Los guardianes Kota y fangLos derroteros temáticos y conceptuales del arte del siglo XX, aupados en una mirada más folclorista y exótica que antropológica, al negrismo, develaron el universo del arte africano como motivo fundamental en la creación de algunos artistas de vanguardia, más como elemento iconoclasta que como motivo cultural significativo. Ya para el primer decenio del siglo, Picasso escandalizaba al mundo con sus controvertidas Señoritas de Avignon, con las cuales perseguía demoler el anquilosado patrón de belleza europeo, a través del concepto de tres gracias para nada clásicas. Este bum propició que teóricos y artífices denominaran al arte negro como primitivo, en virtud de su carácter arcano y selvático, obnubilando su valía ideoestética y morfoconceptual. El influjo del mismo sobre los artistas de la vanguardia europea y la conceptualización y estilización de las formas del llamado arte primitivo renovaron el pensamiento de muchos de los pintores vanguardistas enervados por el interés incesante de los postimpresionista en su afán por la captación instantánea de la cotidianidad y la naturaleza en especial.