Por: Derbys Domínguez

En Música Cubana, Remberto Febles se acerca a uno de los temas centrales de la Cuba actual: la deformación del patrimonio cultural, cuando convertido en fetiche o en souvenir, es usado por algunos artistas e instituciones para sobrevivir económicamente. O dicho de otro modo: el riesgo que entraña la comercialización de cualquier cultura.

Música Cubana. Remberto Febles

Al presentar en escena la vida de tres músicos, que por razones económicas han tenido que elegir un Hotel de Varadero para -como decimos en nuestro argot más popular- “tocar o hacer sopa” mientras los turistas comen plácidamente escuchando las canciones que interpretan, la obra se detiene en una de las características que mejor describe nuestro tiempo moderno: la presencia ineludible de la música en la vida cubana y la importancia que esta ha alcanzado como elemento que simboliza nuestras costumbres en el exterior.

El trío que forman, en relación con el sentido comercial de lo que hacen, se llama Cuerdas.   El asunto es que al someter canciones como Son de la loma o la Guantanamera a un grupo de arreglos que acentúan el ángulo comercial de las partituras, deforman la música, y la historia de los sonidos que le dieron origen a esas bellas canciones.

El dramaturgo sabe que la música en sí misma, por mucho sabor que tenga el son cubano, es un recurso carente de teatralidad, pues exige la mayor pasividad para ser escuchada. Sin embargo la erige en protagonista impersonal. Se le puede llamar la heroína trágica de Música Cubana, siendo, además de traicionada, herida, y magullada, el personaje que, muerto desde que comienza la obra, crea a partir de su crimen el mayor de los conflictos posibles: la deformación de una cultura. Es por esto que en ocasiones el texto parece estar más cerca del guión de una película o la partitura que le dará forma a un documental. Es allí, en esa ausencia de teatralidad, donde estamos obligados a encontrar el sentido de este texto que, además de resultar un fresco de la vida cotidiana del cubano, es el primero que Remberto Febles entrega a la imprenta.      

Música Cubana de Remberto Febles

Lo que importa en Música Cubana no es la crisis económica, ni la necesidad de grabar un disco, ser famoso, o subir a un avión para cambiar de aires, mucho menos la suspicacia que tuvieron los músicos para ganarse la vida, sino el grado de conflictividad que esta manera de sobrevivir, deformando la música, y el sentido de una cultura, crea entre ellos. Es aquí, donde el autor usa de la manera más inteligente los recursos dramáticos que le ofrece el teatro: sumando conflictos que acaban en una riña.

Editada por Yanira Marimón, con diseño de Johan E. Trujillo, y publicada por Ediciones Aldabón en 2017, Música Cubana explora una zona inédita dentro de los temas que la dramaturgia y el teatro contemporáneo han trabajado en Cuba: la música popular, pero no como proyección de su creatividad, o de su riqueza imaginativa, sino como espacio simbólico dentro del cual se define la vida, y en muchas ocasiones, el destino de los habitantes de la Isla.