Silvio RodríguezMADRID.- Su extensa gira por Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia, Castellón, Granada, Las Palmas, Tenerife y Madrid da testimonio del gran tirón que Silvio Rodríguez (San Antonio de Los Baños, 1946) sigue manteniendo en España.

Cabeza visible e insustituible de la Nueva Trova, el cantautor cubano es mucho más que un músico. En su isla es una leyenda, un mecenas de la música, un perpetuo foco de atención mediática y un creador multidisciplinar. Ahora llega a España sin la necesidad de presentar un nuevo disco, aunque con la intención de no olvidar el que fue su último trabajo, 'Érase que se era' (2006).

Pregunta.– ¿Cómo analiza, desde la distancia, el surgir de la Nueva Trova?

Respuesta.- La Nueva Trova adoptó ese nombre porque en los 60 se hablaba de «la nueva Cuba». Musicalmente, partíamos de las tradiciones cubanas y también tomábamos en cuenta lo más interesante que nos llegaba del exterior. Pusimos mucho énfasis en la poética de los textos. Y los apasionantes años que vivíamos hicieron el resto.

P.- ¿Quiénes serían hoy los renovadores de aquel movimiento?

Lien y ReyR.- Ahora hay un dúo en Matanzas, llamado Lien y Rey, que hace lo que podría ser el comienzo de la trova del futuro, por su cercanía a la música de vanguardia. También me parecen sólidos Karma y el dúo Ariel y Amanda. Y hay compositores jóvenes con interesantes búsquedas expresivas, como Inti Santana, Ariel Barreiro, Mauricio Figeiral o Karel García.

P.- ¿Qué diálogo se establece entre las generaciones de la Trova?

R.- Lo nuevo generalmente parece partir de la información que le proporcionan las etapas anteriores. Pero, a veces, varias generaciones se funden en un mismo quehacer, como ha sucedido con Buena Vista. O el trabajo que hacen los jóvenes del trío Trovarroco junto a un veterano como yo. La música no es sólo un lenguaje universal, también es un idioma intergeneracional.

P.- Cuba es famosa por la calidad y la cantidad de su producción musical. ¿Está sacándole el país el suficiente rendimiento económico a esta riqueza?

R.- Desdichadamente, no. Teniendo la materia prima, que es lo básico, no hemos sabido armar una industria que beneficie al país y a los músicos. Es una contradicción, porque Cuba ha invertido mucho en formar a excelentes profesionales, pero después algunos han tenido que emigrar porque no hemos sido capaces de sostener lo que contribuimos a crear. En ese sentido, nuestro punto más flojo es una buena red de distribución.

P.- ¿Qué opina del rap cubano?

R.- Como el rap se originó en otro país, empezó siendo visto como extraño. Desde entonces, ha ido cobrando fuerza y hay experiencias con un nivel de realización artística muy alto, como algunas expresiones en torno a Robertico Carcasés. Hoy por hoy satisface que el rap cubano suene muy cubano y, a la vez, experimental.

P.- ¿En qué proyecto está embarcado ahora mismo?

R.- Uno de los trovadores fundamentales de mi generación murió hace dos años. Para él acabamos de terminar 37 canciones de Noel Nicola, antología que vamos a lanzar en Madrid el 16 de octubre, en el Instituto Cervantes. Ahora mismo escribo las canciones para un largometraje de animación, titulado Meñique. Originalmente es un cuento del francés De Laboulaye, que José Martí adaptó para su revista juvenil La edad de oro.

P.- ¿Qué cantan los cubanos por la calle? ¿Qué canta usted?

R.- Los cubanos cantamos lo que nos trae el viento y lo que inventamos. Y yo igual.


Por: Ricardo Aguilera