible en tanto recurso que nos distancia y crea una relectura de sus códigos que hace más sutil e inteligente la recepción de los referentes.

Dividida en tres cuadros La niña fría, con cuatro escenas; Los pájaros de la noche, con cuatro escenas; Pacto con el otoño, con cinco escenas. Algunas de estas escenas, marcadas por el paso del tiempo (conceptualmente pausas temporales, que él acota: tiempo) o la caída de las hojas, imagen hermosa, dramática y de un lirismo muy personal, donde se personifica el otoño, metáfora hermosa, dramática.

Otras escenas utilizan un universo subjetivo, como la conversación de Linda, La madre, con Erik, el padre ya muerto y de manera simultánea y contrastante, la escena de los niños en otra área de la casa.

A nivel de diálogo asume el monólogo y el coloquio como formas más utilizadas, el de Maitt Britt en la I escena o el de Linda, en la IV, con la fusión de un lenguaje desenfadado, transgresor (algo que casi nunca encontramos en un registro creativo nuestro) y lírico.

Son diálogos duros, lacerantes, la mayoría de las veces crueles, a los que el autor no impone jamás límites y eso es lo que hace este texto atrayente y provocador; con acotaciones, que en ocasiones son concisas para ubicarnos en el espacio, el ambiente y en los personajes que intervienen. Cito:

En el patio de la escuela hay tres pequeños muros, al fondo, a un lado y al otro. Carreras. Coro de canciones. Niñas sentadas en los muros. Mai Britt en el muro del fondo se trenza el pelo” (La niña fría. III)o Mai Britt asoma al parque y se sienta junto a Jake (VI, Los pájaros de la noche); y otras, de una precisa pero hermosa sugerencia, con una potente visualidad, cargadas de un lirismo muy particular, diegéticas (la narrativización como eficaz recurso y no como defecto) y dramáticas. Cito: “Ahora es solo la casa de Linda y Jake, pero antes, hace solo unos días atrás también Erik, el padre de Jake, vivía en esta casa y cenaba junto a ellos, veían la televisión juntos los tres, Erik leía cada tarde el periódico también. Linda plancha. Un butacón deja ver su espaldar y una breve claridad sobre él: la poca luz, digamos, con que lucha una sombra”.

En ocasiones Yerandys Fleites -como en las escenas IX y XI de Pacto con el otoño- lleva la acotación al extremo (de lo que la tradición impone) y logra uno de los usos más radicales, para convertirlo en una especie de diálogo desde el monólogo – narrativizado, lo que propicia una belleza muy singular y resume las búsquedas y lo experimental del cuerpo textual que el autor dinamita.

En Balada…, se expresa – que es algo, formalmente cercano a lo narrativizado - y a la vez se patenta en varias de la escenas, temáticas como la muerte, la violencia entre niños y del adulto hacia este; la sexualidad como acto consumado con la desnudez de los cuerpos y su evolución biológica, como por ejemplo la menstruación. También aparece reflejada la delincuencia infantil, el desamparo, la crueldad, el suicidio, el alcoholismo irremediable y trágico.

Yerandys Fleites enfrenta a los niños espectadores-lectores un universo alucinante, que tiene que ver con sus subjetividades. Uno de los logros de este texto, es el juego la mayoría de las veces constante, entre lo que transcurre en su imaginación a nivel psicológico y lo que acontece en la realidad, con sus miedos y el apabullante transcurrir en la familia, la escuela y la sociedad.

Cuando nos detenemos en los personajes, encontramos una configuración de cinco niños, tres masculinos y dos femeninos, que forman parte de los principales Jack, el protagónico, y de hasta seis niños de diferentes sexos que son los de la escuela y que el autor describe vestidos de manera uniforme. Solo hay dos adultos patentes, Linda, la madre y Erik, el padre de Jack.

La presencia de Sara y Karl, siempre ausente, aparece caracterizada en la voz de su hijo y se sabe por ejemplo que fuma y eso según su hijo la hace distinta, no aburrida.

Hay dos rasgos físicos y psicológicos que el autor propone para los padres de Jack. Para ella, que es hermosamente linda y suspira. Para él, que además de ser el padre de Jack, protesta. Estos dos elementos los definen y forman parte de elementos significativos de su caracterización. Después sabemos mucho más, porque el autor nos muestra dos seres muy diferentes, pero que dialogan incluso después de la muerte; aparece en ellos la ternura, la preocupación por un hijo que busca a otro en un espejo y solo encuentra pájaros de la noche.

Logra Yerandys un padre, que además de ser un fantasma que regresa, siempre en las descripciones de los otros personajes, es alcohólico, miente y sin embargo recuerda un detalle como el cumpleaños de su hijo. Es un gesto, un recuerdo brevísimo, pero que nos habla de los sutiles matices de la caracterización de un personaje, además de jugar con la ambivalencia entre lo que es auténtico o falso en él. También conocemos que hay algo que le interesa más que nada: una botella de ron.

Sobre los niños hay elementos caracterizadores que forman parte de la voz autoral. En Jack, por ejemplopor razones ajenas a su voluntad es el héroe de esta historia”; Karl es “el Karl que todos queremos como amigos”. Y este elemento eminentemente personal, constituye a nivel de la lectura – según la visión (y manejemos los conceptos de empatía y antipatía) de potenciales lectores, un posible aspecto tabú según la concepción que tenemos de un teatro para niños, en el que pretendemos presentar modelos paradigmáticos de conducta moral.

Karl es todo lo contrario, fuma, (no conozco hasta ahora un niño de nuestra dramaturgia para los infantes que lo haga, salvo el Pinocho, de Corazón de madera, de Norge Espinosa y de Alma desnuda, de Ester Suárez Durán y en otra circunstancia y situación) es un ladronzuelo (violento y abusador), cruel y abusador, asqueroso.

Yerandys crea signos de una belleza inusitada y de una poderosa fuerza dramática y visual, como el manojo de pelos que le entrega Sara a Jack, que dice son el espíritu del padre muerto; los pájaros de la noche, que se ven ¿Vemos? o aparecen subjetivizados en su imaginario; las hojas secas que caen, el paño con mancha de sangre de la menstruación, un río que pasa, mientras los niños se desnudan.

La última escena XII, transcurre en el parque en pleno otoño. La atmósfera refleja la estación del año y el autor, patenta y humaniza el Otoño. La sugerencia poética y dramática de Yerandys Fleites culmina con un estrechón de manos entre ambos.

Quizás en ese instante el personaje deja de estar solo. Quizás alguna calidez encuentra cuando culmina la obra.
* Este texto forma parte del libro inédito Tabú o ciertas cosas a analizar en la dramaturgia cubana, del autor. Balada Jake y Mai Britt, de Yerandy Fleites en Pájaros de la noche, de Tormod Hauguen, forma parte de los textos cubanos analizado en el capítulo Inventario.  


Por: Ulises Rodríguez Febles