Dora AlonsoLa colección Cuarto Menguante, bajo el sello de Ediciones Matanzas inicia sus propuestas de 2010 con una autora de singular vigencia en las letras cubanas: Doralina Alonso Pérez de Corcho, nuestra Dora Alonso. El dramaturgo y director de la compañía Teatro de Las Estaciones, Rubén Darío prologa Un retablo en el monte, texto de la autora de El cochero azul, que reúne seis piezas contentivas de todo el mundo campestre que llevó consigo desde la infancia.

Darío indica que Un retablo… narra las vivencias infantiles de la Alonso:”desplegadas de manera teatral impiden que sus textos nos hundan en el aburrimiento. Leer el teatro de Dora se convierte en fiesta para las tablas, en paseo escénico por lo mejor de nuestras tradiciones campesinas. El verbo alegre y rotundo,  se adueña de los personajes en el marco de  historias aderezadas con canciones y un humor montuno que provoca la risa espontánea. En los textos que publicamos, Dora utiliza el esquema formal  de planteamiento-conflicto-desenlace y casi lo alcanza en todas  las obras, lo que si nunca pierden sus estructuras dramáticas, es esa cuerda sutil que une la atención del espectador con la fábula que se desarrolla en escena.

El propio Darío Salazar seleccionó las obras, que atinadamente se publican a propósito de la 9na edición del Taller internacional de teatro de títeres.

Inicia la compilación con El Espantajo y los Pájaros, incluye también Doñita Buena y Doñita Bella; Quico Quirico; Una fiesta para el conejo; Pelusín y los pájaros y cierra con Mandamás.

A partir de la obra plástica del artista Zenén Calero Medina, el diseñador Johann E. Trujillo organizó coherentemente el discurso visual desde la cubierta del libro, las viñetas interiores, en un acercamiento nada improvisado, a la obra siempre contemporánea, absolutamente cercana al universo de los niños y jóvenes de la autora del emblemático Pelusín del Monte, devenido títere nacional.

El director de Las Estaciones valora esta nueva entrega de Ediciones Matanzas, que se precia de entregar “una pequeña muestra de su magisterio autoral y de ese don especial que natura le dio para convertir en aventura dramática cualquier suceso cotidiano. Desde lo alto de una palma la dramaturgia titiritera de Dora Alonso se alza en medio de nuestros campos, para felicidad de niños y niñas. Allí se emplaza un retablo a cielo abierto, vital de noche y de día, bajo las estrellas titilantes o bajo el cálido sol que abraza a toda la Isla”.


Por:  Maylan Álvarez Rodríguez