Alicia Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas” (1865) y “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí” (1871), noveletas del escritor inglés Lewis Carroll,  han sido colocadas siempre en una encrucijada, pues su autor echa mano a planteamientos lingüísticos y filosóficos, dícese que “más cercanos a los mayores que a los pequeños” ¿Me pregunto si el profesor de matemáticas, sacerdote anglicano, fotógrafo y escritor anglosajón Charles Lutwidge Dodgson (el verdadero nombre de Carroll), sobrevaloró en demasía a su pequeña amiga Alice Liddell, para quien escribió las dos narraciones? Tal vez la consideraba una niña con las luces y sombras de una personalidad en formación, llena de tintes irónicos y de exabruptos, con un comportamiento autoritario y orgulloso, propio de los adolescentes en crecimiento.

No ha sido “Las aventuras de Alicia…” una de las historias clásicas más representadas en la isla. Quizás sea que sus versos y bromas inglesas ponen un poco de distancia entre nuestros artistas y los infantes destinatarios de la representación ¿Es que no posee el realismo mágico de nuestra región, con sus leyendas, rimas, canciones y personajes infantiles, características tan ricas como los poemas y melodías de origen victoriano, ambos en plena sintonía con el non sense? Ser fiel a la Alicia de Carroll tiene más que ver con lo que inspiran sus personajes, situaciones y escenarios fantásticos, que con seguir al pie de la letra un entorno que desde lo británico nos habla de temas universales.Lo diferente es siempre sinónimo de locura, de comportamiento estrambótico. Nada tan cercano al cosmos del teatro de figuras. Esta hermosa y enrevesada narración, tal parece haber sido creada para vivir en el retablo, no por gusto entre las pasiones del autor estaban los títeres, sus aires cachiporreros y divertidos. Teatro de Las Estaciones quiere rescatar para su próxima producción, la presencia de muñecos, objetos y elementos escénicos animados.  Todo estará mezclado con la atmosfera trepidante y vertiginosa del siglo XXI. No dejaremos de apuntar las cosas esenciales de los seres humanos, en medio del absurdo total que se vive en el cuento y en nuestra realidad actual. 

Para Teatro de Las Estaciones será la oportunidad de realizar el muestrario titiritero de una galería de personajes raros y estrafalarios que exhiben un atractivo nexo entre realidad y fantasía. Contamos por primera vez con el diseño gráfico de la joven ilustradora villareña Yahilis Fonseca, con la visualidad escénica del maestro Zenén Calero, tanto en las luces, los diseños de vestuario, muñecos y escenografía. Rondas y canciones populares alusivas al folklor infantil cubano y latinoamericano, más la recreación de sucesos, poemas y frases de una lógica ilógica muy singular, se unirán a sonoridades contemporáneas en la música compuesta y arreglada por Elvira Santiago, interpretada por maestros de la Orquesta Sinfónica de Matanzas. Los bailes y movimientos corporales, a medio camino entre el musical y la energía de los juegos tradicionales, están coreografiados por Liliam Padrón. Los actores titiriteros de larga trayectoria Migdalia Seguí, Fara Madrigal, Rubén Darío Salazar e Iván García, se unen a los jóvenes María Laura Germán, Karen Sotolongo y Luis Toledo, todos bajo la dirección artística de Rubén Darío Salazar.


Por Rubén Darío Salazar

Fotos: Imágenes de trabajo del proceso de montaje