Albi Torres - La habitación más tibiaRecuerdo a Albis Torres, menuda y vivaracha, rebelde y locuaz, con su pequeña Wendy –miniatura que casi la reproducía– a rastras todo el tiempo. Sus ojos, sus manos, su breve cuerpo todo, tan expresivos con su hablar.

Eran los años finales de los sesentas, y éramos tan jóvenes que por ese entonces pensábamos que podíamos transformar al mundo, o quizás en realidad poníamos todos los de aquella generación testaruda y caprichosa, nuestro granito de arena para lograr la mutación social que anhelábamos.

Bajo el título de La habitación más tibia (Editorial Mecenas, 2008) ahora nos acercamos a la sensibilidad de esta mujer que tempranamente dejó de existir físicamente. Y en el breve volumen, que recoge trabajos de prosa y poesía, Albis nos deja penetrar en su mundo, sosegada y a la par rebelde; y quizás con premonitoria cautela, nos deja entrever su triste final.

            En su poema Gilgamesh,  Albis nos dice: 

 …yo que he seguido tus huellas
desde hace tanto tiempo
temo ahora
después de un siglo yendo tras tus espaldas, enfrentarme a tu rostro.
 

¿Sería acaso ese temor mismo quien que la llevó a la enfermedad horrible que mutiló su vivaracho, intenso, agobiante modo de vivir y de enfrentar la realidad?

Las distancias geográficas y otras inútiles excusas me mantuvieron los últimos años sin ver a la pequeña Albis, pero prefiero que haya sido así para recordarla mejor en su infatigable trasegar por las calles de Cienfuegos del Teatro Guiñol o de la emisora de radio a su casa o viceversa, con su hija aún en uniforme escolar porque no había tenido la oportunidad de cambiarla, apurada para enfrentar los quehaceres domésticos, pero con ánimo y tiempo para detenerse a conversar, opinar, irradiar con su infatigable pregón de resistencia e ironías.

Cuando asumí la dirección de la Editorial Mecenas , ya esta mínima selección de poemas y piezas de prosa de Albis Torres estaba prevista. Debió coeditarse y por mil razones no terminaba de concretarse dicha coedición y entonces Mecenas la asumió íntegramente, acto de justicia para quien no nació en nuestro terruño pero le aportó su imborrable presencia en la segunda mitad del pasado siglo.

Felizmente tenemos este libro que como señala Sigfredo Ariel en su prólogo: “oda su obra ocuparía un volumen de modesta extensión. Rompió mucho, desechó, destruyó sus originales…” Pero bastan estas 61 páginas para develarnos a la mujer sensible, hurgando en los más profundos recovecos del alma, de las pasiones humanas.

Coincido con Sigfredo: sus poemas están mezclados; es cierto, y en ellos encontramos las más disímiles situaciones en tan breve espacio. Ahí radica precisamente el mérito de este texto que recoge la casi totalidad de la obra que Albis Torres nos legó al morir, inédita, aun cuando sus poemas habían aparecido en revistas como El Caimán Barbudo, y en las antologías Usted es la culpable, nueva poesía cubana (compilación de Víctor Rodríguez); Rompiendo el silencio, poesía cubana; Mujeres (edición bilingüe, en compilación de Margaret Randall).

Hablar más sobre el libro de Albis sería emborronar cuartillas, mejor los dejo con sus Diálogos entre la bruja y el ángel, con el Guajiro y su sombra, Mamá está en el balcón, No se vayan lejos u otras de las maravillosas cosas que brotaron de su pluma.


Luis E. Ramírez Cabrera (Cienfuegos, 1945) Periodista, escritor e investigador folclórico. Ha publicado: El otro hombre de Masinicú (Editorial Mecenas, 1998); Lo que contó un bacalao sin permiso de Orula, Testimonio, (Reina del Mar Editores, 1999); Lo cierto e incierto del sincretismo en los cultos afrocubanos, ensayo, (Ediciones Excelsior, 1999); Afuera acechan los demonios, novela (Editorial Letras Cubanas, 2000)

tomado de: http://www.calleb.cult.cu/