Para una revisión de la poesía conversacionalEn la novela del Premio Nobel Gabriel García Márquez, Del amor y otros demonios, el narrador colombiano pone en boca del médico, Abrenuncio, unafrase que bien podría ser un axioma que definiese la poesía coloquial; dice Abrenuncio: "Cuanto más transparente es la escritura más se ve la poesía". Desde los años 60 hasta nuestros días, múltiples son los estudios que se han escrito sobre una vertiente de la poesía que empezó a nacer en los años 60 con gran fuerza en toda América Latina y que, sin duda, con muchas transformaciones y variantes, se sigue escribiendo en estos momentos.

Hablamos de la poesía coloquial, de tono conversacional, término que acuñó Roberto Fernández Retamar1. La mayoría de estos trabajos, centrados en el estudio específico de poetas conversacionales, coinciden en afirmar que se trata de una poética diferenciada de la que se venía creando en Hispanoamérica: existe un afán de llegar al lector e implicarlo, de aludirlo y no eludirlo, como tantas veces ha ocurrido en la historia de la poesía. Se propone un "nuevo realismo"2, no para erigirlo contra nada, ni para fundar preceptiva alguna -como afirman algunos críticos, sin pensar que en toda corriente literaria siempre se intenta crear una preceptiva como definición del movimiento-, sino para escribir de un modo diferente.