Por: Norge Céspedes

Con Asteroide B-612 (Ediciones Unión, Premio Ismaelillo de la Uneac 2015), su recién publicado cuaderno de versos para niños y jóvenes, el escritor José Manuel Espino rinde homenaje a uno de los clásicos de las letras infantiles: El Principito, del francés Antoine de Saint-Exupéry.

El día en que José Manuel Espino nos trajo de vuelta el asteroide B-612

Desde la intertextualidad, una característica habitual de su amplia y significativa producción literaria para los más pequeños, Espino ha concebido esta nueva obra como “un intento de re-crear a El Principito desde la contemporaneidad, fiel a la máxima del clásico de la infancia, búsqueda de las esencias, mirada más allá de los ojos”.

“Y es —sigue comentando Espino— que desde sus primeras páginas: de partida, hasta las secciones Baúl de recuerdos, Flores en el desierto —callado homenaje a Excilia Saldaña─, Secretos de viaje, de regreso y el Único poema del aviador como cierre ─singular despedida a Albertico Yáñez después que una amiga común se lo ofrendase─ aparecen versos del buen cantar y del extrañamiento, del dominio de las formas y la ingobernabilidad de la emoción”.

Conformado en cuatro partes, Asteroide B-612 también es fiel a otra característica de la obra infantil de Espino, en este caso la poética: su diversidad en cuanto a formas estróficas. Aquí aparecen lo mismo la prosa poética que el haiku, el redondillejo, el sonetillo, las cuartetas de pie quebrado...

“Pero —advierte el autor— no es la parte formal hacia donde quise llamar la atención en este libro, no era mi interés pasear por esas formas poéticas o extremarme en la búsqueda de un lenguaje poético. Trato de establecer un diálogo más allá de los artificios con ese clásico de Saint-Exupéry. Un diálogo que considero más bien austero y desde la sensibilidad, desde esos códigos subterráneos que puede dejar el arte, y que siembran sensaciones, interrogantes.”

La presentación oficial de Asteroide B-612 tuvo lugar la pasada semana en la sede nacional de la Uneac en La Habana, donde también se puso en manos de los lectores otro de los volúmenes ganadores del Premio Uneac 2015: Las dispersiones, (cuento) de Raúl Flores Iriarte.

 Por lo general, los textos ganadores de cada edición del Premio Uneac son publicados por Ediciones Unión al año siguiente de ser dados a conocer los resultados pero en esta oportunidad no ocurrió de esta manera, incluso aunque se trataba de los títulos correspondientes a la simbólica edición 50 de este prestigioso certamen.

Las palabras de presentación de estos nuevos volúmenes estuvieron a cargo del narrador y ensayista Francisco López Sacha, quien al referirse a José Manuel Espino señaló que se trataba de uno de los autores más significativos de la literatura infantil cubana contemporánea.

Espino quien por tercera ocasión gana el Premio Ismaelillo de la Uneac ya lo había merecido en 1991, por su libro Magia Blanca, y en 1992, por El cartero llama tres veces.

En declaraciones a este sitio digital, el autor dijo que recibir este reconocimiento nuevamente era un orgullo para él, debido a que “representa que, según el juicio del muy ilustre jurado de este certamen, mi literatura se mantiene vital en un panorama escritural cada vez más dinámico y poderoso”.

José Manuel Espino Ortega (Colón, 1966) ha publicado más de una veintena de libros, entre los que se encuentran Laberinto, El Libro de Nunca-Jamás, Chico, Alí Babá y las 40 ilusiones, Verde que te quiero verde, De las sin par andanzas del Guajiriquijote y su escudetero Calvipanzón y Ronda de los suspiros (todos merecedores del Premio La Edad de Oro). El pasado año dio a conocer por Ediciones Matanzas su noveleta para jóvenes Papá.com, que resultara finalista del Premio Casa de las Américas.

Por su trayectoria en la poesía, narrativa y teatro para la infancia se le otorgó en 2009 el Premio Especial La Rosa Blanca y en el 2000 recibió la Distinción por la Cultura Nacional.