Por: Cesar Aira

En el principio está la renuncia. De ella nace todo lo que podemos amar en nuestro oficio, y sin ella nos veremos reducidos a lo viejo, a lo superado, a las servidumbres del tiempo, a la ceguera del hábito, a las promesas melancólicas de la decadencia. Es la condición del comienzo: terminar de una vez, dejarlo todo atrás, de una vez por todas. La renuncia es nuestra utopía, la de todos los artistas, aun los más persistentes. Balzac tomó su lema de la inscripción en piedra de los muros de la Gran Cartuja: Tace, late, fuge (calla, abandona, huye).

EL ABANDONO, ensayo de CESAR AIRA