RobinDebido al cambio climático y otros problemas medioambientales, durante los próximos años pudieran desaparecer de la vida real y convertirse en simples recuerdos literarios algunos espacios geográficos u otros elementos de la naturaleza reflejados magistralmente en algunos clásicos de las letras universales.
 
Uno de los sitios más llamativos se encuentra en Inglaterra: el bosque de Sherwood, famoso por constituir el refugio de Robin Hood, personaje legendario que supuestamente vivió ahí en el siglo XIII y resultó motivo de inspiración de varias obras, desde baladas épicas en el XV, hasta la descripción de sus episodios en la novela Ivanhoe, de Walter Scott, en 1819, y sobre todo en la novela Robin Hood el proscrito, de Alejandro Dumas, entre otras versiones de su historia que han continuado haciéndose en los siglos más recientes.
 
 En la época de Robin Hood, el bosque abarcaba unas 40 mil hectáreas desde el condado de Nottingham hasta Sheffield. Pero según informaba un estudio dado a conocer por la BBC de Londres hace un tiempo atrás, “hoy la parte central del lugar abarca solamente unas 180 hectáreas y escasas zonas arboladas se pueden observar en el resto de la demarcación”.
 
Dadas estas circunstancias, se puede afirmar que si en la actualidad a Robin se le ocurriera buscar protección, estaría obligado a pensar en otro sitio. En el espacio al que ha quedado reducido Sherwood resultaría fácilmente descubierto por el alguacil de Nottingham, su archiconocido y encarnecido enemigo.
 
Según las investigaciones llevadas a cabo, “la deforestación ha ocurrido por diferentes motivos: la obtención de madera para los barcos medievales, la creación de terrenos para la agricultura, la explotación de minas de carbón, la explosión demográficas en los pueblos de los alrededores, por supuesto los años y el cambio climático que están causando daños profundos”.
 
“Robles únicos con edades de 600 y 800 años, que viven allí desde 1415 se encuentran en peligro. Se solía perder un ejemplar al año, de media, pero últimamente la cifra ha subido a cinco.”
 
El techo de África
 
“Las nieves del Kilimanjaro” es una de las más logradas narraciones del escritor norteamericano Ernest Hemingway. La escribió luego de realizar una prolongada excursión de caza a tierras africanas.
 
Hogar de elefantes, leopardos, búfalos y otras singulares criaturas el Kilimanjaro es la montaña más alta de ese continente. Ubicada en Tanzania, mide 5 mil 896 metros de altura y es llamada “el techo de África”. Sus cumbres nevadas, que sirvieron de inspiración a Hemingway, atraen a más de 40 mil visitantes anuales.
 
Todo esto pudiera cambiar drásticamente. Según plantea un estudio publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences(PNAS), el hielo del Kilimanjaro ha afrontado un proceso de descongelamiento. Se estima que ya ha desaparecido el 85% de la nieve que lo cubría en 1912. Y la que queda —debido al aumento de las temperaturas y a las condiciones más secas que en otro momento— podría acabarse por completo en un plazo de entre 13 y 24 años. De manera que las nieves que se presentan en el famoso cuento de Hemingway, también pudieran acabar siendo una mera nostalgia literaria.
 
Otra buena cantidad de ejemplos se encuentra a la mano, como es el caso de la novela La vorágine, de José Eustasio Rivera, o Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier, que se desarrollan en parte en las selvas del Amazonas, en estos tiempos sumamente amenazada ecológicamente.
 
El cambio climático, los problemas medioambientales, tienen incidencia en todos los campos del ser humano, incluso en uno tan curioso como la producción literaria. 

Por: Norge Céspedes

 

Tomado de tvyumuri