Todo libro que salga del taller creativo que es Ediciones Vigía nace con el privilegio de saberse deseado. El nuevo título de la Colección Aforos, que esta prestigiosa editorial ha creado para presentar textos teatrales, no es una excepción, sino un lujo doble. Porque no solo está diseñado por esa mano inimitable que es la de Zenén Calero, lo cual lo embellece ante el ojo más exigente, sino que además devuelve a Cuba un rostro de nuestra escena titiritera sin la cual mucho de lo que hoy honramos como memoria viva de los retablos de este país no sería lo mismo.

Carucha Camejo es recordada como directora, actriz, locutora, animadora, pero no siempre se le evoca como dramaturga. Es por ello que esta oportunidad que nos brinda ahora Vigía, regalándonos la versión que Carucha estrenó en 1964 a partir de La Cenicienta, resulta algo a no desaprovechar.

Aquí está no solo el rejuego titiritero cubanísimo con el que la dramaturga coloca a un personaje muy suyo, la negrita Libélula, en funciones de hada madrina. Aquí, también, está el acento lúdico de una mujer que amaba a los títeres y demuestra que conocía las claves de sus mejores esencias. Aquí está otra manera de conocer mejor el carácter, el sentido humorístico y el indudable buen gusto de Carucha Camejo. Su Cenicienta es ingenua pero no boba, sus amigos no son únicamente las palomas y ratones: junto a ella están los objetos de su cocina, incluida esa simpática escoba. Sus hermanastras son caricaturas elaboradas con un delicado manejo de lo ridículo, y la acción corre agilísima sobre las páginas de este hermoso volumen. Imprescindible en cualquier antología de la tradición dramatúrgica escrita para figuras en este país, La Cenicienta de Carucha Camejo es una joya que no solo prolonga el paso que diera Modesto Centeno en 1943, cuando versionó también de modo personalísimo La Caperucita Roja, sino que demuestra que, entre nuestros titiriteros, no faltan algunos verdaderamente dotados para crear piezas de valía también literaria, como demuestra en su prólogo Rubén Darío Salazar. Ojalá no tarden en llegar ejemplares de esta sorpresa a las manos de su autora. Donde ella respire, siempre habrá magia.

Por: Norge Espinosa Mendoza

Poeta, ensayista, crítico y teatrista.  Ha publicado:  Las breves tribulaciones,  Cartas a Theo, entre otros.  Sus ensayos y poemas han sido traducidos al francés y al inglés. Obtuvo la Orden por la Cultura Nacional.