La muerte de mi padre. Abel González MeloEl escritor cubano Abel González Melo (La Habana, 1980) participó en la presentación de su volumen de poesía La muerte de mi padre (Ediciones Aldabón, 2014), que tuvo lugar recientemente en la Casa de las Letras de Digdora Alonso, en la ciudad de Matanzas.

“Estar junto a mi cuaderno era algo que me debía, y que le debía a él, pues debido a circunstancias que no había modo de solucionar me resultó imposible asistir a los dos lanzamientos que se habían hecho antes, uno en La Habana, y otro aquí en esta ciudad, ambos en los primeros meses de este año, durante la Feria del Libro”, confesó González Melo, quien reside actualmente en España.

“Aquí reúno poemas escritos durante los últimos quince años; tienen algo de esos viajes entre Cuba y el mundo, que inevitablemente forman parte de mi vida, y que concilio, que los uno en medio de mi afán por borrar las fronteras.”

Los poemas, escritos en diversos moldes estróficos: décimas, sonetos o en verso libre, están distribuidos en tres secciones: Laderas devastadas, Entre las hojas mustias del retiro y Aquellos paisajes, que se articulan dramatúrgicamente, según el poeta Derbys Domínguez, quien tuvo a su cargo las palabras de presentación del volumen.

En su intervención, Derbys Domínguez insistió en los vínculos con el teatro que se aprecian en este cuaderno, no solo en su estructura sino también en los propios poemas, en el sentido teatral, en la palabra de esos poemas, y hasta en el hecho de que los mismos están dedicados a figuras trascendentes del panorama escénico cubano como Raúl Alfonso, Antón Arrufat, Abelardo Estorino y Antonio Sarraínz.González Melo coincidió en que “su teatro” podría estar latiendo en esos versos, y añadió que en su caso esto a su juicio resulta algo común, pues no piensa tanto en los géneros como en la palabra, y en lo que tiene que decir.

“La escritura es una sola; la palabra va saliendo y encontrando sus formas, los sujetos de enunciación, lo que luego llamamos géneros, para segmentar o dividir; es ese querer crear espacios, como estancos en la vida, pero pienso que no se necesita tal cosa a la fuerza, o al menos no funciona conmigo: para mí todo fluye, y en mis poemas se mezclan mis cuentos, y en mis cuentos mis obras de teatro, y en mis ensayos se mezcla todo también. Yo entiendo el proceso de creación así”, confiesa el poeta y dramaturgo.

Derbys Domínguez se refirió además a la atmósfera que se logra en este libro, “recorrido por una extraña e intensa tristeza que ilumina, abraza en su totalidad el cuerpo absoluto de los poemas y queda flotando en el aire de cada verso”.

“¿Qué padre es el que se está muriendo?, se pregunta uno al leer estos poemas. Algo se está muriendo, confirma el poeta,  y no es necesario definirlo con palabras, está detenido en el aire, está en el presente en el pasado en el futuro mismo. Está, quiere decir el poeta, en todas partes, puedes ser algo que está en nosotros mismos, que quiere que seamos mejores seres humanos, y para ello exige la muerte de eso que nos frena o detiene pero es fundamental en nosotros.”

Licenciado en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de Cuba, Abel González Melo  es dramaturgo, crítico, poeta y narrador. Ha obtenido numerosos premios por su obra en sentido general, y en el caso del teatro está reconocido entre los jóvenes autores cubanos más significativos, con obras como Nevada, Talco, Chamaco, Mecánica, Por gusto, Cádiz en mi corazón, entre muchas otras piezas.

Aldabón es la casa editora de la filial de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia de Matanzas.


Por: Norge Céspedes