Promoción de las Artes PlásticasEn el transcurso del siglo XIX Matanzas había alcanzado un poderío económico que no fue extensivo a todas las esferas de la cultura dentro de la cuidad. Entre las más desfavorecidas estuvo la enseñanza de las Artes Plásticas. Al parecer, la sociedad adinerada matancera concentraba mayor interés en la colección de obras de artes que en la enseñanza de la misma, aunque la ciudad contaba con talentos con los cuales pudo abrirse una Academia de Pintura, idea que no llegó a consumarse.

Hacia 1915, Matanzas ya no ostentaba la riqueza de aquel entonces, de las colecciones particulares de arte solo quedaba alguna obra dispersa, sobreviniendo de pronto el apelativo de Ciudad dormida. Alrededor de esa fecha, llega a Cuba, procedente de Ciudad México, un pintor catalán graduado de la Academia de Barcelona, para asentarse próximo a las márgenes del río San Juan, justo cuando las antiguas academias particulares para enseñar a pintar habían desaparecido de la ciudad.

Alberto Tarascó Martínez (1891-1952) al radicarse por largo tiempo en Matanzas, reside en diferentes lugares, siendo la calle Tello Lamar No. 27 donde primero vivió y comenzó a impartir clases particulares de pintura, fundando más tarde una Academia privada, centro artístico donde recibió inspiración y aliento la generación de escultores y pintores matanceros que hoy se destacan con personalidad propia en el mundo del arte, al decir del artista José Felipe Núñez Booth.

Para algunos, afable, paternal, educado, con buenas relaciones humanas, artista inspirado, con tendencia academicista sin evolucionar al arte moderno; para otros, enigmático, con notables errores en la composición pictórica.

Para todos, el creador del movimiento artístico en Matanzas, promotor por excelencia del desarrollo de la plástica matancera, siendo su más novedoso aporte la apertura de una Escuela Libre de enseñanza artística, al inicio de la década del cuarenta.

La Academia Tarascó fue una institución importante para el desarrollo de las artes plásticas en Matanzas, pero el grado a que había llegado el movimiento artístico del momento, exigía estudios que los reducidos recursos económicos del maestro no podían proporcionar.

Se imponía, por tanto, la creación de una escuela diferente: la Escuela Provincial de Artes Plásticas de Matanzas. Al hacerlo, sus ejecutores reconocían la obra de Tarascó, pero con un proceso distinto. El claustro tenía como interés que Matanzas formase en su calor y con sus propios medios otros artistas que dijesen en lenguaje de arte que la ciudad seguía siendo la Atenas de Cuba.

El fuerte movimiento en la plástica matancera y el auge de la enseñanza artística del país, propicia el perfeccionamiento de las escuelas de Artes Plásticas de Matanzas, comparada a lo largo de su existencia con las mejores para ese tipo de enseñanza en el mundo.

Importantes autoridades han elogiado su organización y han contribuido con sus conocimientos a la formación de numerosos artistas plásticos que hoy hacen que la cultura matancera adquiera un carácter novedoso, atrayente y renovador, hacia un horizonte infinito.

El Museo Provincial “Palacio de Junco” (MPPJ) y el Museo de Arte de Matanzas (MAM) atesoran en sus fondos exponentes relacionados con la vida y obra de Alberto Tarascó importantes muestras, representativas de su labor y/o relacionadas con su vida y bregar. Algunas de ellas son:

-Tarja donada al Museo Provincial por René Castellanos, el 21 de diciembre del 2004. Confeccionado en bronce fundido a relieve; mide 76.5 cm x 52 cm. Al lado izquierdo se representa un busto con el rostro de Tarascó a relieve con la firma del autor en su parte inferior derecha, debajo la fecha de nacimiento y muerte. En la parte derecha de la tarja aparece texto que se lee: Aquí vivió el maestro Alberto Tarascó Martínez cuya Academia fue centro artístico donde recibió inspiración y aliento la generación de pintores y escultores matanceros que hoy se destacan con personalidad propia en el mundo del arte.

- Invitación con programa de la Escuela de Artes Plásticas Tarascó para la exposición homenaje al cincuentenario de la República, del año 1952, impreso en papel; mide 1.40 cm x 8.0 cm. Por fuera en un cuadrado azul tiene varias inscripciones, por debajo sobresale una pestaña donde se lee Invitación, por dentro texto escrito en rojo y el programa en azul.

-Invitación con programa de la Escuela de Artes Plásticas Tarascó para ser entregada a las personas que participan en la exposición homenaje a la Bandera Cubana, impreso en cartulina de color beige; mide 2.80 cm x 1.60 cm. En letras carmelitas se lee Ministerio de Educación, Escuela de Artes Plásticas de Matanzas. Exposición–Homenaje a la “Bandera Cubana”. Acto de apertura. Domingo 17 de septiembre de 1950. 8 y 30 pm. En su interior aparece la invitación, al abrirla aparece el programa.

-Retrato titulado Mujer del autor Alberto Tarascó. Es un óleo sobre cartón con formato vertical que representa una figura femenina de busto con vestimenta clara a los hombros, cinta en el pelo castaño claro, ojos azules, labios rojos y piel rosada. Firmada en el extremo derecho en color rojo. Marco carmelita con decoración al relieve. Mide 26 cm x 21 cm. Se obtuvo por el Museo Provincial mediante compra efectuada a René Ávila Hernández el 2 de enero de 1990. Perteneció a Bernardo Rodríguez, cronista social matancero del periódico El Republicano. Llegó a René legado por una herencia.

-Retrato titulado Doña Engracia Ferrer y Soliger del autor Alberto Tarascó. Es un óleo sobre lienzo con formato oval que representa una figura femenina de busto ladeada hacia la derecha, joven vestida de oscuro con vuelo blanco de encaje en el cuello, pelo castaño, aretes, raza blanca. Mide 59 cm x 46 cm.

-Pintura titulada Aladino del autor Alberto Tarascó. Es un óleo sobre cartón con formato horizontal, representa una figura masculina de raza blanca, de torso hacia arriba vestido de blanco. Lleva turbante en la cabeza con accesorios de piedra roja y plumillas. Fondo azul verdoso. Mide 61 cm x 46.5 cm.

-Pintura titulada Paisaje (1934) del autor Alberto Tarascó. Es un óleo sobre lienzo que representa un paisaje rural con dos palmas hacia la derecha, río y arbustos hacia la izquierda. Mide 28 cm x 35 cm. Perteneció al periodista Bernardo Rodríguez. Transferida al Museo de Arte de Matanzas.


Por: Ana G. Peñate Villasante