Por: Daniel Cruz Bermúdez

Presentar un libro de alguien al que considero como un padre en la literatura se torna bien difícil. Aún recuerdo las primeras páginas del libro Aguas tributarias, que me sirvió para ganar en claridad acerca del acto poético, luego vinieron las lecturas de Narciso, las aguas y el espejo, un libro muy joven donde se hace una radiografía del arte poético. Pero no es hasta las lecturas de La décima constante, donde se exponen 50 tesis acerca de la décima, La décima renacentista y barroca y Métrica, verso libre y poesía experimental de la lengua española, donde encuentro la savia necesaria para levantar mi corpus literario. Allí encontré la clave de la décima, con sus diferentes acentos ritmáticos, con sus orígenes tan necesarios, y aprendí también a respetar e irrespetar su  estructura.

Donde ha caído el ángel. Virgilio López Lemus