Por: Ana Valdés Portillo

Las cenizas de la poetisa Carilda Oliver Labra, fueron expuestas en su casona de la calle Tirry 81 escoltadas por cientos de hermosas flores y las coronas enviadas por el primer secretario del Comité central del partido comunista de Cuba  Raúl Castro Ruz y del presidente de los consejos de estado y de ministros Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Un adiós eterno a Carilda Oliver Labra

Matanceros y cubanos expresaron los más disímiles sentimientos en el libro de condolencias habilitado en el recibidor de la casa que habitó y que según explicaron sus familiares directos será el recinto donde descanse eternamente.

Fue una velada singular, donde cada quien expresó los recuerdos más preciados que atesoraba de ella, o un pequeño análisis de lo que significa su legado para Hispanoamérica y el mundo. No hubo lágrimas, aunque sí el dolor de la pérdida de un ser que siempre irradió amor, amistad, sabiduría y eterna poesía.

La novia de Matanzas desaparece físicamente pero su amada ciudad le rinde a partir de ahora el mejor tributo, abrigar su legado poético, divulgarlo y honrarlo para que las futuras generaciones lo conozcan y admiren.

Miembros del buró político y del secretariado del Comité Central del Partido  como Mercedes López Acea  y Víctor Fidel Gaute López, estuvieron en las exequias de esta gran mujer cubana, Asimismo  el ministro de cultura Alpidio Alonso la primera secretaria del partido en la provincia  Teresa Rojas Monzón, la presidenta del gobierno Tania León Silveira y un números grupo de poetas e intelectuales que se preciaron con su amistad además de la gente simple del barrio o de su amada Matanzas.

Ahora las tertulias de la casona de Tirry 81 tendrán su sillón vacío. El tiempo le jugó una mala pasada pues en una entrevista me confesó que su propósito era vivir 100 años. Casi lo logra. La eterna flor del yumurí, la novia de Matanzas ya es leyenda. Nos toca defenderla.


Tomado de TV Yumurí