Alfredo ZaldivarReconocen con Premio La Rosa Blanca al poeta, editor, ensayista y director de Ediciones Matanzas. Alfredo Zaldívar forma parte de una legión imprescindible de promotores de la cultura matancera, de los que sueñan proyectos y lo concretan y lo luchan, sin descansar. Lo hace con la sensibilidad del poeta que inventa espacios, algunos míticos, y los hace reconocibles, distinguidos y únicos en el panorama nacional e internacional. En la foto de Reinier Dávalos: Zaldívar presenta el libro Corriendo Terry Fox, junto a José Antonio Michelena.

Alfredo Zaldívar forma parte de una legión imprescindible de promotores de la cultura matancera, de los que sueñan proyectos y lo concretan y lo luchan, sin descansar. Lo hace con la sensibilidad del poeta que inventa espacios, algunos míticos, y los hace reconocibles, distinguidos y únicos en el panorama nacional e internacional. La poesía está en sus versos, pero también en los otros géneros que escribe y en la imaginación del hombre culto, persistente e imaginativo, que levanta de la nada o de las cimientes que la historia cultural de la ciudad de Matanzas le ha dejado, para que él, conduciendo un equipo de apasionados, le imprima su sello personal.

Así nació la Casa Editorial Vigía, que fundó con Rolando Estévez. Recuerdo los primeros instantes de la génesis. Las primeras plaquettes, el apoyo a los se iniciaban, publicándolos y creando espacios de lectura y de intercambio con los primeros lectores. La historia de Vigía ha sido contada: la de la imaginación poética de alucinados que crean los libros más raros y hermosos que jamás haya visto; la de textos que se iluminaron editorialmente por sus artífices para verse más allá de nuestros ríos y puentes.

Ya dije que Zaldívar es un auténtico promotor, de linaje, de los que investiga a Seboruco y le escribe una novela; de los que dirige con pulso firme los espacios que crea; los concursos y becas; los eventos; pero especialmente la Casa de las Letras Digdora Alonso, las Ediciones Matanzas, la Revista Matanzas, que a la vez es un todo único, casi un viento suave y huracanado de la cultura matancera, más allá de este pedazo de Isla. Ayer hablé con él, para felicitarlo por el Premio La Rosa Blanca. Le dije que había escuchado la noticia en Cienfuegos, donde trabajaba con la Compañía Danza Espiral en sus presentaciones de Aire Frío, la inspiración coreográfica de  la obra de Virgilio Piñera. Le dije que había pensado que era el Premio de Edición, que se merece, y que un día va a ganar, pronto.

Alfredo Zaldivar

Fue humilde.  Zaldívar, el poeta, el ensayista, el narrador, el editor, se merece el Premio La Rosa Blanca por su labor de promoción, por la publicación desde la editorial que dirige actualmente – incluso desde Vigía -  de la literatura para niños en Cuba. Son muchos los libros que dedicado a los niños han salido a la luz en Ediciones Matanzas, algunos, como antologías; pero también ha convocado concursos, paneles teóricos y ha extendido la mano, a la mejor literatura para niños cubana. Podemos nombrar a concursos como el Fundación de la Ciudad de Matanzas o el premio especial por el Centenario de Dora Alonso. Los dramaturgos que escriben para los niños le debemos mucho. Un promotor es de raza cuando se enamora de los buenos proyectos y los apoya, como suyos. Un promotor, que a la vez es muchas otras cosas en el campo de la literatura, merece un reconocimiento como el prestigioso: La Rosa Blanca, un homenaje martiano, extendida, para un amigo sincero: el de la mano franca, el de una estirpe, el de los soñadores que nunca se detienen. Un abrazo, hermano de todos los escritores y artistas cubanos, a los que esa mano franca le ha sido extendida.


Por: Ulises Rodríguez Febles