La Casa de la Memoria Escénica de Matanzas se realza como fiel protectora de una herencia patrimonial, legado una expresión artística que acompaña y distingue a esta provincia. Acerca de su labor, su presencia en la vida de los matanceros y otros temas, conversamos en esta entrevista con Ulises Rodríguez Febles,  dramaturgo y director de esta institución miembro de la Red Latinoamericana de Archivos.

Pasado y presente de las artes escénicas

¿Qué importancia le concedes a la Casa de la Memoria Escénica en el contexto de la cultura matancera?

Creo que es en el contexto de la cultura nacional, que en este caso particular  se mueve desde Matanzas, lugar donde desde el siglo XIX se han fundado espacios e instituciones únicas de la cultura cubana. La importancia que le concedo a la Casa, es la de servicio a los otros, la de  convocar, aunar las diferencias posibles, entre zonas, lenguajes, tendencias de la escena y movilizar el pensamiento intelectual, con un diálogo sistemático.

Conservar el patrimonio escénico desde 1958 hasta el mismo instante en que te respondo esta pregunta, es una vocación imprescindible para salvar la memoria, y este no es un acto efímero, sino que perdura según seamos responsables de  cuál es nuestro objetivo ante la sociedad. 

Desde la Casa de la Memoria Escénica hemos construido un imaginario muy particular, que también es creativo, hemos fundado una biblioteca que crece, siempre con donaciones de muchos; hemos atesorado en el archivo una parte considerable de la historia de la escena, pero también de la cultura en general; promovemos espacios sistemáticos,  eventos, colaboramos con otras instituciones y agrupaciones artísticas.

En nuestro espacio han estado innumerables personalidades de la cultura cubana e internacional, de todas las profesiones y especialidades, desde un islandés hasta un quebequense.

El 6 de febrero de este año  se convirtieron en proyecto de desarrollo local, sin embargo en septiembre han renunciado a esta condición, ¿en qué contribuía ser proyecto de desarrollo local y que sucedió con respecto a esta condición?

El proyecto  de desarrollo local, contribuiría a nuestro propio financiamiento, especialmente de las necesidades esenciales de una institución de este tipo, por ejemplo, financiamiento para la compra de bibliografía y documentos de archivo, para la tecnología que es imprescindible para mantener en ascenso lo que hemos alcanzado con persistencia y pasión.

También pensaba que podía contribuir a las mejoras del salario de los que se entregaban a una especie de doble objetivo; proteger el patrimonio como misión esencial y a la vez generar financiamiento para el mismo. Esto último se sabe que es imposible y por lo tanto desestimula a los que trabajan.

En todo lo otro, fuimos rentables durante ocho meses, demostramos que podíamos alcanzar lo que nos proponíamos en el proyecto. Ese dinero está en el banco.

En esa etapa inauguramos el museo de esculturas en madera de la dramaturgia cubana, que va por siete obras y que  es una creación de Adán Rodríguez Falcón.

También somos zona Wi-fi, para servicio público y a la vez inauguramos el café galería La Vitrina.

Zona Wi-fi en la Casa, ¿aporta o resta a la labor y el desarrollo de la misma?

Este mecanismo de conexión ha revolucionado el trabajo desde la Casa de la Memoria Escénica, son innumerables las ventajas que este sistema brinda, porque permite que especialistas, creadores y participantes en eventos de las artes escénicas, puedan recibir un acceso más rápido y eficiente; además de ser una opción que atrae sobre todo al público más joven. No son pocos que en busca de un espacio tranquilo se acercan y terminan atrapados y rodeados por ese aire de arte que inunda la Casa, con sus esculturas en madera, sus libros y archivos.   

Una pregunta que muchos te hacen, ¿cómo se imbrica la labor al frente de la Casa de la Memoria Escénica y la de escribir?

Fluyen, aunque a veces se encuentran y chocan. Es normal, creo. Siempre he escrito bajo presión. Espero el estreno en el 2017 de algunas de mis obras, escribo mi última novela, preparo otro libro de dramaturgia, investigo sobre varios aspectos; lo que no hace que me aleje de mis funciones como director de un proyecto especializado en proteger el patrimonio escénico, de hecho muchas veces es bueno salirse del espacio creativo para nutrirse de toda esa labor institucional.

¿Qué crees que le falta a la Casa de la Memoria Escénica, según tu opinión como director y  creador de sus presupuestos metodológicos?

Encontrar alguien que  pueda dirigirla un día, manteniendo el legado de su existencia, proyectándose hacia el futuro;  porque uno no es eterno. Eso es esencial para la continuidad de una institución que conserva, protege y difunde el patrimonio.

Si tuvieras que definir la Casa de la Memoria escénica con una palabra ¿cuál sería?

Patrimonio


Por: Héctor Alejandro Rivero Díaz