Yanira MarimónEn el gris noviembre se presentará el poemario Contemplación vs. Acto, de la poetisa Yanira Marimón Rodríguez, texto con el que mereciera el Premio José Jacinto Milanés, convocado por la UNEAC de Matanzas en el 2008. Hablamos de un momento, sino único, singularísimo dentro de las letras yumurinas. Junto a la edición de Alfredo Zaldívar, se respira la presencia de un libro tachonado de códigos (unos visiblemente expuestos, otros menos arriesgados) que consolidan la voz lírica de una poeta joven, eso sí, de raíz milenaria en sus decires.

Quien soportó –poco probable- sin conmociones su primera entrega: La sombra infinita de los vencidos (Ediciones Aldabón, 2005) hallará justo ahora una escritora rediviva en sus propios cantares de cuerpo y alma: una voz de mujer-esencia, luz atenuada, imposibilidad y mucha, mucha nostalgia.

En el prólogo “Sobre dioses, condenados y héroes” a Contemplación vs. Acto, Laura Ruiz nos confiesa que “la poeta establece en algunos momentos y a través de diferentes poemas y prosas, una suerte de diario de la ciudad y el país. Algo parecido a las crónicas asoma, dando por resultado una poética asentada en logradas imágenes superpuestas, devenidas marcas certeras en la representación de diversos instantes y alientos de la historia, la leyenda, la tradición y la literatura”

26 instantes poéticos en dos secciones, Ciclos y Contemplación vs. Acto establecen un contacto de primera mano con el lector. Un verso sucede a otro con una robusta fragilidad que asombra siempre y a la que Yanira Marimón tiene acostumbrados a todos los que siguen su desempeño en las letras.

Laura Ruiz acota además en el prólogo a Contemplación vs. Acto (Ediciones Matanzas, 2009) que “en el descubrimiento de esos protagonistas, en el hálito que de ellos emana, en la vida que la poeta crea para ellos y recrea para el mundo, ahí está el mérito, el consenso, la verdad el pese a todo y la luminosidad de este cuaderno”.

El diseño de Johann E. Trujillo, a partir de interesantísimos bocetos de Moisés Finalé, rayando en lo arriesgadamente feminista de cada entrega añade, fusionándose se incorpora a la sobriedad de los momentos donde se utilizan de manera muy atinada en el blanco y negro de la risograph.

Esperemos más de la Marimón. Ella no es de las que se resiste solo a la contemplación de los actos.


Más sobre la autora:

Yanira Marimón Rodríguez (Matanzas, 1971) Poeta y narradora.

Miembro de la UNEAC y editora de la Revista Matanzas y de la Casa de las Letras Digdora Alonso, sede de Ediciones Matanzas.Obtuvo el Premio Calendario en el 2005 con su noveleta para niños y jóvenes Donde van a morir las mariposas y el premio La rosa blanca de la Casa Editora Abril, 2006, al mejor texto publicado durante ese año. Fue merecedora además del Premio del I Encuentro de la Joven Poesía, Camagüey, 2004; Mención en el Premio de Poesía de La Gaceta de Cuba, 2007; la Beca de Creación Juan Francisco Manzano, 2008, por el proyecto de novela para jóvenes Tocar las puertas del cielo y el Primer Premio en el Concurso Extraordinario de Poesía por el Bicentenario de Plácido, El Peregrino, en 2009.


“Todos los años, en la misma fecha”, de Contemplación vs. Acto (Ediciones Matanzas, 2009)

Nunca quise ser uno más entre las multitudes. Mis ojos alucinados se acostumbraron a ser espectadores de un circo arrasador e inacabable.
Lo recuerdo: mis pies obedecían rítmicamente al delirio.
Alguien gritaba: ¡Un poco más rápido! Imperativamente (u otra especie de violencia)
En verdad estaba sin estar.
Entonces oía por primera vez frases extrañas:
“Libertad coaccionada, comprada al ridículo precio de las ferias”.
Sólo el vuelo súbito de las palomas me hacía volver en mí, elevarme.

“Santa de Casablanca”

En las tardes de una sucia estación voceas hasta el cansancio vítores y consignas, cifras y fechas de la historia patria, descripciones de batallas que ya nadie recuerda. Les sorprende tu memoria, la concisión con que hilvanas los hechos mientras miras al Cristo del pináculo. Vistes tu traje de antigua miliciana. Yo paso anónima entre la prisa de la gente, detenida en tus ojos, en la articulación de tus labios, el movimiento leve y constante de tu mano (esa manera de decir adiós) en tu estática figura como en un triste cuadro del Renacimiento.


Por Maylan Álvarez Rodríguez