Juan Gualberto G.Juan Gualberto Gómez pronunciaría las palabras de despedida de duelo de Gonzalo de Quesada y Aróstegui, quien falleciera en Alemania, donde se desempeñaba como embajador. Sus cenizas arribaron a Cuba en 1919 e iban a recibir enterramiento en el cementerio de Colón, en La Habana.

La comitiva oficial que llevaría a cabo este acto solemne se desplazaba en un numeroso grupo de automóviles. La mayor parte de ellos eran muy lujosos, de último modelo, y contrastaban con la modestia del medio de transporte alquilado en el que iba Juan Gualberto.

En medio de su proverbial honradez, él nunca había contado con recursos para comprarse un auto propio. Tomaba ómnibus como un ciudadano cualquiera y en momentos especiales como aquel, a lo que más podía aspirar era a contratar los servicios de un chofer llamado Manuel, dueño del Ford bastante pasado de moda en el que viajaban hacia el cementerio de Colón.

Durante el trayecto, en cierto momento, un policía de tránsito los hizo detener. Juan Gualberto pensó que era solo una breve parada para realizar ajustes en la marcha de la comitiva. Pero se percató alarmado de que ellos habían dejado de avanzar y la comitiva se alejaba a toda marcha.

De inmediato, Juan Gualberto le pidió a Manuel que le preguntara al policía de tránsito qué pasaba. Así lo hizo el chofer y la respuesta que le dieron fue que se encontraban dándole paso a la comitiva oficial del entierro, a la que los viajeros del vetusto Ford no parecía pertenecer, por el aspecto “poco distinguido” del vehículo.

—¡Pero es que ahí dentro va nada más y nada menos que don Juan Gualberto Gómez! ¡Y además, él es quien va a despedir el duelo! ¡Tiene que llegar entre los primeros! —aclaró exaltado el chofer.

Apenado, y luego de ofrecer disculpas, el todavía asombrado oficial de tránsito les permitió avanzar a toda marcha para unirse de nuevo a la comitiva oficial.

1Este texto forma parte de un grupo de crónicas que, con el título de “Cuatro anécdotas”, se publicaron en el volumen Juan Gualberto Gómez. La patria escrita (Ediciones Matanzas, 2014), selección acerca de este patriota, que ha sido compilada por Norge Céspedes, y se presentará en la Feria del Libro de La Habana 2015.


Por Mecerdes Ibarra Ibáñez2

2Mercedes Ibarra Ibáñez (La Habana, 1938) es bisnieta de Juan Gualberto. Agustina, su madre, era hija de Juanita Gómez Benítez y de Leonardo Ibáñez. Creció junto a su abuela, en Villa Manuela, donde quedó marcada por la veneración familiar a Juan Gualberto y el quehacer para preservar y promover su legado. Es, además, traductora de francés e italiano, oficio que desempeñó en el Instituto Cubano del Libro y después, durante cerca de 40 años, en el Inder, donde recibió el premio nacional de traducción ESTI 2001.