Con la boca abierta. Odette AlonsoEste libro de cuentos de Odette Alonso es una odisea por los caminos del erotismo, de las prohibiciones, los peligros y placeres en el contexto específico de Cuba y otro país que a lo mejor es México, pero igualmente podría ser Honduras, Ecuador o Dominicana. Nos ha regalado un libro que explora una diversidad de historias de amor entre mujeres que reflejan –por fin– las complejidades reales de nuestras propias historias, demasiadas veces invisibles o estereotipadas gracias a la homofobia y la exclusión. Y lo logra con una capacidad extraordinaria de comunicar el intenso erotismo de los encuentros íntimos que rompen los modelos impuestos, de manera tal que caen frente a nuestros ojos la doble moral y las máscaras de obediencia a la heterosexualidad obligatoria. Nuestras bocas quedan abiertas por la risa, la dura realidad de ciertas anécdotas y también las ganas de seguir...

Hay cuentos que sobresalen especialmente por el retrato bien logrado de los personajes y los escenarios, y por la forma en que Odette atrapa a la lectora (o el lector) entre las tensiones de los torbellinos amorosos. El primero de ellos es “Con la boca abierta”. Erotizar una visita al dentista es un desafío interesante en sí mismo, pero más aun cuando se ha logrado con el maravilloso sentido del humor que Odette presta al ejercicio. La autora narra una comunicación acci-dentada (¡me salió el chiste!) por las fantasías, torpezas y timidez de la protagonista, que no termina de convencerse que la dentista la corresponde realmente en su interés erótico. Excelente manejo de la tensión que cuanto más frustra los deseos de la protagonista, más risa nos provoca porque reconocemos de algún modo los familiares fracasos, y nos va conduciendo al delicioso e inevitable desenlace.

Esta primera y sospechosa yuxtaposición del dolor y el erotismo es un presagio de lo que viene más en serio posteriormente.

“Un puñado de cenizas” es un retrato valiente de la compleja marginación y marginalidad. Ante las múltiples contradicciones en que encuentran las protagonistas, nos preguntamos ¿hasta donde llegan las fronteras del amor con toda la carga de marginación?, ¿cómo nos “manejamos” dentro de las sociedades altamente homofóbicas que condenan y hasta mutilan nuestras relaciones?

La compleja relación entre Yanela y Mar retrata varias exclusiones combinadas que operan entre y contra ellas desde la institucionalidad de una cultura revolucionaria que reproduce las brechas entre clases sociales y políticos, entre la ciudad capital y las provincias, entre la dicotomía tradicional “decencia / indecencia”, entre el arte sin tapujos y los inspectores culturales.

Para las dos mujeres, el riesgo y el placer del peligro bordean lo autodestructivo y la obsesión erótica. Una de ellas, Yanela, con una identidad construida desde su marginalidad, no logra desconstruirse sino que se hunde a sí misma y a la otra. En el centro de la historia está la vulnerabilidad total en un contexto donde todos se sienten con el derecho de opinar, intervenir y condenar, sin interiorización del daño que producen. En este sentido, son interesantes los personajes secundarios que se consideran aliados de Yanela (únicamente Rafael) y Mar (varios), y cómo se manejan frente al creciente conflicto, sin darle tampoco una resolución satisfactoria al problema de exclusión que de un modo u otro refuerzan o tratan de esquivar.

Lo interesante de la estructura es que comienza desde la voz interior de Yanela, enamorada vorazmente de Mar, y gradualmente se desplaza hacia la voz interior de Mar, cuando ella, derrotada por la marginación familiar e institucional, llega prácticamente a asumir la identidad de Yanela. Estructura circular que, desde la diferencia, las ubican en un terreno en el cual la marginalidad las absorbe y las hace gemelas. La pasión criminalizada, casi estilo Jean Genet, retrata a la Cuba actual con todas sus causas y contradicciones. Este cuento y el titulado “Santa Fe” dan escalofríos; recuerdan los abismos que se esconde en las sombras de la experimentación sin límites y en el mítico mundo de la bohemia patriarcal.

Pero, por dicha, Odette también nos permite salir y disfrutar de otros ámbitos de juego y risa, al abordar una amplia gama de experiencias y visiones sin finales felices necesariamente, pero con un rico espacio para la reflexión y el placer. Entre éstos están el amor adolescente y juvenil de “Examen final”, “Reina de corazones” y “Poema de Renata”; los tristes puentes desilusionados de “Retablo para amores imposibles”, y las difíciles trampas y fronteras entre el enamoramiento, el compromiso amoroso y las amistades apasionadas entre mujeres en “Las dos caras de la luna”.

Esperamos que la autora nos regale pronto otro libro de cuentos como éste, para no quedarnos con la hambrienta boca abierta.

Por: Helen Dixon
México, DF, marzo 2007

Con la boca abierta. Madrid, Odisea Editorial, 2006