Jose jacinto MilanésAntón Arrufat, Premio Nacional de Literatura, aseguró que José Jacinto Milanés, de quien se celebran los doscientos años de su nacimiento, “es uno de los escritores más interesantes y enigmáticos de la literatura cubana, razón que justifica su permanencia, su perennidad”.

“Milanés ha sido siempre muy atractivo; Milanés es un misterio que cada generación necesita develar. Queda bastante por conocer de él, no solo a partir de la perspectiva literaria, sino también desde otros saberes, desde otros campos de estudio”, dijo.

Realizó estas afirmaciones tras recibir el sello Bicentenario de José Jacinto Milanés que, como parte de las celebraciones por este acontecimiento, se ha entregado en la ciudad de Matanzas a varias personalidades con un aporte significativo a la cultura de ese territorio y a la del país.

El reconocimiento le fue otorgado en la Casa de las Letras Digdora Alonso, sede de Ediciones Matanzas, donde se presentó su libro de poesía Vías de Extinción (Letras Cubanas, 2014), Premio Nicolás Guillén.

Arrufat consideró que las celebraciones por el bicentenario de Milanés en el país han sido en general deslucidas, “verdaderamente se ha hecho poco si valoramos la magnitud de quien estamos hablando“.

Poeta, dramaturgo y ensayista, José Jacinto Milanés (Matanzas, 1814-1863) es considerado uno de los nombres infaltables de la historia de la literatura cubana, es uno de los más significativos representantes del movimiento romántico en la Isla.

“Milanés no fue en esencia lo que se pudiera decir un gran escritor, un gran poeta, pero como figura sí lo fue en muchos sentidos y por eso ha trascendido a su época y sigue interesándonos, inquietándonos”, añadió Arrufat.

“Ahora mismo, el joven investigador Cristhian Frías ha hecho énfasis en zonas muy llamativas de su obra, en una antología de su poesía que preparó para Ediciones Matanzas: El alba y la tarde. Incluyó textos que por lo general habían sido «mal vistos», dedicados sobre todo a temas y figuras de la marginalidad como las prostitutas o los bandoleros.

“En estos textos se perciben algunos grandes aciertos verbales, pero destaca especialmente su capacidad de observación de las calamidades sociales. Me agrada este rescate que plantea Cristhian, totalmente auténtico, en el que propone asumir a Milanés tal y como fue.

“A Milanés han sido muchos los que, «queriendo ayudar», le han hecho daño. Empezando por Federico, su hermano, que quiso presentarlo como un santo. Esa era una proyección falsa de Milanés, y además absurda. Lo peor es que como resulta bien sabido los santos no son para nada interesantes. Lo son quizá antes de hacerse santos, mientras enfrentan las adversidades, las calamidades, el horror previo a la santificación. Pero luego… pierden ese encanto.

“De Milanés queda mucho por decir, por profundizar. Ahora mismo pienso en su vida erótica que era, básicamente, mental. Pienso incluso en el papel que tuvo en la misma la masturbación. La sociedad en que vivió no podía admitir que su vida erótica se contara tal y como fue. De hecho, los propios amoríos de Milanés están enmarañados, metidos en un barullo que no deja ver.

“Yo no he escrito todo lo que debiera sobre él. Yo hubiera querido escribir un largo trabajo, pero no lo he hecho. He pensado en escribirle un poema, y esto sí puede que tal vez lo haga próximamente.

“En mi libro Virgilio Piñera, entre él y yo. hice algo. Establecí una relación, una comparación —si eso es posible— entre algunos poemas de Virgilio y poemas de Milanés. También señalé ese vínculo en el cuento de Virgilio “En la funérea playa fue”.

“En el caso de los poemas, Virgilio realiza incluso una parodia. Me refiero a «Decoditos en el tepuén». El texto de Milanés con el que juega Virgilio, es decir, «De codos en el puente», a mí no me parece grande como poema en sí. Pero lo es la imagen del poeta en medio de su ciudad, de codos sobre el puente. El puente es algo que va de presente a pasado, que une dos zonas distintas.

“Esa imagen del poeta y su ciudad son pocos los escritores que consiguen darla. Como también son pocos los que consiguen lograr ser identificados con su ciudad, ser en cierta forma el poeta de una ciudad, ser una ciudad. Milanés lo logró.”

Poeta, dramaturgo, ensayista y narrador, Antón Arrufat (Santiago de Cuba, 1935) es Premio Nacional de Literatura. Son numerosos los libros que ha publicado en todos esos géneros. Ha recibido en siete ocasiones el Premio Nacional de la Crítica Literaria.

Vías de Extinción, su último cuaderno de poesía, fue presentado este 17 de octubre en la Casa de las Letras por el poeta y editor Leymen Pérez. Además de este libro, fue dada a conocer también la novela El cordero aúlla (Letras Cubanas, 2014, Premio Alejo Carpentier), de Javier Rabeiro Fraguela, con palabras a cargo del poeta y ensayista Gaudencio Rodríguez Santana.


Por: Norge Céspedes