Máscaras AfricanasLa Colección de Arte Africano donada por Lorenzo Padilla al Museo de Arte de Matanzas constituye uno de los más amplios repertorios del acervo cultural africano de que se tenga conocimiento en el continente hispanoamericano. Con un total preliminar de 309 piezas correspondientes a catorce países y a setenta y dos etnias, posee varios conjuntos, que por su organicidad, funciones y valores estéticos, son dignos de mención. Sobresalen en este sentido las más de setenta máscaras que integran la Colección y cuya diversidad da muestras de una región con características comunes,  pero signada por disímiles cosmogonías y maneras de crear, de acuerdo a la gran diversidad de grupos étnicos y naciones que lo conforman.

Las máscaras, también conocidas como “disfraces” son manifestaciones artísticas primarias de numerosas culturas, lo que explica que muchos coleccionistas de arte aprecien las que proceden de África, Oceanía y de las culturas indígenas americanas. En tanto reflejan costumbres, tradiciones y creencias, las máscaras - desde las más sencillas hasta las de elaboración más compleja- devienen uno de los exponentes materiales de mayor expresividad artística de la llamada África negra. Además de su consabida carga espiritual, ellas son portadoras de los rasgos físicos y espirituales de las distintas etnias, a las que pertenecen.

En este primer intento del Museo de Arte por acercarse al rico universo de formas y mensajes de cada máscara, lo más particular se ha supeditado a lo más general y así se ha entendido pertinente mostrar pequeños conjuntos, a partir de determinados países, permitiéndonos la especificidad sólo en aquellos casos  relevantes, en los que la información ha sido trasmitida por estudiosos de estas culturas o por el propio Padilla. Coleccionista desde hace más de cuarenta años, el artista ha contactado de forma directa con algunas de estas naciones, además de recibir referencias de su identidad por la vía de sus habitantes autóctonos.

   Símbolos de religiosidad, las máscaras establecen una suerte de “función reguladora” en la vida de cada poblado.  

         Generalmente se utilizan en ritos agrarios, funerarios, festivos e iniciáticos, en los que cada miembro varón del poblado debe participar para ser admitido en la comunidad con pleno derecho […]. Hay muchos grupos étnicos que no utilizan máscaras, y muchos otros que no practican ritos de iniciación.

         En los ritos funerarios, la máscara capta la fuerza vital que se escapa de un ser cuando muere. La máscara controla esa fuerza vital, evita que dañe a la colectividad y la distribuye en beneficio de todos.

         En el momento del baile, la máscara protege al que la porta, y le convierte durante ese tiempo en otro ser. El portador de la máscara debe ir vestido de forma que no se le reconozca. Se considera máscara también al vestido, aunque lo más importante es la cabeza, donde reside la fuerza vital.

      La principal ocupación en el medio rural es la agricultura. Los rituales con máscaras se suelen celebrar durante la época seca, ya que es cuando menos trabajo hay. (1) 

Máscaras AfricanasLos conjuntos que muestra el museo pertenecen a Nigeria, Costa de Marfil, Camerún, Gabón, Sierra Leona, Congo, Burkina Faso y Mali. Con el mayor número de piezas de esta colección, Nigeria posee una variedad notable de tipologías, atendiendo a las innumerables etnias que conviven en su territorio. En este sentido y, a diferencia de otras regiones, donde es más fácil percibir un sello, los nigerianos confirman la tesis de que los africanos no suelen reproducir sus creaciones. Ignorando seguramente el calificativo de “artistas”, adjudicado a aquellos por la cultura occidental, los creadores del continente negro no suelen repetir moldes, ni siquiera en aquellas piezas cuyo fin es más utilitario que ritual, si bien a menudo ambos destinos se fusionan en uno.

La etnia Igbo, de la región nigeriana ha legado al arte africano piezas de una acabada factura, en las que las máscaras volumétricas, culminan en tocados de una incuestionable creatividad. Más sencilla que éstas y también de la misma etnia son aquellas máscaras, menos trabajadas pero con una marcada intención en la búsqueda de líneas y en la simbología del colorido. Los Yoruba, históricamente vinculados a la cultura afrocubana, se localizan en el  suroeste de Nigeria y parte de Benin, antiguo Dahomey. Surgidos de Ifé, según las tradiciones, la mitología constituye la esencia de la existencia nigeriana, considerándose esta región uno de los centros de arte más importantes de África. Entre las piezas yoruba se destacan, por su tallado, colorido y significado religioso, las máscaras Gelede, a las que se integran a menudo formas de animales o personajes mitológicos.

Máscaras AfricanasPor su singularidad y significado dentro del orden social del pueblo sobresalen varias piezas pertenecientes a Costa de Marfil. Entre ellas, tres ejemplares de máscaras femeninas Dan (2), etnia reconocida por la belleza que imprime a estos rostros (los masculinos son de rasgos más toscos), generalmente ovalados, de ojos rasgados, nariz fina y boca entreabierta. A pesar de lo definido de su sexo, estas máscaras no son usadas por las mujeres, cuyo contacto con ellas se reduce a su protección dentro de la choza, mientras que son los hombres los que las portan en días festivos. (3) Sus creadores suelen hacer réplicas de ellas, a las que también denominan “ma”, para su veneración, en tanto se consideran protectoras contra enfermedades. Las máscaras Dan se mantienen ocultas, deviniendo un objeto sagrado que es honrado por los miembros del pueblo con ofrendas de arroz y aceite de palma. Confeccionadas en madera, dos de estas piezas se diferencian de la primera en los rasgos menos estilizados, por lo que puede tratarse de máscaras inspiradas en rostros masculinos. A éstas les fueron añadidos materiales como caracoles y la tela de saco, que es usada para simular el cabello.

 Pertenecientes también a Costa de Marfil son, entre otras, la máscara Koniugo o Waniougu y la Campana de Guli. La primera pertenece a la etnia Senufo o Senoufo, muy difundida también en este territorio y en otros como Mali. De una factura estilizada, la máscara Koniugo refleja disímiles elementos, apropiados de la rica mitología  animal de los senufos: búfalo, antílope, camaleón y otros, “destinados a recibir las sustancias mágicas durante las ceremonias mágicas del Poro” (4) Por su parte, la Campana de Guli, reproduce en estilo geométrico un búfalo egwe que en la mitología Baulé (5) personifica a Guli, hijo de Nyamie, “el cielo” con Ago, su segunda esposa. Como la mayoría de los rituales africanos, son los hombres, los privilegiados portadores de estas máscaras. La tradición indica que la ceremonia sea realizada de noche. Ataviados con la máscara y complementado el conjunto por un vestido de fibras (por lo general rafia), a las mujeres se les prohíbe la contemplación del ritual, en el que los hombres “disfrazados” agitan todo el tiempo un látigo. (6)

Máscaras AfricanasUn atractivo grupo de máscaras refleja la multiplicidad de formas y finalidades que confieren las etnias de Gabón a estos “disfraces” rituales. Se distingue, por su peculiar estética una perteneciente a los Kota. La misma representa una suerte de guardián de las reliquias de los muertos del pueblo.  Para los kota resulta primordial el cuidado del espíritu de sus ancestros, a los que atribuyen la posibilidad de comunicarse con su Dios, de ahí la confección de estos magníficos guerreros, protectores de su tranquilidad y de las amenazas exteriores.

   Destacados por su alto nivel de creatividad, los exponentes de Sierra Leona están signados por formas volumétricas, semejantes a cabezas, en las que se confiere gran importancia a la decoración del tocado. Tales características retratan los rasgos de las bellas máscaras femeninas de la etnia Mendé o Mende. A diferencia de las anteriormente citadas, estas son usadas por las mujeres jóvenes del pueblo, de cuya educación se ocupa la sociedad Sandé. Talladas sobre madera muy pulida, estas máscaras de ojos rasgados y atractivas facciones, son de una gran riqueza artística  que se manifiesta tanto en la delicadeza del tallado, como en la dulce expresión de los rostros. Reflejos manifiestos de la belleza femenina, ellas son empleadas fundamentalmente durante ceremonias de iniciación.

El catalogo de máscaras del Congo (antes Zaire) es impresionante por su diversidad formal y conceptual. Motivos geométricos y un simbólico empleo del color nos remiten a algunas piezas de la etnia Songye, mientras que otros grupos étnicos, como los Tshokwe, también presente en Angola, crean  exponentes en los que los rasgos del rostro son muy definidos y particularmente expresivos. El tallado puede hacerse más elaborado en estas máscaras, al parecer asociadas - a juzgar por su expresión- a ritos funerarios. Colores de origen vegetal, tela de saco, semillas, caracoles, ramas y otros materiales forman parte del singular simbolismo de estas piezas.

Máscaras AfricanasOtras etnias del Congo, destacadas en la confección de máscaras, son la Bena Loulua, pequeña tribu que ha sabido preservar su particular estilo artístico y la Ba- Louba, a la cual pertenecía la anterior. Los Ba-Louba, se localizan al sur del Congo, limitando al este con los lagos Moero y Tanganyka. Su población agrupa una gran cantidad de tribus, lo que explica la variedad de su arte. Éste se destaca, en general, por el respeto de las proporciones y su propensión al naturalismo (7). Las curvas armoniosas y la plenitud de las formas se hallan presentes tanto en sus esculturas, como en algunas de sus elaboradas y magníficas máscaras.

   Como en otros casos mencionados, Camerún resalta por la variedad estilística y la exuberancia de formas de sus máscaras. El tallado hace de algunas de ellas, verdaderas obras arte, más allá de su origen meramente religioso o ritual. Entre las creaciones de Camerún, habría que connotar las máscaras de la etnia Bamoun, de un gran realismo y expresividad y de los Bamileke, en particular una que asombra por su simétrico colorido (rojo, azul y blanco) logrado a partir de pequeñas cuentas. “El perlage (arte de trabajar las perlas de colores) es un arte mayor de los Bamileke que hasta hace poco vivían desnudos y sólo usaban  una especie de delantal que utilizaban en las grandes fiestas.” (8)

    Varios exponentes pertenecientes a Mali, cierran este recorrido por el universo de las máscaras africanas. De una concepción geométrica, las dos primeras se alejan, en parte, de lo figurativo para acercarse en sus líneas posteriores a las formas de un ave, presumiblemente un águila. Típicas de la tribu Kanawa, estas máscaras se usan en ceremonias funerarias o religiosas y se les adjudica varias interpretaciones. En las piezas confeccionadas por los Bambara (perteneciente al gran grupo de los Mendé), diferentes en lo formal de las anteriores, se destacan también los motivos zoomorfos. Los rostros son alargados, a la manera de antílopes y en una de ellas la madera esta recubierta por latón y realzada con tela, cuentas y cuerda. (9) Este tipo de máscara se utiliza en rituales asociados al cultivo y las cosechas.   Relacionadas con ritos iniciáticos o agrícolas, con la fecundidad, con ceremonias fúnebres o festivas, el conjunto de máscaras de la Colección Padilla se destaca por su heterogeneidad y valores artísticos y estilísticos, pero, sobre todo, por acercarnos a una de las culturas más preteridas y a la vez más asediadas del mundo. Su exhibición en el Museo de Arte tiene por objetivo ensanchar los conocimientos artísticos e históricos de los visitantes, a la par que tributar a los hombres de aquel continente de cuyo acervo patrimonial todos somos responsables. 

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Citas y notas.

1) Tomado de informaciones - aún por procesar-  extraídas por del investigador Yodel Pérez Pulido de varias fuentes relacionadas con el arte y  la cultura africanos.

2) Los Dan es una sub- tribu perteneciente a los Dan-Nguere. Además de Costa de Marfil, viven en zonas de Liberia Oriental y de Guinea Conakry. La base social y espiritual de los Dan-Nguere es la sociedad secreta Poro, que en lengua temné significa "sierra". Las máscaras Dan se caracterizan tanto por su variedad como por el hecho de que una misma tipología puede emplearse para diferentes fines, en dependencia de las características y costumbres de cada región.

3) Lorenzo Padilla Díaz. Álbum de la Colección Africana. Museo de Arte. Departamento de Inventario. 2006. s.p

4) Idem. s.p

5) Los Baulé viven actualmente en el centro y el este de Costa de Marfil, a donde llegaron procedentes de Ghana en los primeros lustros del siglo XVIII. En Ghana habían aprendido a trabajar el metal, como los Ashanti y en su nuevo emplazamiento aprendieron de los Guró a confeccionar piezas en madera. La combinación de estas dos habilidades, dio como resultado un arte técnicamente superior.

6) Datos tomados de Lorenzo Padilla Díaz. Álbum de la Colección Africana. Museo de Arte. Departamento de Inventario. 2006 s.p

7) Idem. s.p

8) Idem. s.p

9) Los Bambara nunca han sido un grupo enteramente cohesionado. Su origen está en la unión de varios grupos diferentes y actualmente constituyen la etnia predominante en Mali, uno de los países con más riqueza cultural de todo el África occidental subsahariana. Comenzaron su esplendor a principios del siglo XVII. Las máscaras Bambara se utilizan durante los rituales de iniciación, y con motivo de otros eventos como bodas, nacimientos, circuncisiones, decesos, ritos en los que se rinde culto a los antepasados y a la tierra, purificaciones de objetos y seres. Se las hace ofrendas y sacrificios, e incluso se las entierra siguiendo un rito apropiado cuando sus funciones terminan y pierden su carácter sagrado.


Por: Mireya Cabrera Galán