SankiaZajar Prilepin plasmó su experiencia de vida en la novela Sankia, que ha logrado con éxito diez ediciones y fue finalista del premio Russki Buker, uno de los más prestigiosos en el ámbito de las letras rusas.

Escritor y periodista, comenzó a publicar en el año 2003 en las revistas Druzhba Narodov (Amistad de los Pueblos), Novy Mir (Nuevo Mundo), Iskusstvo Kino (El Arte del Cine), Roman-Gazeta (Diario-Novela), Siever (Norte).

Tiene columnas en los diarios Medved (El Oso), Russkaya Zhizn (La Vida Rusa)  y  Ogoniók (La Llamita). Es miembro del consejo de redacción de la revista Druzhba Narodov  y secretario de la Unión de Escritores de Rusia. Autor de los libros Patologías (novela, 2005), Sankia (novela, 2006), El pecado, una vida en varios relatos (relato, 2007), Las botas llenas de vodka caliente: cuentos de muchachos (cuento, 2008), Vengo de Rusia (ensayo, 2008), Eso tiene que ver personalmente conmigo (ensayo, 2009), El mono negro (novela corta, 2011), El convento (novela 2014), entre otras publicaciones. Su obra ha sido traducida a doce idiomas: inglés, árabe, búlgaro, chino, letón, polaco, rumano, serbio, finés, francés, checo, y ahora español.

En años diferentes recibió los premios Best-seller Nacional, Russki Buker, entre otros.  En 2010 y 2011 fue finalista del premio nacional Los Mejores Libros y Editoriales. Recibió el premio Supernatsbest 2011 (Por la mejor prosa del decenio). En 2011 fue considerado el escritor del año según versiones de la revista GQ. En 2014 es galardonado con el Bolshaya kniga, por la novela El convento; recibe además el premio literario Runeta-2014, en la nominación Mejor obra de ficción (por la novela El convento) y el Premio Alexandr Ivanovich Hértsen (por el libro Ya viene Peresvet). En 2015 se hace acreedor del Premio Vadim Valerianovich Kozhikov (por Noticias desde Novorossia) por su actividad social y literaria.

La publicación de este libro ha sido posible gracias a la subvención del Instituto de la Traducción, organización no gubernamental sin fines de lucro, cuyos fondos financiaron la traducción y la publicación de la obra, y al apoyo de la Agencia Federal para las Publicaciones y los Medios de Comunicación Masivos de la Federación Rusa, con su Programa Federal La cultura de Rusia, encaminado a la divulgación de la literatura y la cultura rusas en general en todo el planeta. El stand que prepara cada año la delegación de Rusia es resultado de ese empeño de la Agencia Federal; magníficos escritores, periodistas y críticos literarios de primera línea, premiados con los más altos galardones que se otorgan en el área de las letras en Rusia y en otros países, nos visitan cada año para entregarnos su obra y así podamos conocer de primera mano lo que sucede en el mundo literario ruso contemporáneo. Y por supuesto, gracias también al esfuerzo de la Editorial José Martí, en particular, de todo el colectivo de especialistas –edición, diseño, composición— que hicieron posible que Sankia, en esta, su primera traducción al español en el mundo, vea hoy la luz.

Estamos ante una novela social, cargada de emociones, premonitoria, un libro de su tiempo. Ambientada en los primeros años del siglo XXI, muestra los conflictos de la convulsa época que vive Rusia, en un momento de búsqueda de valores, de definición de lo que han dado en llamar “una idea nacional”. Pasados más de 10 años del desmembramiento de la URSS y el surgimiento de la nueva Rusia, las personas siguen buscando una idea a la cual aferrarse para comprender lo que está sucediendo y emprender un camino.

Para poder describir la construcción de cualquier sociedad nueva se necesita del entusiasmo utópico. Eso le sobra a esta novela. Sankia, joven de origen campesino, busca afanosamente su verdad y se afilia a un partido extremista que llena sus espectativas. Por ahora, agreden con tomates y salsa mayonesa a personeros de la alta política, pero habrá más, mucho más. Él pertenece a una nueva generación, que no tiene compromisos con el pasado e intenta labrarse su propio futuro.

El personaje es controvertido e incorregible. Este joven de 20 años a menudo sostiene diálogos con su propia conciencia, pero que no lo llevan a ningún lugar. Tras uno de estos duros diálogos interiores, Sankia asalta en plena calle a un nuevo rico, y sin el más mínimo cargo de conciencia reparte con justicia ese dinero, como un Robin Hood moderno.

Sankia no tiene respuestas a las preguntas complejas que le hacen sus interlocutores, cuando entabla discusiones sobre esos temas. Simplemente no es capaz de formular lo que para él resulta natural. Sus oponentes le exigen una lógica, pero esa lógica para él no puede existir, y responde: “ni la tierra, ni el honor, ni la victoria, ni la justicia necesitan una ideología... El amor no necesita una ideología”. Sin embargo, en las propias palabras de Sankia se puede hallar finalmente una formulación de su ideología: “somos huérfanos, en busca de un algo que nos necesite como hijos”.

Quisiera terminar esta reseña con las acertadas opiniones del crítico literario Dmitri Popov, que resumen la esencia del libro que hoy les presentamos y ponemos a su consideración:

Sin lugar a dudas, Sankia no es un libro para aquellos que, con independencia de su posición actual, pretenden seguir acaparando para sí (aquellos a los que siempre todo les parece poco). Si esos saben leer, les resultará muy desagradabe lo que sostiene Prilepin, aquello por lo que él aboga. Más aún, los acomodados pequeñoburgueses —quizás absolutamente inocentes del daño que se le hace al pueblo y al país, pero culpables en su saciada indiferencia y por cerrar los ojos ante todo lo que ocurrre—, después de este libro deberán comenzar a odiar a quienes aquí se representan, deberán comenzar a temerles. Porque una cosa es cuando por televisión les muestran a unos payasos, que lanzan huevos y salsa de mayonesa y otra es cuando todo se describe: dónde, cómo, qué y por qué. A los que viven en la opulencia el libro no les gustará. No les gustará nada. Lo leerán, por supuesto que lo leerán, qué remedio no les queda, pero lo leerán con animadversión y hasta con pavor [...].

Sankia es una novela ideológica, en ella hay más agitación social y polémica que literatura. Las vacilaciones morales del personaje central, mayormente se citan no como resultado de la investigación psicológica del autor o el autoanálisis, sino más bien como la proyección literaria de los problemas sociales de la sociedad contemporánea [... ].

El personaje principal de este libro es a pesar de todo, el pueblo, que está descontento, que está comenzando a ver claro, que quiere actuar.


 Por: Marcia Gasca Hernández