Muerte en dos ríos. José Martí. No lo mató ningún cubano “A José Martí no lo mató ningún cubano: los proyectiles que lo impactaron provenían indudablemente de las fuerzas españolas que enfrentaba aquel 19 de mayo de 1895, en Dos Ríos”, asegura Ercilio Vento Canosa, autor de un estudio sobre la caída en combate del Apóstol, que este año será publicado por Ediciones Matanzas.

Según afirmó el investigador, “llegar a esta conclusión, a partir de elementos técnicos, científicos, es algo imprescindible pues pone fin a ciertas versiones de los acontecimientos que son desafortunadas, unas por absurdas, y otras no solo absurdas, sino también insidiosas, ofensivas”.
 
Especialista en Medicina Legal, Ercilio Vento Canosa (Matanzas, 1947) es además ensayista, historiador y espeleólogo. Se desempeña como vice-presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba. Es miembro de la Academia de Historia de Cuba e Historiador de la Ciudad de Matanzas.A los numerosos y polémicos libros que ha dado a conocer, une ahora este texto en el que se abordan aspectos médicos-legales relacionados con la muerte de Martí, y que se titulará La cruz de caguairán, en recuerdo de una cruz —confeccionada con la madera de ese árbol— que el general mambí Máximo Gómez mandó a colocar en el lugar del suceso.
 
En La cruz de caguairán queda demostrado que las balas que hicieron diana en Martí no procedían de las fuerzas mambisas sino de las españolas, conclusión a la que se llega tras analizarse el ángulo de entrada de los disparos, la disposición de los combatientes de ambos bandos, el tipo de armamento empleado y otros elementos significativos.
 
“Con esto queda claro que no solo no tiene lógica sino que tampoco cuenta con ninguna base objetiva, científica esa hipótesis que han manejado algunos de que la muerte de Martí fue provocada por los propios mambises, a partir de desavenencias con otros jefes militares.”
 
Hay otro hecho que se descarta luego de este examen que propone La cruz de caguairán: una versión que vincula la muerte directa de Martí con cierto cubano que se desempeñaba como práctico de las tropas españolas.
 
“Antonio Oliva, como se llama este sujeto, se atribuyó él mismo el triste privilegio de haber rematado a Martí minutos después del combate, pero lo cierto es que esto no pudo ser así, hay elementos que lo prueban definitivamente, y que demuestran que solo hizo aquello como un intento de congraciarse, de buscar prebendas con el mando español, al que servía.”
 
“De este modo, se puede asegurar abiertamente que ningún cubano, ni los mambises, ni siquiera este mal cubano que era Antonio Oliva, fue el causante directo del deceso de nuestro Héroe Nacional.”
Dividido en cinco capítulos, La cruz de caguairán “profundiza en aspectos del combate de Dos ríos, la intervención forense, la preparación del cadáver y el orden y naturaleza de los disparos, procedencia, armas implicadas, ángulos de incidencia y lesiones, además de intentar disolver la subjetividad existente sobre el avance impetuoso de Martí hacia el enemigo”.
 
Plantea, además, por primera vez, los principios médicos causantes del deceso en todas sus partes, la directa, básica e intermedia a partir de un análisis detallado de las variantes externas del suceso y su concatenación biológica.
 
Vento Canosa tiene concluido otro libro relacionado con la figura de José y que seguramente generará también sumo interés: se trata de un estudio en el que analiza la supuesta paternidad de José Martí con respecto a María Mantilla, un asunto sobre el que se ha especulado muchísimo a lo largo del tiempo.
 
Además de artículos y ensayos en numerosas publicaciones cubanas y extranjeras, Vento Canosa ha publicado los libros El alma de la ciudad (2001), La última morada. Historia de los cementerios en Matanzas (2002), La momia de Matanzas (2005) y Marcas de agua (2009). 

Por: Norge Céspedes