Por: Roger Fariñas Montano

Primera impresión

Pareciera que los postulados del teatro más elitista, el realista, el conservador, y hasta el más arribista, político o primitivo se anclan en la modernidad sobre las inestables arenas de una mercantilización que nos empeñamos en llamar: cooperativas. En el teatro cubano se ha vuelto una moda que a veces molesta. Por cierto, a algunos grupos que se dan a la aventura les queda bien –como se dice popularmente- el chaleco, a otros les queda excesivamente ancho.

Brete lorquiano para tres actores y un cachiporrazo

Teatro de las Estaciones hubiera pecado  al arriesgarse en montar un espectáculo con este tipo de presupuestos, tan excesivos y artísticamente frívolos e incipientes.  A Rubén Darío Salazar, líder de Las Estaciones, le he conocido como un creador ambicioso, elegante, talentoso y muy arriesgado.  ¡Pero nunca descabellado! Quizás por eso, y por generosidad, le dio la oportunidad de «lucirse» a una compañía de títeres, bajo su manto y responsabilidad "pero sin compromisos", llamado La Tarumba.