EspiralesSobre el espectáculo Adjunto de una isla, una familia, de la Compañía Danza Espiral dirigida por la coreógrafa, bailarina y pedagoga Liliam Padrón. Presentada en la Sala El Mirón Cubano el 14 de diciembre de 2010.

Desde el fondo de escenario se escucha un poema de Luis Marimón uno de los más importantes poetas cubanos del siglo XX. Son versos de una hondura, que escinde todas las luces y las sombras de una ciudad y crece como un río sobre el escenario cuando los bailarines avanzan bajo la lluvia, asediados por el viento en un escenario casi desnudo, íntimo.
 
Dramaturgicamente Liliam Padrón, logra fusionar historias (¿historias o sensaciones?) que hablan del ser humano, que son espirales tormentosas de las psiquis, de las esperanzas, los dolores y los sueños. Historias que llegan en una vorágine, que describe la poesía auténtica del movimiento y de los gestos. La coreógrafa integra esos pedazos de los fragmentos familiares y construye una Isla polisemica. O a la inversa: solo uno ve pedazos, que según avanza el espectáculo se convierten una especie de mapa, escindido, o unido, desde otra condición a como el espectador, que sigue su trayectoria, lo ha concebido en otras funciones.
 

Un Todo que la coreógrafa da la posibilidad de componer y estructurar según uno desee, aunque al final subsista como vestigio, esa huella alucinada de las sociedades contemporáneas en Si me tocas, perdidas en la arquitectura y en el trazado social, que los propios hombres le han construido para perderse, como en el infinito de los desiertos.

 Liliam  Padrón tiene la sensibilidad y la capacidad de construir la dramaturgia de un nuevo espectáculo, de concebir esos adjuntos, que juegan con las esencias de la poesía cubana, de textos dramáticos y de las artes plásticas, que crecen hasta un clímax, que nos entrega una imagen final, sobre una escalera – para subir al cielo -   que impacta y nos detiene en la búsqueda del hombre de su propio destino, hacia un horizonte, que recuerda a la torre de Babel y a ese afán del ser humano, de ser algo más que un punto diminuto en la vastedad del universo.
 
Adjunto de una Isla, una familia, es un programa, con obras en su mayoría, de su autoría, y otras, como Él último trago, del joven coreógrafo y bailarín de la Compañía Yadier Durán, mención del jurado y Premio de la Popularidad del 9no Concurso de Coreografía e Interpretación DANZANDOS.  
 
El espectáculo asume músicas de compositores universales y de voces, como las de Chabela Vargas o Edith Piaff, que nos llevan a espacios distantes, donde las luces, los vestuarios, los códigos gestuales (sensuales, destructivos, nostálgicos, identitarios…) las luces, pero especialmente la música, nos remiten a un barrio de La Habana o de Paris en las impresionantes voces de sus interpretes, pero también a lugares ambiguos.
 
Obras premiadas como por ejemplo ¿Y mi cuerpo?, ganadora del Tercer Premio del Concurso Europa abierta, nos presenta un dúo de bailarinas de dos generaciones, donde la metáfora del cuerpo humano, se enfrenta a los procesos de su crecimiento biológico - estético, su destrucción, sus intimas  revelaciones psicológicas, dramatizadas desde un lirismo de hondo contenido humano.
 
El cuerpo, los dos cuerpos, que se integran, se separan, repelan y aman en sus ciclos biológicos, como espejos que devuelve de una imagen, otras, nos lanza las partituras de la convivencia, del envejecimiento, de la belleza o la fealdad desde la perspectiva en que observamos la anatomía humana.
 
Con impactante fuerza dramatica Al triste gorrión de Paris, inspirado en Edith   Piaff,  la coreografía es un hermoso homenaje a la cantante francesa, desde una caracterización danzaturgica de sus interpretes, en la que atmósferas, las alucinaciones y la tragicidad de la Piaff, van increscendo hasta alcanzar el clímax, en impactantes imágenes de la vida y el tiempo histórico de la mujer, que siempre seduce por su propia vida.  
 
Cuando culmina el espectáculo, uno como público (especializado o no) tiene la sensación de haber asistido a un fragmento de la intensa y abarcadora poética de la Compañía Danza Espiral, especialmente de sus últimas obras coreográficas, que revelan la más actualizada vía para encontrarnos con su creación, la de sus últimos años. Sedimentación germinada en la praxis coreográfica, de una agrupación que desde la ciudad de Matanzas, con sus ríos, sus puentes, sus fantasmagorías, dialoga desde 1987 con la Isla y con el mundo.  
 
El espectáculo Adjunto de una isla, una familia, está compuesta por las siguientes coreografías:
-          Poema fallido
-          El último trago
-          Pura coincidencia
-          Al triste gorrión de Paris
-          ¿Y mi cuerpo?
-          Ponme la mano aquí
-          Las simples cosas.
-          Si me tocas…
 
 

Por: Ulises Rodríguez Febles.
Dramaturgo e investigador. Promoción de Compañía de Danza Espiral.