La publicación del poemario LAS COSAS INOCENTES, de Jacqueline Font, es un acto de justicia. Cuando a finales de los años 80 y principios del 90 comenzó la verdadera crisis editorial en Cuba, y en Matanzas nacieron alternativas que plantearon un modo de renacer, como Vigía, y hasta de modo irregular por aquellos años hubo algún atisbo de florecimiento en Ediciones Matanzas, se suponía que parte de este libro, o un buen fragmento de él, hubiera formado parte del catálogo de esos sellos.

Las cosas inocentes

Un poco por Jacqueline (tan ajena a los cenáculos como bien se dice en la nota de contracubierta), y otro por el modo en que va transcurriendo la vida, el libro fue pospuesto sin siquiera haber entrado en las colas de los planes editoriales.