anuarioEl momento del cambio es un momento capital en nuestras existencias. Un momento que vivimos a diario, en las múltiples decisiones que debemos tomar, unas más trascendentes, otras más circunstanciales, pero decisiones en definitiva, y responsables de nuestra evolución, de nuestro avance, o, por supuesto, de nuestro retroceso.

El Anuario de Investigaciones Culturales, que concibe la dirección de Cultura en la provincia de Matanzas, está viviendo una de estas etapas de transformaciones. Así se puede apreciar en su último número, el no. 12, correspondiente al 2011, que Ediciones Matanzas acaba de presentar.

En unas breves “Palabras necesarias” que dan inicio a este volumen, se traslada la voluntad de cambio, de búsquedas y nuevas metas, a lo que sin duda contribuye el nuevo comité editorial que asume su concepción, integrado por Silvia Teresita Hernández Godoy, Caridad Contreras Llorca y Mireya Cabrera Galán, y manteniéndose como directora Laidys Luvia Daniel Santana.
 
Sin dudas nos encontramos en presencia de lo que pudiera considerarse una nueva etapa, con todo lo que esto implica. Una auténtica nueva etapa trae necesariamente variaciones de perspectiva en las publicaciones seriadas, que se producen no solo por el movimiento de los integrantes de sus equipos de trabajo, sino además por otros factores como pueden ser el propio contexto, las circunstancias políticas, económicas, sociales.    
 
En las “Palabras necesarias”, se hace énfasis en lograr que se solidifique como auténtico “espacio de intercambio, promoción y jerarquización del quehacer de los investigadores de este territorio”, así como en “el rigor de los materiales, que necesariamente debe tener en cuenta no solo su impacto social y cultural, el rigor científico en su concepción y desarrollo, sino también la manera de transformar esos resultados en artículos que debe cumplir con especificidades en su escritura, imprescindibles para sean comprendidos a plenitud por los lectores más diversos.
 
Me detengo en este último aspecto. Es sumamente importante. Está estableciendo un perfil, está planteando una voluntad de abrir estas páginas con mayor nitidez no solo hacia el público especializado, es decir los investigadores, sino además hacia al público general que muestre interés por estos asuntos.
 
Esta edición del Anuario contiene en sí misma lo que pudiera considerar el desarrollo práctico de estos propósitos que enuncia el nuevo comité editorial en sus palabras necesarias. Presenta tres textos, resultados de importantes investigaciones, que responden perfectamente a todas esas especificidades, así como una sección en la que se dan noticias del desarrollo de la investigación en el sistema de cultura de la provincia de Matanzas.
 
Las investigaciones que se dan a conocer en esta oportunidad son “Estudio de la colección museable: sugerencias metodológicas”, de Urbano Martínez Carmenate; “Sucesos de la Historia de Cuba reflejados en el Museo y Biblioteca Pública de Cárdenas (1900-1921)”, de Diana Rosa Torriente; y “El patrimonio arqueológico aborigen en el municipio de Matanzas”, Silvia Teresita Hernández Godoy.
 
El trabajo de Urbano Martínez Carmenate brinda orientaciones metodológicas para emprender con éxito la investigación de las colecciones museables. “Es un material de apoyo para el trabajo técnico dentro de los museos y su utilidad viene dada, además, por la escasa bibliografía disponible sobre el tema en nuestro país.”


Diana Rosa Torriente, por su parte, estudia los procesos diversos mediante los cuales el actual museo Oscar María de Rojas, fundado bajo el nombre de Museo y Biblioteca Pública de Cárdenas en 1900, recogía prácticamente en vivo la memoria histórica tanto del pasado cubano prehispánico y colonial como los recuerdos de las gestas revolucionarias, y de manera muy particular testimonios de los acontecimientos paralelos, contemporáneos, que (a corto, mediano o largo plazo) conformarían la historia nacional.
 
Por último, Silvia Teresita define y caracteriza el patrimonio arqueológico aborigen del municipio de Matanzas y, según se dice también en el resumen con que se presenta este texto, expone, por vez primera, una breve historia de la arqueología de la localidad. Vincula además la información de los sitios arqueológicos inventariados con los objetos existentes en la red de museos y evalúa el estado de conservación de los mismos.
 
Cada uno de estos artículos, con sus especificidades, constituyen significativos aportes en el campo de la investigación en la provincia de Matanzas, y, por qué no, del país. Constituyen razones contundentes para desear que el anuario continúe en estos nuevos tiempos de cambios que está asumiendo. En un territorio donde abundan los investigadores de relevancia, una publicación como esta es sumamente importante y tiene que aprovecharse al máximo. Aprovecharse como se ha aprovechado en este nuevo número.

Por: Norge Céspedes