Alfredo ZaldivarTrabajar con Alfredo Zaldívar es convertir cada instante en un homenaje al Arte y la Literatura; es confabularse para que los libros y sus autores asuman una dimensión más personal: un acercamiento a la creación desde el centro de la creación. Para los que no conocen de su impronta o fingen minimizar sus intentonas ante los imposibles, trabajar con Alfredo Zaldívar es transformar los espacios cotidianos de la Casa de las Letras Digdora Alonso en momentos irrepetibles, absolutamente mágicos, con el ingenuo deslumbramiento de una primera vez.

Por ello, para este amigo que nació en un lugar que solo existe en su memoria y en sus anécdotas, pero que vive y obra por su Matanzas, ser nominado al Premio Nacional de Edición resulta, más que una distinción a su bregar diario entre capitulares, tintas y diseños, un reconocimiento de escritores, lectores, amigos y de todos aquellos que junto a él (y también gracias a él) hemos crecido en cuerpo y alma.

Ser nominado al Premio Nacional de Edición ya es una justeza pública, un llamado de atención desde el terruño matancero a la obra editorial que por más de dos décadas ha propuesto Zaldívar desde las páginas de autores inéditos o consagrados.

Enhorabuena entonces para una de las criaturas más inquietas dentro del acontecer cultural y literario matancero.
 


Por: Maylan Álvarez Rodríguez