Por: Norge Céspedes

Conversación con la destacada poeta cubana Georgina Herrera (Matanzas, Jovellanos, 1936)

Empecé a escribir desde muy niña, en Jovellanos, donde nací, en abril de 1936. De pronto, así como si nada, empezaron a salirme poemas. No sé por qué en un principio los escribía en secreto y los ocultaba. Sentía como que estaba cometiendo un delito. Pero no podía parar. Era un delito a gusto.

Ya cursando la primaria superior, no recuerdo de qué manera caen unos versos míos en manos de la directora de la escuela. Ella, con mucho misterio, me hace llamar. Entonces me dice: “Bueno, no te preocupes, no te vamos a hacer nada, pero dinos a quién plagiaste”. Una vez que quedó demostrada mi inocencia ante la acusación por aquel acto, del que oía hablar por primera vez en mi vida, empezaron a llamarme “la poetisa”.

Conversación con la destacada poeta cubana Georgina Herrera (Matanzas, Jovellanos, 1936)