Cartas de Auschwitz
Es muy humano que no reciba cartas desde Auschwitz,
“Adiós a las armas” me escribe un viejo ante el mar
“vamos muy de prisa en el invento de la soledad”
-dice él- mientras cree recuperar del fuego sus islas,
un mapa de Constantinopla, un cenicero azul,
y fábulas porno sobre gatos silvestres.
No sé qué inventario me irrumpió los días,
a que pupitre regalé mi embeleso de pionero.
Tracé una docena de coordenadas para hallarme
y me entregaron grafitis rotos frente al quicio
en un oscurecer del año 1996, según informaba
una pizarra de cartón abandonada en el techo.
Los cactus, símbolos perfectos de la nada,
el recuerdo solemne de los tramos.
La sangre, esperpento de sal
inscrito en el percance de ti mismo
que se refuerza en la extensión de los cuerpos.
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Que en realidad nunca terminó la guerra fría comenta alguien cercano mientras la banda sonora del noticioso matutino de CNN anuncia que quedan prohibidas las adopciones de menores rusos por ciudadanos norteamericanos. Que Trotsky fumó repentino la pipa de la paz en Wall Street, allá cuando nacían juntos la década de los noventa y el siglo XXI, gime aún Sabina en los ordenadores, cadenas de música para Cds o mp3 o simples desgastadas y amadas cintas de nuestra generación. Todo ha sido confuso. Siempre lo fue. Desde que las lecturas primarias hablaran de Volodias y Vladimires que encerraban nieve en frascos de cristal para mandar a Cuba y un Joseito, un Pablito, un Serguei o una Niurka cualquiera recibieran esa agua hirviente en sus ventanas de Caimito, Siboney o Yaguajay. Más que en alfabeto latino o cirílico, todo ha estado escrito en jerigonza, en esa lengua otra que nunca entenderá quien esté “fuera del juego” -sólo para citar a otro gigante confundido.
Los hechos reales conforman lo que nos define pero no siempre se concede importancia a las subjetividades históricas. Damaris Puñales Alpízar repasa las relaciones entre Cuba y la URSS a partir de los años veinte del pasado siglo para explicar vínculos entre países distantes geográficamente pero cercanos en afanes políticos y procesos culturales. Con las indiscutibles ventajas del insider, Puñales Alpízar concibe e inserta el término Comunidad sentimental soviético-cubana en las matrices del surgimiento y devenir de la conciencia nacional. ESCRITO EN CIRÍLICO: EL IDEAL SOVIÉTICO EN LA CULTURA CUBANA DE LOS NOVENTA, da cuenta de lo sucedido a niveles precisos y también se escurre por los intersticios para mostrar a la contemporaneidad los lazos bajo la grieta, el camino que va de lo impuesto a la relación natural.
Claude Monet concibió más de c
El libro de crónicas Cajón de bateo, publicado por Norberto Codina en Ediciones Matanzas, establece vínculos entre beisbol y cultura que traen nuevas maneras de asumir, de ubicar en la Isla — dentro de su historia, de sus tradiciones, de sus procesos de formación— ese deporte que tanto apasiona a sus habitantes.
El momento del cambio es un momento capital en nuestras existencias. Un momento que vivimos a diario, en las múltiples decisiones que debemos tomar, unas más trascendentes, otras más circunstanciales, pero decisiones en definitiva, y responsables de nuestra evolución, de nuestro avance, o, por supuesto, de nuestro retroceso.
Matanzas ha aportado a la cultura nacional singulares diseñadores escénicos. Esa es una cuestión que aún debe estudiarse a profundidad. Inolvidables poetas y pintores. Rolando Estévez Jordán, Matanzas 1950, es uno de ellos, pintor, poeta, diseñador escénico. Acaba de recibir - por la trayectoria de una vida – el merecido premio Omar Valdés. Inquieto y talentoso, polémico, de personalísima y vasta obra creativa.
Roble de olor,
La revista Matanzas dio a conocer los premios a los mejores textos publicados anualmente en sus páginas, en este caso los correspondientes a los tres números correspondientes al año 2012.
La muestra Angola: legado y tradiciones artísticas propone desde su concepto curatorial, proyectar la evolución cultural angolana a través del contraste visual de una selección de piezas tradicionales de diferentes manifestaciones y épocas. Estas toman como eje conductor la dimensión plástica de las costumbres artísticas originarias de esta área africana. Se exhiben 16 piezas entre las que cuentan 6 obras (esculturas y máscaras) de la colección de arte tradicional africano del Museo de Arte de Matanzas (MAM); 8 (esculturas, máscara, bastón de mando) de la Casa de África y 2 (pintura y serigrafía) del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.
La fotografía como género, comienza su desarrollo en la ciudad de Matanzas, presumiblemente, en la década del cuarenta del siglo XIX. Los anuncios aparecidos en la prensa de la época constatan el establecimiento de numerosos estudios y talleres particulares de fotógrafos, que en su mayoría realizaban retratos en miniatura al daguerrotipo, entre otras técnicas. Con posterioridad, a mediados del siglo XX, la fotografía empieza a proyectarse hacia los exteriores de las galerías y estudios, penetrando en las casas particulares. Los fotógrafos realizan las fotos en los domicilios, para luego, con la propagación que ha alcanzado este género en la década del cincuenta, ubicarse en lugares públicos representativos de la ciudad como parques, plazoletas, plazas y teatros, asumiendo los diferentes trabajos que le permite la técnica de la fotografía instantánea. De igual manera, se asume en estos años, la fotografía para revistas y prensa plana como trabajo profesional.
Siempre me llamó la atención la manera en que Ramón Pacheco Salazar realizaba paralelamente, combinaba su obra como fotógrafo que trabaja para un medio oficial de prensa escrita con la del fotógrafo que en los circuitos más visibles de la promoción del Arte expone en galerías del país y de fuera, aparece en libros y revistas, recibe importantes premios y reconocimientos e incluso es considerado en cierta ocasión entre los 200 artistas del lente más representativos de América Latina.
Los inicios Margot Colosía es una de esas personalidades multifacéticas que marcan sensibilidades y contextos. Espiritualmente dotada, delicada y con los sentidos despiertos al saber es, paradójicamente, un nombre olvidado de nuestra cultura. Su poética ha sido apenas reseñada por textos generales (impresos o digitales), que refieren información elemental y en ocasiones inexacta. Ellos no muestran de cuerpo entero a la mujer pintora, instructora, promotora y, ni tan siquiera a la compañera del escultor, dibujante y grabador José Felipe Núñez Bootth (Matanzas, 7.5.1919-La Habana, 18.7.1993), cuyo legado es también un desafío para nuestros actuales historiadores del arte.
San Carlos y San Severino de Matanzas, fundada el 12 de octubre de 1693, no hace gala de su categoría de Ciudad hasta entrado el siglo XIX, etapa donde experimenta un florecimiento cultural y constructivo que la convierten en una de las ciudades más admiradas del país en aquellos años. Privilegio que se desvaneció en el último lustro de esta centuria con la pérdida de su principal renglón económico.
La recreación del mito ha permitido a las diferentes culturas estructurar sus preocupaciones existenciales, incluso cuando la razón responde a la demanda de un pensamiento pleno de vivencias y conocimientos. Como todos los géneros tradicionales el mito es de origen oral y aunque su trasmisión se establezca de una generación a otra provocando variaciones en su curso, su génesis se mantiene intacta. Pero para las sociedades que conocen la escritura, este particular es objeto de una reelaboración literaria, ampliándose así, su diapasón cultural. Algunos de los investigadores que han tratado esta temática apuntan que el mito representa la proyección antagónica de los ideales de los seres humanos como explicación a su interrogante existencial principal: vida-muerte, existencia-inexistencia, materia-espíritu. Es por ello que la mitología forma parte importante del sistema de creencias de un pueblo o comunidad y, su asimilación permite una mayor comprensión del proceso cultural.
En el ámbito de la comprensión genérica, las relaciones entre las culturas populares y los hechos folclóricos que en su interior se desarrollan, quieran o no los analistas, han sufrido también su cuota de estancamiento o, llegando hasta el extremo opuesto, han sido objeto de magnificación.
Lo conocí personalmente en 1968, después del primer concierto que hicimos en la Casa de las Américas. Por entonces empezó a visitar nuestra vivienda de la calle Gervasio, donde nos apretábamos mi madre y su marido, mis hermanas y yo. Sobre la estrecha sala del mínimo apartamento había una ventana grande que solo se abría unas pulgadas, porque topaba con el edificio de al lado.
Pedro Franco y El Portazo regresarán a la escena a inicios del mes de junio con una nueva entrega: Semen, del dramaturgo holguinero Yunior García Aguilera. Los detalles de la puesta fueron compartidos por el joven director en la primera edición de En Proceso, un Espacio de Formación de Público auspiciado por la Casa Editorial Tablas-Alarcos y el Complejo Cultural Raquel Revuelta.
Okín, pájaro que no vive en jaula, espectáculo unipersonal titiritero escrito y dirigido por René Fernández para mí, en 1988, es uno de los montajes más hermosos que he hecho en mi vida artística profesional. Al hermoso diseño escénico de Zenén Calero, la asesoría dramática de Oscar Jorge Marrero y la musical de Fabio Hernández, se unió la asesoría danzaria y folklórica del coreógrafo Ángel Luis Serviá Boada. Un mulato flaco y lleno de collares, con una manera especial de hablar y de moverse, como un negrito catedrático ligado con un güije del monte, todo un personaje entrañable y sabichoso.
Música y plástica han sido dos constantes en la columna vertebral del repertorio de Teatro de Las Estaciones. A casi 20 años de fundado el grupo, volvemos al espectáculo Pedro y el Lobo, cuento musical del compositor ruso Serguei Prokofiev, estrenado por nuestro conjunto en el año 2002. Otras creaciones musicales similares existen, el ballet Petrushka, de Igor Stravinski, cuyo protagonista es el títere tradicional más popular de Rusia. El Retablo de Maese Pedro, del español Manuel de Falla, inspirada en el pasaje con un titiritero de camino que aparece en la novela sobre Don Quijote, de Cervantes, el ballet Cascanueces, de Chaikovski, La caja de los juguetes, de Claude Debussy. todas son obras ligadas al paraíso imaginativo de los niños, a los muñecos y a los títeres.
Cualquiera de nosotros
Desde que leí por primera vez la poesía de Damaris Calderón,hace casi dos décadas, me inquietó su discurso desgarrador,su capacidad de abrir los paisajes interiores y exteriores, entrar en ellos y escribir solo aquello que es digno de ser leído. Siempre he tenido la impresión que el acto de escribir, para ella,significa evitar una crisis, expresar alivio,venganza o un hecho sublime.
Un importante acercamiento a la novelística del llamado Caribe francófono, propone el volumen de ensayos A la entrada y a la salida, de Laura Ruiz, que será una de las cerca de 30 propuestas de Ediciones Matanzas en la XXII Feria Internacional del Libro Cuba 2013.
La condición humana, sus contradicciones cotidianas, sus múltiples luces y sombras, es recorrida desprejuiciadamente por Alfredo Zaldívar en su libro de poemas Precipicios, recién publicado por Ediciones Vigía.
MAR DESNUDO...