Fun Portdada“¿Cuál es la diversión?”, aún preguntan cuando sienten risas solapadas y comentarios entre dientes. “Cuéntanos a todos de qué te ríes para reírnos contigo”, argüían las maestras al escuchar la carcajada acallada – mano sobre la boca– en el fondo del aula. “A mí dímelo en español, para entenderte bien”, agregaban en otras ocasiones... Estos parecen ser algunos de los supuestos del sistema de códigos latente bajo el proyecto curatorial FUN, de Lillliam Cedeño y Edel Alonso. O al menos a ellos parecen responder los creadores para mostrar este work in progress que como fenómeno con cuerpo común (la creación), deja ver sus muchas cabezas en una suerte de muestreo de aquello que llamamos mundo y que no es más que un collage universal.

Del discurso público y del privado hablan estas obras que ponen en evidencia la manera en que cotidianamente asumimos la vida. El “corta y pega” que rige nuestros actos, al recoger de aquí y de allí lo que haga falta, es materia prima invaluable para estos artistas. Tomando prestado el libro que trajo X-1 o la película que trajo X-2, pasándolos de mano en mano, con una ansiedad que no se calma y comulgando todos con todos, hay una generación actual -a la que pertenecen Cedeño y Alonso-, construyendo una realidad, otra, donde las promesas no son tenidas en cuenta y el modo de vida diario es la intertextualidad: con Borges, con la Constitución de la República y con el vendedor de cebollas en ristras... Intertextualidad, préstamos, que se expresan en español, inglés, spanglish o en lenguaje barriobajero,  porque aquí y ahora, no es posible vivir y crear de otra manera.