Mario Argenter 1978Mario Alberto Domingo Argenter Sierra nació en la ciudad de Matanzas el 14 de noviembre de 1911. Sus padres fueron Domingo Argenter Martínez, natural de Manzanillo y dedicado a la rama azucarera y la habanera Cristina Sierra Cruz. El nombre de Domingo le fue adjudicado en recordación de su abuelo paterno Domingo Argenter Pérez, oriundo de Barcelona.

Desde niño sintió afición por la música y comenzó a habitar ese universo, a la vez que cursaba las distintas enseñanzas. Recibió instrucción en prestigiosos colegios de la ciudad como el Instituto de Segunda Enseñanza, de donde se graduó como Bachiller, en 1929. Hacia esta fecha Mario había recibido sus primeros conocimientos musicales a través de su tía Araceli Argenter y, con posterioridad, en el Conservatorio de Música de Agustín Martín Muller (1867-1929), músico catalán establecido en Matanzas desde inicios de la década de 1920. En la academia recibió, entre otras, clases de violoncello, teoría y solfeo, en las que siempre demostró ser un alumno aventajado.

De esta etapa el Museo Provincial Palacio de Junco conserva varios diplomas de exámenes y pases de grado, la mayoría evaluados con Sobresaliente y felicitaciones por parte del jurado.

 Su paso por la anterior institución, entre 1924 y 1927, aproximadamente, le permitirían formar parte de distintas agrupaciones musicales. Tras integrar la Orquesta Estudiantil del mencionado Instituto de Segunda Enseñanza, deviene músico de otras agrupaciones musicales, de mayor o menor formato, que surgen por esta época en la ciudad y se insertará, de forma activa, en instituciones que se proponen, con osados proyectos, apoyar y dinamizar la creación artística y literaria en Matanzas. Las más importantes de ellas surgen hacia 1935, fecha que algunos historiadores señalan como el inicio de una época de reanimación cultural para esta región.

Nacen así el Grupo Índice, la Asociación Amigos de la Cultura Cubana (AACC), y otras asociaciones, en las cuales la presencia de Argenter llega a ser fundamental. De Índice, creado el 3 de marzo de 1935, fue uno de los miembros fundadores, conjuntamente con Bonifacio Byrne, Américo Alvarado, Carlos Manuel Trelles, Domingo Russinyol, Medardo Vitier, Fernando Lles  y otros. El Grupo Índice organizó una pequeña orquesta que dirigió, hacia 1936, el músico, compositor y pedagogo español Justo Ojanguren Lejarriturri (1890-1968). Su paso como músico por esta afianzó los conocimientos musicales de Argenter y su dominio como intérprete del violoncello.

En las décadas de 1930 y 1940, interviene en la realización de otros proyectos de música sinfónica. Integra, durante varios años, la orquesta del Liceo Artístico y Literario, el Coro Litúrgico de la Catedral de Matanzas y organiza una pequeña Orquesta con la que participó en eventos, como la inauguración del local del Sindicato de Trabajadores de la Industria Eléctrica. Debe subrayarse que su labor como músico solía alternarla, con la desempeñada como empleado en la Empresa Consolidada de la Electricidad, a la que se afilió desde mediados de los año treinta, hasta su jubilación, en 1974. Su credo social, abiertamente progresista, lo motivó a vincularse a la Joven Cuba, organizada por el revolucionario Antonio Guiteras Holmes y al Partido Socialista Popular (1938-1959). Por su labor dentro del partido experimentó la represión de la dictadura de Fulgencio Batista.

LA ORQUESTA DE CÁMARA DE MATANZAS.

Argenter está vinculado estrechamente a uno de los hitos de la historia musical yumurina. La creación, en 1950, de la Orquesta de Cámara de Matanzas, de la que fue cellista y uno de sus directores, conjuntamente con Reynol Álvarez Otero. El sueño devenido realidad fue posible por la iniciativa de Amigos de la Cultura Cubana y el apoyo del Ateneo de Matanzas, cuyos programas culturales eran muy semejantes. Ambas instituciones estaban unidas en el empeño de aunar al entonces disperso e inactivo grupo de instrumentistas residentes en la ciudad, así como formar músicos entre las nuevas generaciones de matanceros.

La Orquesta estaba integrada por músicos que hallaban su sustento de vida en otras ocupaciones, tales como sastres, plomeros,  carpinteros,  albañiles o empleados. Ello connota el altruismo de sus miembros y, sobre todo, su pasión compartida por la música. Al no estar dotada de un local sede donde desarrollar los ensayos, la agrupación solía reunirse para este fin en los salones del Ateneo (Tirry, No, 43).

Tras varios meses de preparación, el primer concierto se celebró, con total éxito, en el Teatro Sauto, el 26 de noviembre del propio 1950. Bajo la batuta del director Narciso Velasco Gómez, la coyuntura fue propicia para celebrar el 15 aniversario de la creación de Amigos de la Cultura Cubana. Entre los músicos, en su mayoría aficionados, se contaban el pianista Ruben Gómez Pirez, Reynold Alvarez Otero y Mario Argenter –ambos cellistas- y los violinistas Cándido y Aristides Failde y Joaquin Miret. Como profesores invitados se destacaron Gustavo Lamothe Valdés y Gustavo Lamothe Angulo, también violinistas.

A partir de entonces la evolución de la orquesta se mantuvo en constante ascenso. Ya fuera acompañando a otras figuras, realizando sus conciertos anuales o respaldando diversos sucesos culturales, como la inauguración, en 1951, de la Galería Matanzas, la orquesta devino una de nuestras mayores instituciones artísticas. En 1952, con el golpe de estado de Batista fue suspendida la subvención estatal, que en alguna medida contribuía a su sustento. Cuando la situación del país amenazaba con su disolución y sobreviene la revolución de 1959, Argenter fue uno de los más fervientes defensores de la permanencia de esta institución musical,  que en 1962 se transformó en nuestra Orquesta Sinfónica. Entonces, Mario fue designado su primer Director Titular, nombramiento, que declinó, por considerar que sus conocimientos musicales no eran suficientes para tal desempeño.

Tamaña modstia constituía uno de los rasgos que definían el temperamento de Argenter, hombre sensible y altruista, cuya educación iba más allá de la mera instrucción. De excelente modales, desarrolló a la par que su faceta musical, un instinto natural por conservar todo aquello que tuviera que ver con la memoria de la llamada “Atenas de Cuba”. Gracias a su labor minuciosa y previsora se conservan en el Museo Provincial, importantes fondos, sin los cuales sería tarea difícil “construir” la historia cultural de esta localidad en gran parte del siglo XX.

Entre sus incontables amistades se contaban los poetas Cintio Vitier y Fina García Marruz, quienes visitaban la casa de Medio, No. 151 -hogar del matancero- siempre que el matrimonio visitaba esta población. Según Alfredo Zaldívar, Director de Ediciones Matanzas, Fina se sentaba su lado en el piano, para juntos protagonizar extensos recitales. * Hay que connotar que los conocimientos de Mario en torno a la cultura musical del país lo ubican como uno de nuestros musicólogos más notables, cuya obra no escrita permanece en la memoria de muchos de aquellos que tuvieron la oportunidad de tratarle, así como en la papelería que se dedicó a conservar y catalogar durante gran parte de su existencia.

En 1991, durante la celebración de su 80 aniversario, Argenter donó a la Biblioteca Provincial, dirigida entonces por el intelectual Orlando Garcia Lorenzo, más de una treintena de cartas, dirigidas a él por Vitier, entre 1935 y 1946, además de decenas de documentos, fotos y publicaciones.Todo este material fue organizado minuciosamente por Mario y es portador de relevantes datos sobre la historia cultural de Matanzas. Las epístolas y los versos de Vitier constituyen, por su parte un testimonio único en torno a las  preocupaciones culturales que inquietaban a estos dos cubanos genuinos.

El entrañable Argenter Sierra muere en su urbe natal, en febrero del 2005. Con él Matanzas perdía a uno de sus más nobles hombres. Hoy, a cien años de su natalicio, se halla presente en la ejecutoria de los actuales músicos yumurinos y en la pervivencia de esa memoria cultural, de la cual fue uno de sus principales artífices.  Concluimos con unos versos inéditos, dedicados por Vitier al entrañable amigo. Firmados el 13 de marzo de 1937, los mismos forman parte de la documentación que fuera donada a la Bibloteca en 1991.

                                               I

¿Y quién es Mario Argenter?
le tengo allá en los dormires
de la tierra madurada.
 
 Muchachote de latires
francos, frescos, desnudados,
tristón y músico lánhguido.
 
conversador torrentuoso,
y bueno como la hogaza
del puro pan mañanero.
 
Y matancero de raza.
 
Tan abierto como el cielo
que exprime luces aguadas.
 
 

              II

Amigo, todo sentir,
nos veremos más gozosos
en el fin.
 
¿Sera principio ese fin,
amigo todo calor,-
será principio de un ser
todo veteado de amor?
 
Allá veremos, poeta,
de versos mudos, poeta!-
en el ir
penetrando los misterios.
 
Allá veremos, amigo
todo ritmo no fecundo,
si tu llama con la mía
sube en un cósmico humo…
 
 
*No pocos de sus contemporáneos afirmaban que la poeta era una de las cubanas que más canciones conocía. Alfredo Zaldivar. Entrevista. Por Mireya Cabrera Galán. Matanzas, 18 de junio de 2011.


 Por: Mireya Cabrera Galán